Robert De Niro confesó que sigue siendo tímido, que tardó décadas en revisar sus propias películas y que Modern Family es la serie que usa para desconectarse del mundo junto a sus hijos, durante una entrevista con la actriz y conductora Amy Poehler, en el episodio más reciente de Good Hang, producido por The Ringer y Paper Kite.
La conversación con la estrella internacional abarcó desde los orígenes del actor en el Village de Nueva York hasta su regreso a la comedia junto a Ben Stiller en Focker In Law, la nueva entrega de la saga de los Fockers, con Ariana Grande como incorporación al elenco.
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De Niro creció en el Village y pasó gran parte de su adolescencia en Little Italy, donde frecuentó los mismos bloques que un joven Martin Scorsese, aunque en calles distintas: De Niro en Kenmare y Mulberry, Scorsese en Prince y Mott. Ambos tenían amigos en común, y esa proximidad fue el germen de una sociedad artística que produjo Mean Streets, Taxi Driver, Raging Bull, Goodfellas y The Irishman, entre otras.
Sus padres, ambos poetas y pintores, lo rodearon de arte desde chico. Sin embargo, el propio actor aclaró que no tuvo mayor contacto con la escena artística de los años cincuenta y sesenta. “Mi padre me llevaba a alguna galería que le debía dinero, y eso era todo”, señaló. La pregunta de Poehler sobre si había visitado la Factory de Andy Warhol obtuvo un escueto “no” acompañado de una carcajada.
La comedia clásica y el teatro de la calle 42
Lo que sí lo marcó fue la comedia clásica: Abbott y Costello, Los Tres Chiflados, Laurel y Hardy. De niño tomaba el subte hasta el teatro Laugh Movie en la calle 42, una sala dedicada casi por completo a las comedias que frecuentaba cada sábado. Antes de la fama, vivió en un departamento en Irving Place por el que pagaba USD 75 mensuales.
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Su primera aparición en un escenario fue el León Cobarde en una producción escolar de El mago de Oz. Sobre su preparación para el rol, respondió con la brevedad que lo caracteriza: “Dije mis líneas. Y eso fue todo”. Poehler, que interpretó a Dorothy en circunstancias similares, intentó profundizar en la experiencia sin éxito.
“Hay que saber lo que uno quiere hacer y hacerlo lo mejor que pueda. Si realmente te gusta, vas a intentar hacerlo lo mejor posible”, afirmó al hablar de vocación. Señaló que desde muy temprano se inclinó hacia la actuación sin que nadie se lo propusiera.
La ambigüedad como técnica en “Goodfellas”
Poehler le preguntó por una escena específica de Goodfellas (1990): la secuencia en que Lorraine Bracco sigue al personaje de De Niro hacia un callejón, sin saber si volverá con vida. El actor explicó que la clave era preservar la ambigüedad hasta el final. Internamente, tomó una decisión: “Pensé que algo iba a pasar. Pero mi objetivo era actuar como si todo estuviera bien”.
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La escena, dijo, funciona porque en la vida real las personas no telegrafían sus intenciones. “Indicar es actuar mal. La gente en la vida real es muy buena actriz, porque lo que hace tiene consecuencias reales”, explicó. Sobre cómo Scorsese comunica que una toma fue lograda, De Niro precisó que el director no suele pronunciar un “ya lo tenemos” enfático. Lo que espera escuchar es algo más discreto: “‘Estamos bien. Está bien’. Así, en voz baja”.
El saxofón y las habilidades aprendidas para los roles
Entre las habilidades adquiridas para sus personajes, De Niro mencionó el saxofón para New York, New York, que estudió en profundidad para el filme de 1977. “Ojalá hubiera dedicado media hora al día a seguir practicando”, señaló. También quiso aprender piano de niño, pero lo vivió como una obligación y dejó las clases. “Querer tocar el piano es una cosa; otra muy distinta es hacerlo”, dijo.
La productora Jane Rosenthal, socia de De Niro desde hace casi 38 años y cofundadora del Festival de Cine de Tribeca, aportó uno de los retratos más precisos del actor antes de la entrevista. Según Rosenthal, De Niro posee una memoria visual extraordinaria para los escenarios de rodaje.
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“Si mencionás cualquier película, te puedo decir en qué avenida se filmó, en qué esquina, qué había antes en ese edificio y qué hay ahora”, describió. Ese nivel de detalle convive, sin embargo, con olvidos cotidianos: en ocasiones la llama por teléfono y, cuando ella atiende, él dice que ya no recuerda para qué llamó.
Rosenthal también le recomendó a Poehler no preguntarle cómo ganó o perdió peso para sus roles —un tema que De Niro prefiere esquivar— y sugirió en cambio indagar qué películas ve junto a su hija Helen, de 14 años.
“Stranger Things”, “Modern Family” y las series en familia
De Niro confirmó que Stranger Things —serie que Helen le presentó— es uno de sus títulos recientes favoritos, y que ambos fueron a ver el musical en teatro. También mencionó la película The Housemaid con aprobación.
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Para relajarse, recurre a Modern Family. “Están bien elegidos, es muy divertida”, dijo sobre el elenco. Su hija menor, Jia, de 3 años, lo mantiene al tanto de los videos de la educadora infantil Miss Rachel.
En cuanto a su rutina en Nueva York, dijo que camina con frecuencia por la ciudad sin ser reconocido, en parte porque, según su propia lectura, la visión periférica de los transeúntes no los lleva a prestarle atención. Escucha música en el auto —principalmente canciones de los años setenta a través del Canal 16 de Sirius, llamado The Blend— y lee el periódico durante los trayectos.
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