Lo que debía ser una visita amable y divertida de Paz Padilla al programa No dejes de soñar de Canal Sur terminó convirtiéndose en uno de esos episodios televisivos que combinan miedo, humor, desconcierto y un poquito de caos, todo a la vez. En otras palabras: el cóctel perfecto para que en las redes se convirtiera en trending topic. Y es que pasó un poco de todo: un foco caído del techo, un susto que paralizó a los presentadores y hasta un desmayo que hizo correr al equipo técnico como si aquello fuera un capítulo Urgencias.
La noche empezó con un guiño que ya prometía espectáculo. Manu Sánchez, con ese arte suyo tan característico, lanzó una frase que ahora cobra un significado casi profético: “Hoy Paz Padilla viene a sorprender, pero a ti también te vamos a sorprender un poquito”. Nadie imaginaba que ese “poquito” iba a convertirse en un susto que dejaría temblando a medio plató.
Paz, encantada y sin sospechar nada, se sentó en un sillón multicolor, dispuesta a recibir la famosa “sorpresa”. El programa, que cada sábado se dedica a cumplir los sueños de los andaluces, parecía preparado para una noche emotiva. Pero entonces, sin previo aviso, un foco cayó del techo con un estruendo que dejó a todo el mundo en silencio.
Y por si el sobresalto no hubiera sido suficiente, apareció un rótulo en pantalla que aportó un giro inesperado: “Pastora Soler [la otra presentadora del formato] cree que le estamos gastando una broma a Paz Padilla, pero no sabe que la verdadera víctima es ella”.
A partir de ahí, el plató se convirtió en un auténtico hervidero. Manu pidió parar la grabación de inmediato: “¡Cortamos, señores!”. Paz, visiblemente afectada, empezó a hiperventilar: “¡Ay, Dios! ¡Ay, Dios! Qué susto. Que cuando me asusto me da por llorar. Que me duele el pecho”. Manu insistió: “No, en serio, cortamos”.
Y entonces llegó el momento que dejó sin respiración a todos: Paz se desplomó junto a las escaleras. Un miembro del equipo corrió hacia ella gritando: “¡Paz, Paz!”. Manu, intentando gestionar dos crisis a la vez, ordenaba: “Si está Paco el médico... Que está Pastora un poquito... Atendedme a Pastora”.
Porque sí, Pastora Soler, que pensaba que la broma había terminado con la caída del foco, empezó a perder la compostura. “Y atended a esa mujer también [a Paz]. Me ha dado una impresión...”, alcanzó a decir, completamente desencajada.
Manu trató de aliviar tensiones con humor, quizá a destiempo: “Vale, ahora necesitamos tres voluntarios para hacerle el boca a boca a Paz Padilla. ¡Que no, hombre, que no! Que esto es broma”. Pero Paz seguía sin reaccionar, lo que hizo dudar incluso al presentador: “Señores, vamos a revisar. Que hay público y gente. A ver si esto no va a ser broma. ¿Dónde está Paco? ¡Que venga el médico ya!”.
El ambiente se volvió tan real como angustioso. “Yo creía que era broma al principio, pero ahora ya no”, confesó Manu mientras el equipo intentaba levantar a Paz poco a poco.
Y entonces, como quien se despierta de una siesta y ve que ha asustado a todos sin querer, Paz abrió los ojos, soltó una carcajada y se abrazó a Pastora. La cantante, en cambio, estaba llorando, temblando y bebiendo agua como si acabara de vivir un episodio paranormal.
Para rematar la noche, Paz contó entre risas: “Y, mientras me estaba muriendo, ¿quién es la señora del público que lo ha dicho? ‘¡No le hagáis caso, que está viva!’. Estaban meadas de la risa esas cuatro señoras”.