Una convocatoria realizada por creadores de contenido en el parque Simón Bolívar de San Salvador reunió a personas disfrazadas de animales para competir por un premio de 1,000 dólares al mejor “Therian” caracterizado. El evento, difundido a través de los canales de YouTube de los organizadores, alcanzó 60,000 visualizaciones en vivo hasta el momento de la nota.
Durante la tarde, aproximadamente 12 participantes acudieron caracterizados como loros, simios, perros y otros animales, según la transmisión en YouTube. La actividad generó curiosidad entre quienes transitaban por el parque y motivó preguntas sobre la presencia del fenómeno “Therian” en El Salvador o si solo se trataba de una actividad puntual organizada por los creadores.
Días antes del evento, la psicóloga Gabriela Santos analizó para medios locales las posibles implicaciones de este tipo de conductas desde una perspectiva psicológica, social y familiar.
Santos explicó que la exposición constante a contenidos de este tipo en redes sociales puede influir en la construcción de identidad, especialmente en jóvenes que atraviesan situaciones de vulnerabilidad emocional.
Entre sus recomendaciones, sugirió a padres y adultos responsables monitorear los contenidos consumidos por adolescentes y evitar ridiculizar sus comportamientos. “Detrás de ese comportamiento hay una persona sensible, vulnerable, con muchos problemas emocionales, que no logra identificarse cómo se siente”, señaló la psicóloga.
Tras la elección del ganador, quien asistió caracterizado como mono, agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) se acercaron para indagar sobre la naturaleza de la reunión.
En diálogo con los organizadores, uno de los policías explicó que la intervención respondía a la necesidad de garantizar el orden público y la seguridad, citando la Constitución de la República. “Ustedes se disfracen como quieran, es un derecho que ustedes tienen, pueden hacerlo sin alterar el orden público. Respetando, todas las personas tenemos derechos, deberes y obligaciones, ¿es correcto?”, expresó el agente de la PNC durante el intercambio.
El oficial recordó a los presentes que la normativa vigente reconoce el derecho de asociación y la libertad individual, pero también obliga a las autoridades a intervenir cuando se perciban riesgos para la seguridad o se altere el orden. Citó el caso de un incidente anterior en el parque Cuscatlán donde una persona disfrazada de perro habría mordido a una menor de 14 años, lo que motivó la vigilancia sobre este tipo de reuniones. “Los derechos humanos son inherentes a la persona, aunque se vista y se sienta animalito, pero sigue siendo persona. Nosotros, como policías, tenemos la obligación de reconocerlo como persona, siempre”, afirmó el agente ante los asistentes, subrayando que el deber de la PNC es garantizar los derechos de nacionales y extranjeros.
La intervención concluyó sin incidentes mayores y la policía reiteró que actividades de este tipo no deben alterar el orden público ni la dignidad humana. Al ser consultada, la Constitución salvadoreña establece en su artículo 1 que “El Salvador reconoce a la persona humana como el origen y el fin de la actividad del Estado, que está organizado para la consecución de la justicia, de la seguridad jurídica y del bien común”.