Madonna reveló que su esperada película biográfica naufragó por diferencias irreconciliables con Universal Studios en torno al presupuesto y al reparto, un proceso que la mantuvo paralizada creativamente durante años antes de redirigir su energía hacia la música.
La cantante de 67 años lo contó en una extensa entrevista publicada por la revista Interview Magazine.
“Se suponía que iba a hacer una película sobre mi vida. Trabajé dos años en el guion y pasé otros dos años en Universal Studios con los productores de línea haciendo presupuestos y casting“, declaró Madonna al editor de Interview Magazine, Mel Ottenberg.
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Y agregó: "Tuvimos una ruptura, Universal y yo, por el presupuesto, porque necesitaba —he tenido una vida extraordinaria, una vida enorme, así que necesitaba un presupuesto grande".
La artista dejó en claro que el proyecto nunca iba a ser una producción modesta. “No va a ser una película indie”, dijo, y señaló que los ejecutivos del estudio no lograron asimilar esa escala.
Ante el impasse, Madonna exploró una alternativa: rodar en Serbia para reducir costos. La propuesta no prosperó.
“No creo que estuvieran muy entusiasmados con la idea. No sé. Quizás simplemente no creyeron en mí”, afirmó. “Una de sus primeras reacciones fue: ‘No creemos que te quedes en Serbia más de cuatro días’. Y yo les dije: ‘¿Leyeron el guion? Toda mi vida ha sido supervivencia. No voy allí de vacaciones’”.
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Posteriormente, Netflix se acercó con una propuesta para desarrollar una serie. Ese camino tampoco resultó sencillo.
La cantante explicó a Interview Magazine que no podía utilizar el guion que había escrito para Universal sin comprárselo a la compañía a un precio que describió como “extorsionador”, a pesar de ser ella su autora. “Eso es simplemente como van las cosas. No pregunten”, dijo con ironía.
La búsqueda de un showrunner para la serie se extendió entre ocho y nueve meses sin resultado. “Pensé: ‘Menos mal que tengo otro trabajo, porque necesito trabajar, necesito crear. Necesito hacer lo que vine a hacer a este mundo’”, relató la artista.
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Fue en ese punto cuando retomó el contacto con el productor Stuart Price, con quien había colaborado en el álbum original Confessions on a Dance Floor (2005) y más recientemente en la gira Celebration Tour, aunque reconoció que entre medias habían pasado unos 15 años sin verse ni hablar con frecuencia.
La decisión de volver a la música no fue solo profesional. Madonna atravesaba un período de pérdidas personales: su hermano estaba gravemente enfermo —y posteriormente falleció— y su madrastra, con quien mantuvo una relación que definió como “traumática” a lo largo de toda su infancia, también murió en ese período.
“Es difícil para mí escribir una canción sobre nada. Tengo que contar una historia”, explicó a Interview Magazine.
El resultado de ese proceso es Confessions on a Dance Floor: Part II, un álbum que la cantante describe como una hora y cinco minutos de música concebida para el baile y la catarsis.
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Uno de los momentos más personales del disco es una canción escrita junto a su hija Lola, quien se acercó a su madre con la propuesta de componer juntas como vía para sanar su relación. “Fue un momento realmente importante y solidificó la idea de que ahora es el momento de hacer este disco”, dijo Madonna en la entrevista publicada por Interview Magazine.
La artista también adelantó que, en paralelo a la presentación del álbum, retomó el proyecto de la serie, esta vez con un escritor que finalmente convenció a ambas partes, aunque el hallazgo llegó cuando el disco ya estaba casi terminado, con más del 75% del trabajo concluido.