Phillippe Junot, una de las figuras más representativas de las celebridades y socialités en los años 70 y 80, murió este pasado jueves, 8 de enero, a los 85 años. Aunque públicamente no ha trascendido el motivo que causó su fallecimiento, lo cierto es que su partida ha dejado un profundo dolor en el seno de su familia.
El rostro del padre de Isabelle Junot alcanzó una gran proyección pública tras contraer matrimonio con Carolina de Mónaco, primogénita del príncipe Rainiero de Mónaco y de Grace Kelly. La boda, celebrada en junio de 1978, se convirtió en uno de los acontecimientos sociales más seguidos del momento y situó definitivamente a Junot en el foco de la prensa mundial. Sin embargo, su nombre ya circulaba con fuerza en los ambientes más exclusivos del continente mucho antes de su unión con la princesa.
Hijo del político francés Michel Junot, Philippe se había forjado una reputación propia como donjuán francés, habituado a moverse con soltura entre las fiestas más selectas del Viejo Continente. Durante años fue uno de los rostros habituales de la vida nocturna parisina y de la jet set europea, donde destacó por su carisma, su elegancia y su facilidad para establecer relaciones en los círculos más influyentes.
Un romance breve pero intenso
Dotado de un gran atractivo físico y una personalidad arrolladora, a lo largo de su vida Junot protagonizó numerosos romances que alimentaron titulares y crónicas sociales. Entre ellos, uno de los más recordados fue el que mantuvo con la aristócrata española Marta Chávarri a finales de los años 90, un idilio breve pero muy mediático que, sin saberlo, con el paso del tiempo adquirió un significado inesperado.
Philippe Junot y Marta Chávarri se conocían desde los años 80. Compartían amistades y coincidían con frecuencia durante los veranos en Marbella, uno de los epicentros sociales de la época. Fue en el verano de 1996, cuando ambos ya se encontraban separados de sus respectivos matrimonios, cuando surgió la chispa entre ellos. En poco tiempo se convirtieron en la llamada pareja del verano, inseparables y habituales en reuniones privadas y encuentros sociales.
Fueron fotografiados en la casa de Cari Lapique y Carlos Goyanes en la Costa del Sol, así como en la vivienda de unos amigos de Marta en Mallorca. El romance terminó de salir a la luz tras ser captados por los paparazzi en el restaurante Sacha, en Madrid. Aquellas imágenes, obtenidas casi por casualidad, llevaron a la prensa del corazón a bautizarlos como la pareja sorpresa del verano del 96.
Unidos por la boda de sus hijos
Aunque nunca confirmaron oficialmente su relación, Philippe Junot llegó a reconocer públicamente que eran “amigos desde hace muchos años”, dejando entrever que el vínculo entre ambos era estrecho y excelente. La prensa interpretó esas palabras como una confirmación velada de un romance que, aunque intenso, fue breve. La relación duró alrededor de cuatro meses, un periodo estival que ambos disfrutaron entre las costas del Mediterráneo y el archipiélago balear. Tras la ruptura, que no generó grandes titulares ni polémicas, cada uno siguió su camino. La separación se produjo de manera amistosa y sin escándalos posteriores, y todo apunta a que mantuvieron una relación cordial con el paso del tiempo.
Con los años, tanto Junot como Chávarri se fueron alejando progresivamente de la vida social intensa que había marcado su juventud, lo que hizo que apenas volvieran a coincidir. Sin embargo, el destino volvió a unir sus historias décadas después, cuando sus respectivos hijos, Isabelle Junot y Álvaro Falcó, iniciaron una relación que culminó en boda el 2 de abril de 2022. Aquella ceremonia convirtió a los antiguos amantes en consuegros, una ironía del destino que llamó poderosamente la atención. Philippe Junot y Marta Chávarri fueron familia política hasta el 21 de julio de 2023, fecha en la que ella falleció a los 62 años.
Ahora, con la muerte de Junot, desaparece una de las figuras más reconocibles de una era marcada por el lujo, la notoriedad social y los romances que definieron toda una etapa del papel couché europeo.