Un vestido rosa y una presencia atrevida: el curioso requisito que le permitió a Carey Lowell convertirse en chica Bond

La actriz contó cómo una sugerencia inesperada del equipo de casting modificó completamente el rumbo de su prueba y le permitió conseguir el papel de Pam Bouvier, según Far Out

Escena de "Licencia para matar" (1989) donde aparece Carey Lowell

Carey Lowell obtuvo el papel de Pam Bouvier como chica Bond en la película Licencia para matar tras presentarse dos veces a la audición. Fue seleccionada solo después de acudir con un atuendo más atrevido, según relató la actriz, lo que expone cómo el aspecto físico pesaba sobre el talento en la saga James Bond a finales de los 80.

Carey Lowell y el papel de Pam Bouvier

En su primer intento de audición, Lowell acudió vestida con chaqueta de cuero y vaqueros, convencida de que eso bastaría para el papel. Había entendido que buscaban a una “chica motociclista en un bar”, explicó la actriz según Far Out.

Sin embargo, la directora de casting, Janet Hirshenson, le señaló que no tenía el “aspecto” requerido para una chica Bond. Le pidió volver con una imagen mucho más provocadora, tal como detalló Lowell.

Read more!

Durante el fin de semana, Lowell buscó un vestuario que encajara con las expectativas del equipo de selección. Finalmente, eligió un vestido rosa brillante, corto, con cremallera y escote halter, una propuesta mucho más llamativa según su relato.

La experiencia de Lowell revela las exigencias y estándares de imagen física requeridos en el universo cinematográfico de James Bond

En la segunda prueba, Lowell realizó exactamente la misma interpretación, pero esa vez, con su nuevo atuendo, consiguió el papel. La actriz enfatizó que la actuación no había cambiado; lo que sí cambió fue la percepción del equipo, como señaló en su declaración.

Lejos de guardar resentimientos, Lowell valoró la oportunidad de repetir la audición gracias al comentario de Hirshenson. También resaltó el trato cordial de los productores, afirmando que “la familia Broccoli fue encantadora y Barbara Broccoli, quien era la productora, fue fantástica”.

El rol femenino en la saga Bond

Las películas de James Bond, desde su inicio en 1962 con El satánico Dr. No, construyeron un universo marcado por la hipermasculinidad, donde los autos de lujo, la tecnología y las chicas Bond funcionaban como símbolos del ideal masculino.

En ese contexto, la figura femenina se presentó inicialmente como un mero adorno, equiparable a los gadgets y vehículos del agente. Con el tiempo, y a medida que la sociedad avanzó en la discusión sobre el rol de la mujer, la franquicia debió adaptarse y mostrar personajes femeninos con mayor protagonismo y complejidad, aunque el cambio fue paulatino y no exento de contradicciones.

Algunos hitos en la saga reflejan cierta apertura, como la aparición de la primera mujer de color en Vive y deja morir (1973) y la inclusión de Caroline “Tula” Cossey, una modelo trans, en Solo para tus ojos (1981). El personaje de M, interpretado por Judi Dench desde 1995, representó un avance notable al poner a una mujer al mando de James Bond.

El personaje de M, interpretado por Judi Dench a partir de 1995, marcó un avance al situar a una mujer en una posición de poder sobre James Bond

Sin embargo, la mayoría de las mujeres de la saga continuaron cumpliendo roles definidos: ayudante, “femme fatale” o víctima, funcionando como piezas necesarias para el desarrollo del protagonista masculino.

La llegada de Sam Mendes como director de Skyfall y Spectre supuso un intento de aggiornamento, evitando el término chicas Bond y apostando por actrices de mayor edad como Monica Bellucci. Aunque persisten elementos de objetivización, la franquicia muestra señales de transformación en el tratamiento de sus personajes femeninos, acorde a los cambios culturales y sociales sobre el papel de la mujer tanto en el cine como en la vida real.

El peso de la apariencia en la industria

El testimonio de Lowell refleja cómo la apariencia seguía siendo el criterio principal en la selección de roles femeninos en franquicias como James Bond, incluso cuando la saga intentaba una imagen más moderna durante la etapa de Licencia para matar. Según Far Out, esta práctica era habitual en la industria de la época.

Al recordar la atmósfera del rodaje, Lowell describió la producción como una familia. Una familia, no obstante, donde la entrada dependía sobre todo de saberse presentar con el atuendo adecuado.

Read more!