A sus 68 años, Sharon Stone sostiene que su imagen pública todavía provoca temor en parte de Hollywood, una reacción que vincula con la autonomía de las mujeres y con la huella que dejó su personaje en Bajos instintos. La actriz repasó su trayectoria, desde una infancia poco convencional en Pensilvania hasta su regreso a la industria después de un grave problema de salud.
En una entrevista con Variety, Stone afirmó que la percepción que se instaló tras interpretar a Catherine Tramell en 1992 persiste más de tres décadas después. “La gente todavía me tiene miedo, de una manera u otra”, dijo.
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Para la actriz, la incomodidad no se explica únicamente por aquel personaje, sino por lo que representa una mujer que se muestra independiente. “Creo que la idea básica de una mujer que se declara separada e indomable era, y sigue siendo, una idea aterradora”, planteó Stone.
La fama de “Bajos instintos” marcó una etapa decisiva
La escena del interrogatorio de Bajos instintos, dirigida por Paul Verhoeven, convirtió a Stone en una figura mundial y fijó una asociación duradera con personajes sexualizados, misteriosos y peligrosos. Sin embargo, la intérprete cuestionó que ese haya sido el único registro con el que se identificó su trabajo.
“Mi camino nunca iba a ser el de las psicópatas sexuales”, señaló. Como contraste, recordó su participación en la comedia Irreconcilable Differences, estrenada en 1984, como una muestra del tipo de papeles que también quería desarrollar.
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Stone explicó que, en la intimidad, está lejos de aquella figura de ficción. “Es muy difícil que la gente entienda que soy una artista frágil, pequeña físicamente, delicada, tímida, privada, solitaria, amable y muy empática. No tengo nada que ver con ese personaje”, afirmó.
Su carrera incluye más de 40 películas. Entre ellas se destaca Casino, de Martin Scorsese, por la que ganó un Globo de Oro y recibió una nominación al Oscar como mejor actriz. También regresó a la televisión con una participación en la tercera temporada de Euphoria, donde encarnó a una ejecutiva de Hollywood frente a Sydney Sweeney.
Un derrame cerebral la alejó de la industria durante años
En 2001, Stone sufrió la ruptura de una arteria vertebral, una hemorragia cerebral que se prolongó durante nueve días y un derrame cerebral. La recuperación, según relató, demandó siete años y tuvo consecuencias en su vida familiar y laboral.
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La actriz perdió entonces la custodia de Roan, su hijo adoptivo, que hoy tiene 26 años. Más tarde adoptó a otros dos hijos, Laird, de 21, y Quinn, de 20. “Perdí mi lugar en el negocio y tuve que empezar otra vez desde abajo”, sostuvo.
Consultada acerca de cómo recuperó su carrera, respondió de forma tajante: “No lo hice”. Aun así, su actividad no se detuvo por completo. Actualmente tiene tres películas terminadas, entre ellas In Memoriam, junto a Marc Maron, que se estrenó en el Festival de Tribeca en junio.
Antes de consolidarse como actriz, Stone se mudó a Nueva York a los 19 años para trabajar como modelo de Eileen Ford. Su primera oportunidad en cine llegó un año después, cuando asistió a una audición para aparecer como extra en Stardust Memories, de Woody Allen. Una actriz con un papel mayor abandonó el proyecto y Allen la eligió para reemplazarla.
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Stone reclama contratos más justos para las actrices
La intérprete también relató que decidió incluir la propiedad de su vestuario en sus contratos luego de ver prendas íntimas usadas por ella a la venta. “No quiero que vuelvan a subastar mi ropa interior”, recordó que le dijo a su representante.
Según Stone, esa cláusula fue una respuesta a las desigualdades que enfrentaban las mujeres en el sector. Atribuyó a Carrie Fisher una enseñanza que mantuvo durante décadas: revisar personalmente cada contrato y no delegar por completo las negociaciones.
“Carrie Fisher me enseñó a redactar mi contrato, gracias a Dios. Lean sus contratos, porque los agentes que trabajan en sus agencias trabajan para los estudios, no para ustedes”, contó.
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Con tres películas ya terminadas y nuevos proyectos en marcha, Stone continúa activa en una industria que atravesó desde lugares muy distintos: como modelo, actriz de comedia, figura de thrillers y protagonista de dramas. A más de cuatro décadas de su debut en cine, mantiene una mirada directa sobre los obstáculos que enfrentó y sobre la necesidad de ampliar los papeles disponibles para las mujeres en Hollywood.
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