Las nueve aguas termales de España que no te puedes perder este invierno

Una opción de turismo perfecta para los días fríos sin necesidad de salir del país y con grandes beneficios para la salud

9 aguas termales en España. (Pixabay)

En los meses más fríos, pocas experiencias resultan tan tentadoras como sumergirse al aire libre rodeado de paisajes únicos. Las aguas termales en España esconden rincones donde el invierno se convierte en el escenario perfecto para descubrir la calidez natural a temperaturas superiores a los treinta grados. Estas termas, repartidas en diferentes provincias, invitan a viajeros y locales a disfrutar de baños en plena naturaleza.

El atractivo de estos enclaves no reside solo en el contraste entre el aire fresco y el agua caliente. Muchos de estos lugares se encuentran en entornos de gran valor paisajístico, delimitados por montañas, ríos o antiguas construcciones, lo que añade un componente especial a la visita.

Recorrer algunas de las termas naturales más bellas de España supone un viaje por la diversidad geográfica y cultural del país. Desde pozas escondidas junto a molinos restaurados hasta lagos termales de grandes dimensiones, cada parada ofrece una oportunidad para desconectar, cuidar el cuerpo y disfrutar del patrimonio hidrológico nacional durante todo el invierno.

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Aguas termales en España: las tres de Ourense

En la provincia de Ourense, el río Miño acoge un conjunto de termas que han convertido a la ciudad y sus alrededores en uno de los destinos termales más emblemáticos de la península. Muiño das Veigas, Outariz y A Chavasqueira se distinguen por su ambiente apacible y la calidad de sus aguas, que emergen a temperaturas que pueden alcanzar los 40℃.

Termas de Outariz, en Ourense (Adobe Stock).

Estas termas combinan espacios de acceso libre con instalaciones privadas, lo que permite tanto disfrutar de un baño gratuito al aire libre como acceder a circuitos más exclusivos con tratamientos específicos. Rodeadas de estructuras inspiradas en la arquitectura japonesa, las termas de Ourense son un refugio ideal para quienes buscan un contacto directo con la naturaleza. Las propiedades minerales de sus aguas, reconocidas por sus beneficios para la piel, articulaciones y vías digestivas, han atraído visitantes durante generaciones.

La Fontcalda (Tarragona)

Entre las sierras de la Mola y el Crestall, en la provincia de Tarragona, se esconde La Fontcalda, un manantial que alimenta pozas naturales con aguas que alcanzan los 38℃. El río Canaletes atraviesa este paraje, creando piscinas donde el baño se convierte en una experiencia reparadora y estimulante.

Las aguas de La Fontcalda contienen minerales como cloruro sódico, carbonato cálcico y sulfato de magnesio, lo que les otorga cualidades beneficiosas reconocidas desde hace siglos. El entorno rocoso y la vegetación autóctona aportan un aire de aislamiento y tranquilidad muy valorado por quienes buscan un retiro natural en pleno invierno.

Balneario Archena (Murcia)

En la región de Murcia, el Balneario de Archena se sitúa en un entorno privilegiado del Valle de Ricote, junto al río Segura. Esta instalación histórica combina el atractivo de sus piscinas exteriores, que mantienen temperaturas en torno a los 35℃, con la exuberancia de limoneros, palmeras y eucaliptos que rodean el complejo. El balneario ofrece una amplia gama de servicios, desde baños termales hasta tratamientos de bienestar personalizados.

Lago termal de Alhama de Aragón (Zaragoza)

En la provincia de Zaragoza se encuentra uno de los lagos termales más destacados de Europa. El lago de Alhama de Aragón ofrece la posibilidad de bañarse durante todo el año en aguas que se mantienen a una temperatura constante de 32℃. Este espacio, integrado en un balneario tradicional, permite disfrutar de un entorno singular donde la superficie del agua refleja la vegetación y las colinas circundantes.

Lago termal de Alhama, Aragón. (Adobe Stock)

Pozas de Arnedillo (La Rioja)

Las pozas de Arnedillo forman parte del paisaje ribereño del río Cidacos, en La Rioja. Estas piscinas naturales, de acceso libre, permiten disfrutar de baños en aguas que brotan a temperaturas que oscilan entre 35 y 40℃, incluso en pleno invierno. El entorno, encajado entre montañas y vegetación, ofrece una atmósfera relajante y apartada. La zona cuenta tanto con espacios gratuitos como con instalaciones termales de mayor envergadura, lo que facilita que cada visitante elija la experiencia que más se ajuste a sus preferencias.

Balneario de Mondariz (Pontevedra)

En Galicia, el Balneario de Mondariz reúne siglos de tradición y modernidad en sus instalaciones termales. Se posiciona como una de las principales aguas termales de España. Desde su inauguración en 1873, este complejo ha sido punto de referencia para el turismo de salud en el noroeste peninsular. El entorno natural, el hotel y el campo de golf complementan la oferta de baños termales, hidromasajes y saunas.

Balneario de Mondariz, en Pontevedra (Adobe Stock).

El agua que fluye en Mondariz es aprovechada tanto en circuitos terapéuticos como en experiencias de relax, manteniendo viva la herencia de los antiguos baños gallegos. La combinación de patrimonio, servicios y parajes verdes convierte a Mondariz en una opción ideal para quienes desean disfrutar de un invierno diferente en Galicia.

Balneario de Alhama de Granada

En el sur del país, el Balneario de Alhama de Granada destaca por integrar la tradición de los antiguos baños árabes del siglo XII con modernas instalaciones de bienestar. El complejo ofrece la posibilidad de sumergirse en aguas termales en un entorno que evoca la historia y la cultura de la región. Las técnicas de baño tradicionales conviven aquí con tratamientos actuales, creando una experiencia completa para quienes buscan beneficios terapéuticos y relajación. La localización, próxima a la ciudad de Granada, facilita que la visita a las termas se convierta en un complemento perfecto para descubrir la riqueza cultural y natural de Andalucía.

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