El cineasta Drew Goddard rompió el silencio en Happy Sad Confused, el pódcast especializado en entrevistas de cine conducido por Josh Horowitz, para hablar por primera vez como director y guionista de la próxima película del universo The Matrix.
En la conversación, Goddard enfatizó el impacto de la obra original en el cine y en su propia vida, describiendo el nuevo proyecto como “una idea que no pude rechazar” y señalando la relevancia cultural y emocional que la saga representa para él.
Explicó que su motivación proviene del respeto por el trabajo de Lana y Lilly Wachowski y de la influencia que la dimensión filosófica de la franquicia tuvo en su trayectoria. Para Goddard, involucrarse en esta película significa la oportunidad de explorar sus obsesiones creativas y conectar con la búsqueda de sentido que lo atrajo desde el inicio.
“Creo que cualquiera que estuviera vivo en aquella época recuerda el antes y el después de The Matrix en el cine”, afirmó Goddard durante la charla en Happy Sad Confused. “Sentí que alguien había hecho algo que yo no sabía que era posible. Para mí, esa película cambió las reglas del juego, no solo en términos visuales, sino en las preguntas que plantea sobre la existencia”.
El peso emocional y filosófico de The Matrix
Durante la entrevista, Goddard enfatizó la habilidad de la saga para explorar cuestiones profundas desde una perspectiva humanista. “Lo que más admiro de las Wachowski es que logran que los conceptos más complejos se sientan cercanos y auténticos”, subrayó.
“Hay momentos en sus películas en los que siento una emoción que brota y ni siquiera sé por qué. Eso, para mí, es el mayor logro de su cine”, añadió. Asimismo, el guionista también afirmó que, en su visión, el cine de ciencia ficción debe contar con una dimensión sentimental para mantenerse vigente: “El cine de ciencia ficción, si quiere perdurar, necesita esa dimensión sentimental”.
Estado y origen creativo del nuevo filme
Goddard relató en Happy Sad Confused que su participación en la nueva película no surgió de una presentación formal ante el estudio, sino de diálogos abiertos sobre ideas posibles. Señaló que el proceso fue gradual, reflejando tanto el interés de la productora como su propia búsqueda de sentido.
Sobre el estado actual del proyecto, Goddard indicó: “Estoy aún en la etapa de escritura... Todo puede cambiar y es prematuro hablar de detalles”. Aclaró que la película está “en desarrollo” y que la industria cinematográfica enfrenta un momento de incertidumbre: “Decir hacia dónde va algo es imposible; en dos meses puede no existir Warner Bros., el histórico estudio estadounidense”.
Por ello, sostuvo que prefiere no anticipar nada hasta que su propuesta creativa tenga una base sólida.
La influencia de las Wachowski y el legado de la saga
Al abordar el impacto de las creadoras originales, Goddard reiteró la importancia de Lana y Lilly Wachowski tanto en su carrera como en la historia de la saga. “No creo que las Wachowski reciban suficiente crédito por la carga emocional de esa historia”, enfatizó.
“La industria suele centrarse en el espectáculo, pero lo que realmente mueve The Matrix está en cómo emociona y conecta con el espectador a otro nivel”. Aquí, la referencia a la industria alude al enfoque habitual de los grandes estudios en los aspectos técnicos y visuales en detrimento del contenido emocional.
Según compartió con Happy Sad Confused, el desafío es incorporar nuevas ideas a la franquicia sin perder su esencia: “Para mí, el espectáculo es valioso solo si acompaña a la emoción. Quiero que cada avance en la historia esté motivado por sentimientos reales, como aprendí de ellas”.
Mientras avanza en el proceso creativo de la próxima entrega de The Matrix, Goddard insiste en el equilibrio entre reflexión existencial y conexión humana, convencido de que ese fue el mayor legado de las Wachowski. El cineasta reconoce que, a veces, las ideas más influyentes surgen al explorar posibilidades sin expectativas fijas, siguiendo rutas inciertas en busca de sentido creativo.