Billy Zane admitió que la identidad de quien adulteró la comida del equipo de Titanic con PCP (fenciclidina) sigue sin conocerse, treinta años después del episodio.
El actor, que interpretó al villano Cal Hockley en el filme, aclaró que no estuvo presente aquella noche y que no puede —ni quiere— señalar a ningún responsable.
“No puedo confirmar ni desmentir. Yo no estaba allí. Eso ocurrió en la parte del rodaje ambientada en el presente”, dijo en el pódcast Brotherly Love.
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Ante la pregunta directa sobre quién pudo haber “drogado la comida”, Zane respondió que no recuerda los detalles.
“No sé si era avena o una sopa de almejas, pero sí. Los que tuvieron la fortuna de reconocer las primeras señales de un alucinógeno dijeron: ‘Bien, vamos a aguantar’. Los que no las reconocieron se aterrorizaron bastante. O eso me contaron”, recordó.
Zane precisó que ni Kate Winslet ni Leonardo DiCaprio estuvieron expuestos al incidente, y que Gloria Stuart —quien interpretó a la versión mayor del personaje de Rose— tampoco resultó afectada. “Estaba en un restaurante, así que nunca estuvo en riesgo”, aclaró.
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Ante la afirmación del conductor Andrew Lawrence de que “alguien adulteró el catering del rodaje de Titanic con PCP y todos empezaron a alucinar", Zane respondió con humor: “Es el verdadero secreto del éxito de la película”.
Acto seguido, imitó al director James Cameron con una referencia a la escena de la puerta flotante al final del filme.
La noche en que el equipo de “Titanic” fue drogado
Era el 8 de agosto de 1996 y el equipo de Titanic se preparaba para cerrar las grabaciones en Nova Scotia, Canadá, antes de trasladarse a México, donde aguardaba una enorme reproducción del barco en un estudio exterior en Baja California.
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Esa madrugada, durante el descanso para “almorzar” —alrededor de la medianoche—, una empresa de catering local sirvió, entre otras opciones, una sopa que cambiaría la historia de la producción.
Más de 60 personas consumieron ese caldo. Cameron, que en un primer momento creyó que podía tratarse de una “neurotoxina paralizante de mariscos, que es muy peligrosa”, salió del set a vomitar.
Al regresar, el lugar estaba vacío. “Estoy junto a los monitores, cerca de la cámara, y la sala está desierta. Era como La dimensión desconocida“, recordó el director en 2009 en declaraciones a Vanity Fair, recogidas en el libro The Futurist, de Rebecca Keegan.
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El productor Bill Paxton describió a Entertainment Weekly una escena de descontrol: “La tripulación estaba deambulando. Algunos reían, otros lloraban, otros vomitaban”.
Y agregó: “Un minuto me sentía bien y al siguiente me sentía tan ansioso que quería respirar dentro de una bolsa de papel. Cameron se sentía igual”.
Convencido de que sufría una intoxicación alimentaria, Paxton subió a una camioneta y se dirigió al Hospital General de Dartmouth.
La situación en urgencias fue igualmente caótica. “Al final nos pusieron en cubículos con cortinas, pero nadie quería quedarse en el suyo”, relató la pintora de decorados Marilyn McAvoy a Vanity Fair.
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“Todo el mundo estaba en los pasillos, metiéndose en los cubículos de los demás. Había gente en sillas de ruedas, cruzando los corredores a toda velocidad. ¡Todo el mundo estaba drogado!”, añadió en su testimonio.
El director de fotografía Caleb Deschanel encabezó una conga por los pasillos del hospital, según confirmaron tanto Cameron como Paxton.
El propio director aseguró que un miembro del equipo lo apuñaló en la cara con un bolígrafo. “Estoy ahí sangrando y riéndome”, recordó en Vanity Fair.
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El personal del hospital, que aún desconocía la causa real del malestar, administró carbón activado líquido a los afectados. La policía llegó horas más tarde y un informe toxicológico confirmó la presencia de PCP en el organismo de los intoxicados.
El tipo exacto de sopa nunca se determinó con certeza: James Cameron dijo que era de mejillones, Bill Paxton habló de almejas y el informe policial de Halifax concluyó que era de langosta.
La investigación, a cargo del Departamento de Policía de Halifax, se extendió durante dos años y medio.
Los agentes ejecutaron una orden de registro para acceder a los archivos del Departamento de Salud y elaboraron una lista de todas las personas que habían trabajado en el set. El caso se cerró el 12 de febrero de 1999 por falta de sospechosos.
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Cameron nunca señaló públicamente a nadie, pero sí ofreció su hipótesis. “Habíamos despedido a un miembro del equipo el día anterior porque estaba creando problemas con los proveedores de catering”, declaró a Vanity Fair.
Y continuó en su declaración: “Creemos que el envenenamiento fue la forma de ese idiota de vengarse de ellos, a quienes por supuesto despedimos al día siguiente. Así que funcionó“.
El CEO de la empresa de catering, Earle Scott, rechazó esa versión y apuntó en otra dirección: “Fue la gente de Hollywood trayendo sus drogas psicodélicas. No creo que se hiciera para hacerle daño a nadie. Fue como una fiesta que se fue de las manos”, dijo a EW.
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