Agregar Infobae enGoogle

La noche de los bastones largos: una herida que marcó a la ciencia y la educación en Argentina con impacto en la región

El 29 de julio de 1966, la dictadura del general Juan Carlos Onganía ordenó a través de la Policía Federal el desalojo de cinco facultades de la Universidad de Buenos Aires desencadenado un éxodo de científicos e investigadores y poniendo en jaque la autonomía universitaria

29 de julio de 1966: la noche de los bastones largos

“Quisiera describirles un brutal incidente ocurrido anoche en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires y pedir que los lectores interesados envíen telegramas de protesta al presidente Onganía”, así comenzó la carta escrita por Warren A. Ambrose, profesor de Matemática de la Universidad de Buenos Aires, enviada el 3 de agosto de 1966 al diario estadounidense The New York Times.

Onganía había derrocado al presidente Arturo Illia hacía tan solo un mes y emitió una ley donde se suprimía la autonomía universitaria conquistada con la Reforma de 1918. De esta forma la Universidad de Buenos Aires pasaba a estar bajo la órbita directa del Ministerio de Educación; además de disolver Consejos Superiores y Directivos y obligar a que los decanos y el rector deban responder al Poder Ejecutivo.

Este quiebre institucional hizo que docentes, graduados y estudiantes de varias facultades permanecieran en las universidades para resistir la medida. Una resistencia que derivó en la llamada “Noche de los bastones largos” donde se reprimió de forma feroz a quienes bregaban por la autonomía universitaria.

PUBLICIDAD

Un estudiante con la cabeza ensangrentada luego de los garrotazos de la policía (biblioteca digital ciencias exactas)

“Los palitos de abollar ideologías”

Ese 29 de julio, la Guardia de Infantería de la Policía Federal, al mando del general Mario Fonseca ingresó a cinco universidades para golpear, amedrentar y arrestar a quienes solo buscan libertad de acción y pensamiento en la universidad.

Las cifras oficiales hablan de alrededor de 300 heridos y 400 detenidos esa noche, según datos del Estado argentino. Al día siguiente, el matemático estadounidense Warren Ambrose, profesor visitante del MIT en Ciencias Exactas, denunció lo ocurrido en una carta publicada por The New York Times, que se convirtió en uno de los documentos testimoniales más citados sobre el episodio.

PUBLICIDAD

Warren describió el momento que vivieron: “Entonces entró la policía. Me han dicho que tuvieron que forzar las puertas, pero lo primero que escuché fueron bombas, que resultaron ser gases lacrimógenos. Al poco tiempo estábamos todos llorando bajo los efectos de los gases. Luego llegaron soldados que nos ordenaron, a los gritos, pasar a una de las aulas grandes, donde nos hizo permanecer de pie, con los brazos en alto, contra una pared. El procedimiento para que hiciéramos eso fue gritarnos y pegarnos con palos. Los golpes se distribuían al azar y yo vi golpear intencionalmente a una mujer; todo esto sin ninguna provocación. Estoy completamente seguro de que ninguno de nosotros estaba armado, nadie ofreció resistencia y todo el mundo (entre quienes me incluyo) estaba asustado y no tenía la menor intención de resistir.”

Y relató: “Estábamos todos de pie contra la pared rodeados por soldados con pistolas, todos gritando brutalmente (evidentemente estimulados por lo que estaban haciendo, se diría que estaban emocionalmente preparados para ejercer violencia sobre nosotros). Luego, a los alaridos, nos agarraron a uno por uno y nos empujaron hacia la salida del edificio. Pero nos hicieron pasar entre una doble fila de soldados, colocados a una distancia de diez pies entre sí, que nos pegaban con palos o culatas de rifles y que nos pateaban rudamente en cualquier parte del cuerpo que pudieran alcanzar. Nos mantuvieron incluso a suficiente distancia uno de otro de modo que cada soldado pudiera golpear a cada uno de nosotros”.

Onganía además inició una campaña de “depuración” en todas las universidades nacionales lo que derivó en que al menos 700 académicos fueran obligados a abandonar sus puestos de trabajo y buscar exilio en el exterior.

Renuncias masivas y fuga de cerebros

El impacto institucional fue inmediato y medible. Según la investigación realizada por la química Silvia Braslavsky y el matemático Raúl Carnota, al cumplirse cincuenta años del episodio, se señaló que en la primera semana de agosto de 1966 se registraron 1.378 renuncias de docentes en la UBA: 391 en Exactas y Naturales, 305 en Filosofía y Letras, 268 en Arquitectura, 180 en Ingeniería y el resto distribuido entre Derecho, Económicas, Medicina, Agronomía, Farmacia, Odontología y los institutos del Rectorado.

