¿Qué es la ruta TransDinárica? La mejor región del mundo para viajar en 2024, según ‘Lonely Planet’

A través de ocho países y más de 3.000 kilómetros, esta travesía ciclista descubre unos pueblos llenos de historia y parajes naturales que son de los más bonitos del mundo

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Cañón del río Tara, en Montenegro (Shutterstock).
Cañón del río Tara, en Montenegro (Shutterstock).

3.364 kilómetros, alrededor de 80 etapas y un total de ocho países, es lo que engloba la impresionante ruta ciclista TransDinárica. Se trata de uno de los itinerarios más espectaculares del mundo, pues permite conocer una de las regiones más bellas que se pueden encontrar en todo el globo: los Balcanes occidentales. Tanto es así, que la prestigiosa guía de viajes, Lonely Planet lo ha catalogado como la mejor región del mundo para viajar en 2024 en su nueva edición de Best in Travel 2024.

Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia del Norte, Kosovo, Serbia, Montenegro y Albania son los países elegidos para acoger esta espectacular travesía. En ella el viajero puede descubrir parajes de ensueño marcados por impresionantes cordilleras, el mar adriático, así como infinidad de ríos y lagos. A esto se le suma el legado histórico y cultural que albergan las grandes ciudades, cuyas calles invitan a perderse y descubrir todos sus rincones secretos.

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La dificultad del viaje es moderada debido a la distancia que atesora y el esfuerzo físico que hay que realizar, pues las etapas tienen una media de 50 kilómetros. No obstante, el esfuerzo merece la pena, ya que tal y como señala la guía de viajes, el itinerario “prioriza el descubrimiento sostenible de enclaves que son Patrimonio Mundial, parques nacionales y pueblos repletos de cultura ancestral”. La mejor época para hacer este impresionante viaje es de mayo a junio y de septiembre a mediados de octubre, cuando el clima es todavía fresco y estable.

Sarajevo, en Bosnia (Shutterstock).
Sarajevo, en Bosnia (Shutterstock).

Del mar a la montaña

La ciudad Eslovena de Kobarid es el punto de partida de la TransDinárica, y es que no podía haber un destino mejor que este. La localidad se enclava en lo que se conocen como los Alpes Julianos, en el límite suroeste del Parque Nacional del Triglav y muy cerca del hermoso río Isonzo. El siguiente gran monumento corresponde a las Cuevas de Škocjan, catalogadas por la Unesco, para terminar entrando en Croacia y en la ciudad adriática de Rijeka.

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Flanqueada por la magnífica cordillera de los Alpes Dináricos al este y las claras aguas del mar Adriático al oeste, la ruta invita a exploradores y entusiastas a recorrerla por medio de tranquilas carreteras y senderos que se internan en la espesura de los bosques locales.

El itinerario se enriquece al pasar por un conjunto de seis parques nacionales, cuya joya es el Parque Nacional de los Lagos de Plitvice, conocido mundialmente por sus espectaculares cascadas y lagos de aguas cristalinas. En esta misma ruta, los amantes de la escalada encuentran su nirvana en Paklenica, un destino célebre por sus impresionantes formaciones rocosas que retan la pericia de los escaladores.

Parque Nacional de los Lagos de Plitvice, en Croacia (Shutterstock).
Parque Nacional de los Lagos de Plitvice, en Croacia (Shutterstock).

Un viaje a lo desconocido

Dejando Croacia atrás, el viajero se adentra en Bosnia y Herzegovina, un país normalmente desconocido, pero que guarda una amplia gama de atractivos. “Entrar en este país con forma de corazón también es pedalear hacia el centro de los Alpes Dináricos, donde aguarda una cultura antigua”, explica Lonely Planet. De esta forma, a través de valles remotos, el viajero descubre uno de los más impresionantes de la región, el que forma el río Neretva.

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Este conduce a la ciudad de Mostar, “donde los más atrevidos se lanzan al agua desde el puente local, de época otomana y catalogado por la Unesco. Platos tradicionales como el burek (hojaldre relleno) y el ćevapi (salchichas en pan de pita) darán fuerzas al ciclista para llegar a Montenegro por el cañón del río Tara, el más profundo de Europa.”, explican. Tras descubrir su imponente paisaje, el ciclista pedalea dirección al el Parque Nacional Durmitor, donde se alza el pico Bobotov Kuk (2523 metros).

Los amantes de las aves también tienen cabida en esta travesía, pues gracias al lago Skadar, pueden disfrutar de uno de los mejores parajes para la observación de pájaros. Ya en Albania, el Parque Nacional Theth emerge como un paraíso dentro de los ‘Alpes albanos’. “El esplendor prosigue a lo largo de la ruta rumbo al sur, al lago Ohrid, el más antiguo de Europa, que posee la curiosa distinción de ser Patrimonio Mundial, natural y cultural”, concluye la guía.

Parque Nacional Theth, en Albania (Shutterstock).
Parque Nacional Theth, en Albania (Shutterstock).

Las huellas de la historia

A medida que la travesía se acerca a tierras griegas, el peso de la historia deja entrever la gran importancia que tuvieron los imperios del pasado en la región. Así, el viajero llega hasta el lago Ohrid y el lago Prespa, rumbo hacia el norte, donde se encuentran los territorios con los que han comerciado reinos e imperios durante milenios. “Los antiguos griegos, los macedonios, los romanos, los bizantinos y los otomanos contribuyeron a la creación de un patrimonio complejo”, cuenta Lonely Planet.

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Ya en Kosovo, el itinerario entra en Prizren, una ciudad donde la arquitectura otomana es dueña de las calles, para terminar adentrándose en Serbia, el último país. Aquí, el viajero puede disfrutar de maravillosos resorts de esquí como el de Zlatibor y Mokra Gora. En el Parque Nacional de Tara, densos bosques y el cañón del río Drina guían al ciclista. Por último, la ruta se dirige de nuevo a Bosnia para terminar en la bella ciudad de Sarajevo.