El secuestro y la tortura del fundador de Tuenti: dos pistolas táser, una cicatriz del pecho al ombligo y 25 millones en bitcoins

Este martes da comienzo en la Audiencia Provincial de Madrid el juicio contra los cuatro acusados de agredir y robar a Zaryn Dentzel en 2021

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El fundador de Tuenti, Zaryn Dentzel (EFE)
El fundador de Tuenti, Zaryn Dentzel (EFE)

El 2 de noviembre de 2021 el californiano Zaryn Dentzel, fundador de la red social Tuenti, fue retenido durante horas en su casa en Madrid donde fue agredido y le robaron varias de sus pertenencias. Sin embargo, las cuatro personas que cometieron el delito no consiguieron su objetivo final: el robo de 25 millones de euros en bitcoins. La Audiencia Provincial de Madrid inicia hoy el juicio contra los acusados.

Dentzel se encontraba en su casa provisional ubicada en la capital española, cuando recibió varios mensajes de una amiga de una amiga suya que, según informa El Confidencial, decía lo siguiente: “Soy amiga de Sofía, estoy con mi prima, me ha dicho que eres un tío guay y si quieres vamos las dos y te follamos por 200 euros”. El empresario aceptó la propuesta.

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Sobre las 15:30 de ese mismo día, los cuatro acusados, tres hombres y una mujer, se personaron en la vivienda y la chica fingió ser la conocida que estaba esperando. Desconocedor de lo que estaba ocurriendo, el empresario abrió la puerta, momento en el que los cuatro irrumpieron en la casa, según relata el escrito de la Fiscalía recogido por EFE.

Torturas, insultos, gritos y vejaciones

Portaban con ellos varios cuchillos, botes de espray pimienta, dos pistolas Táser y unos grilletes metálicos. Rápidamente consiguieron reducirle con la ayuda del espray irritante de ojos y le taparon la cabeza con una capucha. Además, le pusieron los grilletes en las manos y le envolvieron en una alfombra, para así evitar cualquier intento de escapar.

Los delincuentes demostraron bastante profesionalidad, ya que taparon todas las cámaras de videovigilancia instaladas por toda la casa y encendieron la televisión con el volumen al máximo, y así impedir que los vecinos pudieran escuchar cualquier grito de auxilio de la víctima. Entonces se percataron de que en la vivienda estaba también un técnico de mantenimiento, que había acudido a instalar una calefacción, al que golpearon y rociaron con espray, para después atarle a una silla.

Aquí comenzaron las casi cuatro horas de torturas y vejaciones contra Dentzel. Le cogieron su tableta y le dijeron que como no les facilitará el acceso a su cartera digital de criptomonedas, le irían cortando los miembros uno a uno. Con uno de los cuchillos le hicieron un corte desde el pecho al ombligo que le ha dejado una cicatriz. Durante esas agonizantes horas también le dieron descargas eléctricas, le golpearon y hasta le rompieron el pasaporte gritándole “americano de mierda, ya no vas a poder volver a Estados Unidos”.

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Sin embargo, el plan de arrebatarle los 500 bitcoins valorados en unos 25 millones de euros no funcionó, ya que el sistema de seguridad de la cartera digital no dejaba que transfiriera las monedas. Ni siquiera lo consiguieron llamando a un conocido que era informático y que accedió al domicilio durante la tarde. Sí le robaron cinco relojes Rólex y dos tarjetas bancarias, con las que sacaron hasta 2.000 euros en diferentes cajeros.

La investigación fue llevada por la sección de crimen organizado de la UDYCO de Policía Nacional, que gracias a los más de 600 gigas de imágenes de cámaras de seguridad de decenas de establecimientos en el entorno de la casa de la víctima y la identificación de los números de móvil de los delincuentes consiguieron reconstruir paso a paso el recorrido de los cuatro.

La persecución duró meses hasta que fueron detenidos fuera de España. Contra ellos no hay ninguna prueba definitiva, solo indiciarias o indirectas, pero son tantas que el juez decretó prisión provisional para ellos en octubre de 2022.

20 años de prisión

Ahora los cuatro presuntos autores se sientan en el banquillo acusados de pertenencia a grupo criminal, secuestro, robo con violencia e intimidación, dos delitos leves de lesiones y un delito continuado de estafa por los que la Fiscalía pide para ellos 20 años de cárcel y una multa de 1.440 euros.

También solicita que, solidariamente, indemnicen con 1.500 euros a la víctima por las lesiones sufridas y con 3.000 por el daño moral, y que paguen los casi 70.000 euros que costaban los objetos que sustrajeron y los 2.000 euros que sacaron del banco con sus tarjetas.