Entre quienes dejaron el país figuran nombres centrales de la vida intelectual argentina como el matemático y pionero de la informática Manuel Sadosky, artífice de la llegada de “Clementina”, la primera computadora científica instalada en una universidad latinoamericana.

A él se sumó el meteorólogo Rolando García, quien desarrollaría después la epistemología genética junto a Jean Piaget; el filósofo de la ciencia Gregorio Klimovsky; el historiador Tulio Halperín Donghi; el filósofo y ex rector Risieri Frondizi; la física Mariana Weissmann; y la psiquiatra Telma Reca, entre muchos otros. Sadosky se exilió primero en Montevideo, donde ayudó a fundar el Instituto de Cálculo de la Universidad de la República, y más tarde pasó por Venezuela y España antes de regresar a la Argentina en democracia, en 1983, como primer secretario de Ciencia y Técnica del gobierno de Raúl Alfonsín.

Un símbolo material de este quiebre democrático fue la propia Clementina; la computadora que desde 1961 había puesto a la UBA a la vanguardia regional de la computación científica y quedó desactivada tras la intervención para ser finalmente desmantelada en 1971.

Más allá de las aulas

Una investigación realizada por María Josefina Lamaisón, Santiago Garaño y Luciana Bianco documenta los efectos que la intervención militar tuvo también sobre el propio Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) entre 1966 y 1967, mostrando que la ofensiva contra la comunidad científica excedió el ámbito estrictamente universitario.

Universidades y centros de investigación de Uruguay, Venezuela, México y Estados Unidos recibieron a buena parte de esos investigadores, que continuaron carreras interrumpidas y, en varios casos, contribuyeron a fortalecer sistemas científicos vecinos. El caso de Sadosky en la Universidad de la República uruguaya es el más documentado: replicó allí el modelo del Instituto de Cálculo e impulsó la instalación de una computadora para la investigación local.

Especialistas en la historia de la ciencia argentina describen ese proceso como el inicio de un patrón cíclico de éxodos ligados a persecuciones políticas o crisis económicas impactando en el crecimiento del sistema científico argentino.

“Esta conducta del Gobierno, a mi juicio, va a retrasar seriamente el desarrollo del país, por muchas razones entre las cuales se cuenta el hecho de que muchos de los mejores profesores se van a ir del país”, aseguró Warren en su carta; alertando cómo serían los próximos años para la educación superior e investigación argentina.

Casi sesenta años después, el episodio sigue siendo una referencia obligada en cualquier debate sobre la autonomía universitaria y el financiamiento de la ciencia en la región; y un recordatorio de lo difícil que puede ser reconstruir un sistema científico que se desmantela con violencia en todas sus formas.

Más Noticias

La ciencia del sueño adolescente empuja a varios países a retrasar el horario de ingreso a la secundaria

El patrón de sueño de un adolescente se parece estructuralmente más al de un adulto que al de un niño, por lo que ingresar muy temprano a las aulas puede generar dificultades en la concentración

Melisa Massinelli, de Fundación Reciduca: “La educación es algo que vos sembrás y en algún momento florece”

Desde hace más de dos décadas, la fundación acompaña a adolescentes de contextos vulnerables para que terminen la escuela secundaria y puedan ampliar sus oportunidades de futuro. La directora educativa de Reciduca participó del podcast de Ticmas, donde habló sobre la realidad de los jóvenes y el papel de la educación en la construcción de sus propias historias

Los 10 principios de una universidad “amigable con las personas mayores” y el aprendizaje a lo largo de la vida

Estudiar no tiene límites, y menos de edad; sin embargo esta idea tiene diversas variantes desde universidades que buscan integraciones entre diversos grupos etarios y otras que impulsan programas especiales que van más allá de un título

Vacaciones de invierno: cómo convertir el tiempo libre de los chicos en una oportunidad de aprendizaje

Durante una entrevista en Infobae al Mediodía, María Victoria Alfieri explicó por qué el juego, la curiosidad y la exploración favorecen el desarrollo de habilidades como la creatividad, la autonomía, la empatía y la tolerancia a la frustración, y cuál es el rol de los adultos en ese proceso

El cerebro de los zurdos: el mito de la creatividad y el aprendizaje

Durante siglos se planteó que era necesario reeducar a quienes escribían con la zurda, luego pasó a ser sinónimo de creatividad, pero lo cierto es que sí existen diferencias a la hora de aprender