Gwen Stefani relató cómo su fe la ayudó a ser madre a los 44 años

La cantante estadounidense compartió detalles sobre su viaje espiritual, las oraciones familiares y la influencia de su madre en el nacimiento de su hijo menor, Apollo, considerado su primer milagro

La espiritualidad y la fe acompañaron a Gwen Stefani durante el proceso de maternidad a los 44 años

Gwen Stefani compartió que un “despertar espiritual” fue determinante en la concepción de su hijo menor, Apollo, cuando tenía 44 años.

La cantante expresó este testimonio durante una conversación para Hallow, una aplicación católica de oración y meditación, en declaraciones recogidas por People.

La fe de Gwen Stefani influyó de manera directa en su capacidad para concebir a su tercer hijo a una edad en la que las probabilidades eran bajas. Según explicó, su conexión espiritual y las oraciones tanto personales como familiares se intensificaron hasta que, luego de varias semanas, supo que estaba embarazada. La artista describió el nacimiento de Apollo como un verdadero regalo y el primer milagro en su vida.

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Stefani recordó su infancia dentro de una familia ítalo-católica en Los Ángeles, donde la religión ocupó un lugar destacado. “Creo que mi mamá fue la que plantó la semilla de la fe en mí y tenía razón”, relató Stefani, subrayando cómo ese cimiento espiritual se mantuvo presente en su desarrollo. Según la artista, su madre comprendió desde temprano que la espiritualidad sería fundamental para su vida.

El apoyo de sus hijos y su entorno espiritual impulsaron a Gwen Stefani a no perder la esperanza

Con el paso del tiempo, Stefani reconoció que su vivencia espiritual se ha transformado. “Me llamo a mí misma una ‘cristiana principiante’ porque ciertamente sigo en proceso de aprendizaje”, admitió.

Reveló también que durante años evitó hablar de sus creencias religiosas en público, aunque en tiempos recientes ha estado más dispuesta a compartir este aspecto personal, como recogió People.

Influencia de la fe y el entorno en la maternidad de Gwen Stefani

El entorno personal de Stefani y los encuentros recientes reforzaron su búsqueda espiritual en un momento crucial. Durante su entrevista para Hallow, relató cómo la interacción con una persona que creció como ateo en Israel y luego estudió el judaísmo la llevó a cuestionarse y profundizar en su fe.

“Empecé a trabajar con este tipo que era judío ateo; creció en Israel y después se convirtió. Estaba estudiando la Torá y tenía estas grandes epifanías espirituales, y comenzó a hablar conmigo sobre todo eso”, relató Stefani en declaraciones recogidas por el medio citado.

La cantante considera el nacimiento de Apollo como el primer milagro vivido en su experiencia personal

En ese punto, Stefani atravesaba un deseo profundo de ampliar su familia. “Estaba desesperada en ese momento también. Realmente quería tener otro bebé”. Recordó cómo esas conversaciones despertaron algo nuevo en ella: “Y no podía, y era vieja. Y mientras hablábamos sobre estos temas sentía que todo esto me estaba despertando”.

Un embarazo a los 44 años: Gwen Stefani y sus hijos

Frente a la dificultad de concebir por la edad, Stefani compartió una conversación significativa con su hijo mayor, Kingston. El joven se le acercó y le dijo: “Mami, de verdad quiero que tengas otro bebé”.

Ante esto, Stefani respondió: “Le dije: ‘Lo siento, tu mamá es demasiado mayor para tener un bebé ahora’”. Sin embargo, Kingston no se desanimó y comenzó a rezar por su madre espontáneamente.

“Él decía: ‘Por favor Dios, deja que mi mamá tenga un bebé’, y yo solo pensaba, ‘mira a mi pequeño rezando por mí como lo hacía todas las noches¿. Nunca se lo pedí ni se lo enseñé”, compartió la artista.

La artista compartió su testimonio sobre la importancia de la fe en los momentos difíciles

Aproximadamente cuatro semanas después de esas oraciones, Stefani supo que esperaba a Apollo, según relató al medio. Definió este acontecimiento como un obsequio completo y el primer milagro vivido en su experiencia personal.

La cantante considera que este hecho no solo fue consecuencia de su fe, sino una muestra de que la vida puede traer sorpresas si se la afronta con convicción y confianza.

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