El índice interanual de quienes dicen pasar hambre en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) creció del 30 al 34 por ciento respecto al 2021, de acuerdo a los resultados del 14° Monitor de Clima Social elaborado por el Centro de Estudios Metropolitanos (CEM).
“Lo más preocupante es el crecimiento de quienes dicen pasar hambre. Este aumento producido por la inflación local de alimentos y la importada por la guerra se hace más preocupante porque se da sobre una base muy alta dejada por el gobierno anterior y la pandemia”, advirtió en este sentido Matías Barroetaveña, director del CEM. Del nuevo porcentaje, el 45% corresponde a jóvenes entre 24 y 29 años, un 50% a la clase baja y el 42% se reportó en la zona sur del Conurbano.
Por otra parte, el 65% de los encuestados sostuvo que disminuyó su poder de compra debido a que tuvo que limitar la cantidad de productos adquiridos, lo cual se traduce en una baja de dos puntos porcentuales respecto de junio de 2021. El porcentaje llega al 70% entre las mujeres y al 71% en la clase baja, y alcanza el 70% en el oeste de CABA.
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Asimismo, el informe realizado durante el mes de abril -todos los encuestados eran mayores de 16 años y residentes del AMBA- muestra que gran parte de la población continúa con fuertes inseguridades económicas, entre las que se destacan ingresos insuficientes y una situación económica personal negativa. Las inseguridades sociales se registraron mayormente en el Conurbano bonaerense, entre las mujeres y entre los jóvenes de 23 a 29 años y en la clase baja. Especialmente, en términos de ingresos y alimentarios.
No obstante, el relevamiento también advierte sobre una importante disminución del miedo a perder el trabajo en los próximos meses. En cuanto a la situación laboral de los encuestados, el 32% cree que es muy probable perder su trabajo. En este punto, los mayores de 60 a 75 años (45%), los que tienen el secundario completo (47%) y los sectores de clase baja ( 64%) son los que más tienen ese temor. Por su parte, solo el 24% de los consultados dijo estar mejor que un año atrás, mientras que el 32% aseguró que está peor.
Sin embargo, durante mayo de 2022 algunos de los valores se mantuvieron cercanos a la última medición de 2021. “Vemos una fuerte disminución dentro de las inseguridades laborales en la posibilidad de perder el trabajo: En junio de 2021 el 50% de los entrevistados creía probable perder su trabajo, mientras que en esta nueva medición de mayo de 2022 bajó al 38%, dato seguramente asociado a la baja de la desocupación”, concluyó Barroetaveña
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Además, 40% de los entrevistados creen que su situación económica es peor con respecto al año pasado, retrocediendo dos puntos en comparación con mayo de 2021 (42%). Por su parte, un 65% cree que la situación económica del país es mala.
El 62% de los consultados, en tanto, manifestó dificultades para llegar a fin de mes. Mientras que los jóvenes de nivel educativo superior y clase alta que viven en el norte de la Ciudad son quienes mejores ingresos perciben, los de clase baja (86%) con primaria (74%), que viven en la zona sur del conurbano (73%) son los que mayores dificultades tienen para cubrir sus necesidades.
Modalidad de la encuesta
Los indicadores del sondeo que elabora el CEM se construyen en base a una serie de preguntas que se enfocan en las experiencias y percepciones de los habitantes del AMBA.
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Las respuestas, por su parte, se transforman en una escala de 0 a 100 puntos, en la que 0 equivale a totalmente inseguro y 100 a totalmente seguro, lo que se promedia para llegar a un indicador final.
En esta oportunidad, se encuestó un total de 1.365 casos: 772 a teléfonos celulares y otros 593 a fijos.
Según comunica el CEM, el nivel de confiabilidad del trabajo asciende a 95%, con un marcen de error aproximadamente 3%.
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