Por gusto o por obligación, los jubilados cada vez utilizan más la tecnología para operar con su banco. Así, los mayores de 65 años que utilizan las apps de las entidades financieras para realizar gestiones ya alcanza el 40,2%, frente al 34% que lo hacía el año pasado, mientras que el 33,2% sigue utilizando la libreta.
Este incremento es debido a que los avances que se han producido en el desarrollo de las apps las ha hecho más intuitivas y fáciles de manejar, según reconoce el 40,1% de los mayores de 65 años, lo que supone prácticamente el doble que el 18,9% que lo manifestaba el año pasado, según recoge un estudio realizado por la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin) que analiza la aplicación de medidas que se comprometió a adoptar la banca para mejorar la operativa de las personas mayores y que se ha presentado en el V Congreso Anual de la asociación.
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El informe también recoge que, a pesar de la dificultad que tienen muchos mayores al utilizar el cajero automático, el 88,80% de este colectivo declara que al acudir a la ventanilla de su bando para realizar gestiones es instado por el personal de la oficina a utilizarlo, pese a que el 35,50% de ellos considera que es complicado de usar. Este porcentaje ha mejorado en dos décimas el del año pasado.
¿Ayuda o problema?
Respecto a las ventajas o desventajas de la digitalización financiera, cuatro de cada diez españoles, más del 39%, no cree que las herramientas y los recursos tecnológicos les estén ayudando en la gestión de sus finanzas.
No obstante, existen diferencias de apreciación dependiendo de la edad de los encuestados. El 96,8% de los menores de 25 años considera que el uso de estas herramientas es muy positivo y les ayudan en la gestión de su capital, mientras que un 3,2% cree que no. En los mayores de 65 años las cifras se dan la vuelta: un 32,1% considera que sí les ayuda y el 67,9% restante cree que no lo hacen.
En lo que sí coinciden los usuarios bancarios es en admitir que desconfían al facilitar sus datos o al ceder información, sobre todo cuando cuando quien se lo reclama es una empresa tecnológica. Un 74,5% no se fía frente al 71,6% que lo hacía el año pasado, tres puntos más. También crece la desconfianza en bancos y aseguradoras, que ha pasado este año al 54,6% frente al 55,9% del año pasado.
Consultar movimientos o hacer pago, los principales usos
El uso que hace el cliente bancario de la tecnología discurre, de forma mayoritaria, a través de operativa básica: casi el 97% emplea apps y webs de su banco para consultar movimientos o realizar pagos.
Más minoritario es el uso para gestión y contratación de productos: el 41% utiliza la tecnología para comparar información; el 34%, para gestionar el ahorro-inversión; el 27,8%, para contratar productos y servicios, y el 25%, para gestionar financiación.
Todos estos datos se presentaron en el V Congreso Anual de Asufín que contó con la presencia del director general del Tesoro, Álvaro López Barceló, y del secretario general de Consumo, Rafael Escudero.