La secuela musical de Joker, respaldada por Warner Bros., apostó por una reinvención radical y terminó alejándose de la fórmula que convirtió a la primera entrega en un éxito global.
El resultado fue un filme que, pese a las expectativas y al talento de sus protagonistas, no logró conectar con la audiencia ni con la crítica.
Del fenómeno a la caída en taquilla
El contraste entre ambas entregas es notorio. Joker (2019), dirigida por Todd Phillips y protagonizada por Joaquin Phoenix, recaudó USD 1.078 millones a nivel internacional y se consagró como la primera película con calificación R en superar los USD 1.000 millones.
Además, la cinta obtuvo once nominaciones al Oscar, incluyendo Mejor película, y Phoenix fue galardonado como Mejor actor. La banda sonora original también se llevó una estatuilla, consolidando a Joker como un fenómeno cultural y de taquilla.
En cambio, Joker: Folie à Deux apenas alcanzó USD 207 millones tras su paso por los cines, una cifra significativamente menor.
La secuela no recibió nominaciones de la Academia y su presencia en la temporada de premios se limitó a los conocidos como anti-Oscar, donde fue distinguida en categorías negativas como peor pareja en pantalla y peor secuela, según datos de SensaCine.
Una apuesta revisionista que dividió opiniones
Para Pamela Abdy y Michael De Luca, responsables de Warner Bros., el revés de la secuela se explica por el riesgo de su enfoque. En declaraciones recogidas por SensaCine, Abdy señaló: “Fue muy revisionista.
Puede que fuese demasiado revisionista para el público general, pero creo que Todd y su compañero en el guion Scott Silver hicieron lo que la mayoría de la gente que hace secuelas no hace, que es que decidieron no repetirse”.
El carácter revisionista fue el eje de la nueva propuesta. Mientras la primera película abordaba los orígenes del villano desde una perspectiva psicológica, la segunda entrega optó por el formato musical y el drama judicial. Lady Gaga asumió el papel de Harley Quinn, y la trama se centró en el juicio de Arthur Fleck por los crímenes cometidos. La intención de romper con las reglas tradicionales del género fue evidente, pero el público no respondió de la misma manera que en 2019.
Recepción crítica y reacción del público
La respuesta de la crítica y los aficionados fue inmediata. Joker: Folie à Deux no logró establecer un vínculo con la audiencia y su recorrido por festivales y galas terminó limitado al reconocimiento en los anti-Oscar. SensaCine destaca que esta reacción ilustra los desafíos que enfrentan las franquicias cuando optan por alejarse de los elementos que cimentaron su éxito inicial.
El filme, pensado como un experimento audaz, expuso los riesgos de innovar en exceso sin considerar el apego del público a la identidad original de la saga. La decisión de transformar la narrativa en un musical y modificar el tono supuso una ruptura demasiado marcada para muchos espectadores, que esperaban una continuación más alineada con la primera entrega.
Impacto en la industria y reflexión sobre el género
La experiencia de Joker 2 alimentó el debate sobre la tensión entre innovación y fidelidad al público en las franquicias de superhéroes. Según la recopilación de SensaCine, este dilema se replica en otras sagas emblemáticas, como Batman 2, Thunderbolts, Elio y Predator Badlands, en las que las decisiones creativas han determinado la recepción de cada proyecto.
La recepción de Joker: Folie à Deux deja una lección clara para la industria: el riesgo de apartarse de las fórmulas clásicas en las secuelas puede tener un costo elevado. Si bien la creatividad impulsa la evolución del género, también puede resultar en un distanciamiento de los seguidores históricos de estas franquicias.
El recorrido de la secuela encabezada por Lady Gaga y Joaquin Phoenix refleja la complejidad de renovar una marca cinematográfica sin perder su esencia. La apuesta por un musical oscuro y un enfoque judicial desafió las convenciones, pero el resultado evidencia que no siempre la reinvención asegura el éxito en taquilla ni el respaldo de la crítica.