De hundirse a confiar en un ‘viejo capitán’ para volver a flote: el Real Madrid examina en Champions la recuperación del Nápoles

El cuadro partenopeo vive instalado en la inestabilidad desde que ganó el Scudetto hace seis meses. Walter Mazzarri regresa para volver a lavar la cara a los napolitanos que aún no tienen sellado el billete a octavos de la Copa de Europa

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Los jugadores del Nápoles celebran el triunfo sobre el Udinese en Serie A (EFE).
Los jugadores del Nápoles celebran el triunfo sobre el Udinese en Serie A (EFE).

4 de mayo de 2023. El Nápoles visita al Udinese necesitado de un punto para cantar el alirón 33 años después. Y lo encontró gracias a la participación de sus dos grandes protagonistas: Kvaratskhelia y Osimhen. Silvestri desvió el disparo del georgiano, pero nada pudo hacer para detener el rechace cazado por el nigeriano. Ambos jugadores cerraron el círculo iniciado por Maradona que fueron incapaces de completar el Nápoles de Mazzarri con Lavezzi, Cavani y Hamsik; el de Benítez con Higuaín, Callejón, Reina y Albiol o el de Sarri con Koulibaly, Insigne y Mertens.

La felicidad se desbordó en la ciudad situada a los pies del Vesubio, pero, siguiendo el guion marcado por la historia del club, nunca se vive tranquilo en Nápoles. Días más tarde dimitió Spalletti, el capitán del barco decidió tomarse “un año sabático” y rescindir su contrato. Ese fue el principio del fin. A la salida del técnico se sumó otra despedida. La de Cristiano Giuntoli. El director deportivo que cimentó al Nápoles campeón dejaba su cargo tras ocho años en el club. A De Laurentiis les tocaba reconstruir a un equipo que solo perdió durante el mercado de fichajes a Kim Min-jae como peso pesado del vestuario.

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Explota el ‘caso Osimhen’

Fichar por el Nápoles fue como entrar en otro mundo, nunca había visto una hinchada así. Viven por el club, es parte de su cuerpo, de su corazón. En el vestuario les pregunté si lo que había vivido en mi llegada era real. Mertens y Koulibaly dijeron que aún no había visto nada... Su energía, Maradona, la ilusión que hay... Todo se nota”, afirmó Osimhen tras llegar al conjunto napolitano. Sin embargo, como en toda historia de amor, hay cabida a momentos turbulentos.

Todo saltó por los aires tras un encuentro liguero ante el Bolonia en el que Osimhen erró un penalti. Diez minutos después, Rudi García decidió sustituir al atacante, lo que provocó el enfado del delantero Pero la cosa no iba a quedar ahí. Días más tarde, la cuenta en TikTok del Nápoles subió un polémico vídeo en el que se burlaban del delantero centro por su error desde los once metros. Después de su publicación, pese a que posteriormente fue eliminado del perfil, el agente del jugador, Roberto Calenda, fue muy contundente con el club.

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“Lo que ha ocurrido hoy en la cuenta oficial del club en la plataforma TikTok no es aceptable. Un vídeo burlándose de Víctor se hizo público primero y luego, tardíamente, se eliminó. Un hecho grave que provoca daños gravísimos al jugador y se suma al maltrato que está recibiendo el chico en los últimos tiempos entre juicios mediáticos y fake news. Nos reservamos el derecho de emprender acciones legales”, avisó su representante. El propio Osimhen tuvo que emitir un comunicado reflejando su amor por el club para encauzar las aguas que parecen cesar su furia con el nuevo entrenador.

Walter Mazzarri durante el partido entre Atalanta y Nápoles (REUTERS).
Walter Mazzarri durante el partido entre Atalanta y Nápoles (REUTERS).

Vuelve un viejo conocido

Al banquillo llegó, debido a la “intuición” del presidente partenopeo, el técnico Rudi García, quien en su presentación dejó claras sus intenciones. “Vengo a ganar”. Pero del dicho al hecho hay un trecho que se le llevó por delante. 16 partidos y únicamente ocho victorias después, De Laurentiis reconoció haberse equivocado con su nombramiento y echó mano de un viejo conocido y excelente gestor de momentos complicados: Walter Mazzarri. El entrenador que, junto a los Cavani, Hamsik, Lavezzi y compaía lideró el renacer del Nápoles en su regreso a la Serie A levantando una Copa de Italia en 2012 y siendo subcampeón en 2013.

En su redebut, con victoria ante la Atalante, no hizo demasiados cambios. Apostó por el 4-3-3 con el que venía jugando Rudi García los últimos partidos y su estructura se asemejó a la del Nápoles campeón de Spalletti. Mazzarri se enfrenta al Real Madrid con una ventaja respecto a Rudi García, no tendrá que improvisar ya que cuenta con todos los centrales disponibles, aunque deberá alinear a uno de ellos como lateral izquierdo ante las bajas de Mario Rui y Olivera. Quien sí estará en el Bernabéu es Osimhen, recuperado de su lesión y con minutos ante la Atalanta.

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“Cuando empecemos a jugar veremos si lo que hemos preparado nos sale. Queremos ver un equipo compacto, organizado, lo que se vio sobre todo en el primer tiempo de Bérgamo. Pero sabemos lo que tenemos delante, un de los equipos más potentes del mundo. Buscamos inculcar a estos jugadores que son capaces de ser los del año pasado, o al menos estar lo más cerca posible”, explica Mazzarri. El escenario y el equipo de la Champions por antonomasia, mermado por la cantidad de bajas, examinan la recuperación de un Nápoles que aún no tiene sellado el pase a octavos de final.