Alexandra Daddario reveló en el podcast Who’s A Good Guest? los detalles detrás de su vínculo con Eunice, su perra rescatada que pasó de tener tres patas rotas y una pelvis fracturada a convertirse en la compañera inseparable de la actriz.
En un episodio grabado en los Hamptons junto al conductor Josh Horowitz, como parte de la segunda temporada del programa producido por la empresa especializada en productos y servicios para perros, BARK, y emitido por YouTube, plataforma de video, y Spotify, plataforma de audio, Daddario contó cómo decidió adoptar a Eunice durante el rodaje de The White Lotus.
Daddario describió el momento exacto en que decidió adoptar a Eunice: estaba en Hawaii, en cuarentena durante el rodaje de The White Lotus, cuando la imagen de la perra apareció en su perfil de Instagram.
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“La vi con sus ojitos mirando hacia arriba. No podía hacer nada más que mover la cola porque tenía las patas rotas. Dije: ‘Voy a hacer todo lo que pueda para salvarle la vida’”, relató la actriz en declaraciones recogidas por Who’s A Good Guest?.
Según contó Daddario, Eunice fue encontrada en Georgia, estado de Estados Unidos tras ser atropellada por un automóvil. Un grupo de rescate le realizó las cirugías necesarias para que pudiera volver a caminar.
La actriz encargó dos pruebas de ADN —con resultados coincidentes— que determinaron que la perra es mitad pit bull y mitad una mezcla de razas más pequeñas. Hoy tiene aproximadamente seis años y, según su dueña, con el tiempo se fue apaciguando.
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La adaptación de Eunice en la casa de Daddario
La adopción, sin embargo, no fue sencilla. “Llegué a pensar que había cometido un error terrible”, admitió Daddario ante Horowitz, al recordar los primeros días con Eunice, marcados por los problemas de salud del animal y el trauma acumulado. “No estaba preparada en ningún sentido, pero lo resolví. Lo hice funcionar”, agregó.
Con el tiempo, la relación se consolidó: Eunice, a quien la actriz llama coloquialmente “Pie” o “Uni Pie”, duerme en la cama de Daddario y reacciona ante cualquier sonido fuera de lo habitual. “Cualquier cosa que llega a la casa es un ladrón, para ella”, bromeó la actriz.
El carácter de Eunice quedó retratado a lo largo de la conversación. Daddario explicó que la perra responde a las órdenes solo cuando tiene ganas, algo que su propia madre atribuyó erróneamente a un problema de audición.
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“Escucha perfectamente bien”, aclaró la actriz entre risas. Tampoco falta energía: cuando está al aire libre, suele abalanzarse hacia los desconocidos con entusiasmo suficiente como para asustarlos, razón por la que Daddario opta por mantenerla con correa.
La rutina de Daddario con su hijo y su perra
Daddario también habló de cómo equilibra su vida profesional con la crianza de su hijo pequeño y el cuidado de la perra. “Cuando eres joven y tienes un perro por primera vez, pensás que es mucha responsabilidad. Después tenés un hijo y un perro, y decís: ‘Puedo con esto’. Así sabés que maduraste”, sostuvo en el programa.
La actriz reconoció que duerme poco, aunque subrayó el valor que la relación con su perro tiene en su vida cotidiana. “Amar a un perro es algo especial que todos deberían vivir. Es una responsabilidad, pero si tenés la posibilidad de hacerlo, es un vínculo incomparable”, expresó.
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El juego con perros famosos en el podcast
Durante el episodio, Horowitz y Daddario jugaron a Ruff Guess, una dinámica en la que debían adivinar perros famosos de la cultura popular mediante pistas. La actriz identificó sin mayores rodeos a Beethoven, Hooch y Old Yeller, aunque para llegar a Toto debió consultar por teléfono a su madre en plena grabación.
Ante la pregunta de en qué universo cinematográfico encajaría mejor Eunice, Daddario mencionó The White Lotus y Baywatch como opciones lógicas dada la presencia de playas y resorts, aunque se inclinó por Percy Jackson: “Me encantaría verla en algo así. Peleando con espadas”, dijo.
La actriz también bromeó con la posibilidad de crear un producto llamado “Sheddario” —juego de palabras con su apellido—, un traje que recolectaría el pelo que Eunice desprende a diario, problema que, según concluyó, ningún cepillo ni tratamiento profesional ha logrado resolver hasta ahora.
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