Los trabajadores pagan el 22% de su salario en impuestos, pero la carga es menor en España que en la media de la OCDE

Las cotizaciones sociales y el IRPF que pagan empleados y empleadores ascienden al 40,2% de los costes laborales de 2023, récord de los últimos años por la inflación y por la reforma de las pensiones

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Trabajadoras en una fábrica. (Europa Press).
Trabajadoras en una fábrica. (Europa Press).

El líder de la principal patronal española, Antonio Garamendi, inició una polémica hace dos semanas sobre la supuesta falta de transparencia en el pago de las cotizaciones a la Seguridad Social. Pidió que se conozca cuánto de la nómina “se lo está llevando el Estado” para que “todos seamos conscientes de los impuestos que pagamos”. El informe Taxing Wages que publica este jueves la OCDE da respuestas precisas a estas cuestiones con información de 2023, aunque otras estadísticas de la Comisión Europea y de Eurostat también informan en la misma dirección.

El debate gira en torno a cuál es realmente la carga fiscal del trabajo, para lo que hay que tener en cuenta tanto el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) como las cotizaciones pagadas a la Seguridad Social por empleadores y empleados. Estas últimas no son exactamente impuestos (no se contabilizan como ingresos tributarios), pero sí aplican una carga fiscal sobre los costes laborales y van a parar a las arcas públicas, por lo que la OCDE las tiene en cuenta para calcular la cuña fiscal del trabajo.

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El informe señala qué porcentaje de salario paga un trabajador soltero, con el sueldo medio y sin hijos en 38 economías avanzadas y arroja un 22,1% para España, resultante de un 15,6% pagado vía IRPF y de un 6,5% desembolsado en cotizaciones sociales. Esta cifra es menor que la media de la OCDE (24,9%) y se encuentra a mucha distancia de la mayor parte de los países europeos. De hecho, España es el tercer país de la UE donde menos pagan los trabajadores por su salario en IRPF y en cotizaciones sociales, solo por detrás de la República Checa (20%) y de Estonia (18,9%).

A pesar de estar en la parte baja de este ranking, la carga fiscal para los trabajadores ha aumentado en los últimos años por la inflación y por las nuevas medidas para pagar las pensiones. Si se compara con 2019, el crecimiento ha sido de seis décimas en el pago del IRPF y de una en las cotizaciones sociales. Esto se debe, en primer lugar, a que los crecimientos salariales no han ido acompañados de rebajas fiscales de la misma magnitud en el IRPF, por lo que se han producido saltos de tramo impositivo. Y, en segundo lugar, a la entrada en vigor en 2023 del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI).

Lo que pagan los trabajadores es solo una parte de la cuña fiscal del trabajo, de hecho, es la menor: son las empresas las que pagan el mayor porcentaje al Estado a través de las cotizaciones sociales, como se refleja en las nóminas. Además lo hacen en unos niveles por encima de la media de las economías avanzadas, lo que repercute en una queja recurrente de las patronales. La teoría económica defiende también que una subida excesiva de esta fiscalidad a las empresas perjudica a la creación y el mantenimiento del empleo.

Según la OCDE, las empresas pagaron en 2023 un 23,3% del coste laboral en cotizaciones sociales, mientras que los trabajadores aportaron el 16,9% mediante cotizaciones sociales (4,9%) e IRPF (12%). En total, la cuña fiscal del trabajo asciende al 40,2% en España para los empleos de personas solteras, sin hijos y que ganen el salario medio. Esta cifra supone un récord en la serie histórica del informe, desde el año 2000. En comparación con 2019, la carga ha crecido en tres décimas por las cotizaciones sociales de las empresas y en cuatro décimas por el IRPF que pagan los trabajadores.

España se sitúa por encima de la media de la OCDE (34,8%) en este ranking general de la cuña fiscal del trabajo y se debe exclusivamente a las cotizaciones que pagan las empresas, que en la media de las economías avanzadas solo es del 13,4%. De hecho, España tiene una presión fiscal inferior a los países de su entorno, excepto en el concepto de cotizaciones sociales de los empleadores.

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Cabe destacar que el nivel impositivo sobre el trabajo varía según el nivel de ingresos y los tipos de hogares. Por ejemplo, los trabajadores que están casados, cobran el sueldo medio y tienen dos hijos pagan solo el 18% de su salario en impuestos por una menor imposición en el IRPF. También pagan menos todos los trabajadores por debajo del salario medio y más los que se sitúan por encima. Quienes más contribuyen son los solteros sin hijos que se sitúan un 67% por encima de la media salarial del país, con un 27,9%, cifra que se sigue situando por debajo de la OCDE.

El sueldo medio supera los 30.000 euros y gana poder adquisitivo

El documento detalla la evolución del salario medio en la moneda nacional de cada país, situándose en los 30.237 euros brutos en España en 2023 para una persona soltera. Esto supone un avance del 5,1% respecto al año anterior y una ganancia de poder adquisitivo, ya que la inflación media reflejada en el informe es el 3,5%. En 2022 se produjo la situación contraria, con un crecimiento de los salarios de solo el 2,9% frente a una inflación del 8,6%.

Por otra parte, si se compara el salario de España en dólares a igual poder adquisitivo con el del resto de las economías avanzadas, este es un 2,35% inferior a la media de la OCDE y también se sitúa ligeramente por debajo de la UE y de los países comparables (Francia, Alemania, Italia).