El Palacio de El Pardo ha sido este jueves 5 de junio el escenario de una reaparición inesperada: la infanta Elena, alejada desde hace años del núcleo activo de la casa real, ha retomado puntualmente sus funciones institucionales para presidir la ceremonia de entrega de galardones del Concurso de Pintura Infantil y Juvenil para Centros Escolares, en su 34ª edición. Este certamen, impulsado por Patrimonio Nacional, busca “que los niños y jóvenes en etapa escolar puedan acercarse a la historia y contenido de los Reales Sitios a través de la expresión artística”.
En un ambiente festivo y cargado de ilusión, la hermana mayor del rey Felipe VI se ha encargado de entregar los premios a los alumnos ganadores de primaria y primeros cursos de secundaria, provenientes de centros públicos, privados, concertados y de educación especial de todo el país. Las obras destacadas fueron seleccionadas por su originalidad y calidad técnica, logrando plasmar con frescura elementos patrimoniales como jardines históricos, palacios o fuentes vinculadas a la corona.
La llegada de doña Elena, sobre las siete de la tarde, no pasó desapercibida. Su aparición, con una amplia sonrisa y actitud relajada, fue recibida con calidez tanto por los representantes de Patrimonio Nacional como por las familias y docentes presentes en el acto. Su compromiso con este tipo de iniciativas culturales y educativas, aunque discreto en los últimos años, sigue siendo palpable cuando se la convoca.
Un estilismo fiel a su esencia, con toques renovados
Para esta ocasión, la infanta ha elegido un conjunto que no ha pasado inadvertido. Ha lucido una falda de tejido vaporoso con estampado en distintos tonos de azul, que aportaba movimiento y un aire contemporáneo. La ha combinado con una camisa entallada azul noche, que acentuaba su silueta de forma elegante y sobria. Como complemento singular, ha añadido un broche estampado con cuadros vichy y un detalle de plumas en amarillo, aportando un guiño de originalidad. El conjunto se completaba con unos zapatos de salón negros, clásicos y atemporales, y su característica melena con ondas marcadas, un peinado habitual en sus apariciones públicas.
Desde su salida del núcleo institucional en 2014, tras la proclamación de Felipe VI y la posterior reducción oficial de la familia real a seis miembros, doña Elena ha mantenido un perfil bajo en cuanto a actos oficiales. Aunque sigue ostentando el tratamiento de Alteza Real, su presencia pública ha estado limitada a contadas ocasiones, mayormente relacionadas con compromisos personales, culturales o familiares. Por ello, su presencia en un evento promovido directamente por la institución ha generado especulaciones sobre un posible cambio de rumbo.
Este regreso, además, ha coincidido con la estancia de la princesa Leonor en el buque escuela Juan Sebastián de Elcano, que ha llegado a Nueva York como parte de su formación castrense. Al no estar prevista la presencia de los reyes en su recibimiento, la asistencia de doña Elena en el evento, cumpliendo con un compromiso de la corona, ha reforzado la representación institucional de la familia en un momento clave.