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Cine, robótica y videojuegos: el espacio donde los adolescentes aprenden a su ritmo, ponen a prueba su creatividad y desarrollan la autonomía

En Barracas funciona un centro gratuito, extracurricular y voluntario para chicos de 12 a 18 años. Allí diseñan su propio recorrido en áreas como programación, robótica, cine o música, y en lugar de calificaciones se llevan un portafolio de proyectos que muestra lo aprendido

Estudiantes en los talleres de TUMO

Cuando uno llega al Centro Metropolitano de Diseño se encuentra con un escenario singular: grupos de adolescentes de entre 12 y 18 años se acomodan en sillas, cubos colorados y puffs, y estudian con dedicación —como prueba, nadie mira el teléfono— las secuencias didácticas que les abren la puerta a disciplinas como robótica, programación, modelado 3D, cine.

La propuesta es gratuita, extracurricular y voluntaria. Está organizada en etapas que comienzan con un espacio de autoaprendizaje y continúan con talleres y laboratorios de proyectos. Sin diplomas ni calificaciones, se espera que cada estudiante produzca un portafolio de proyectos como evidencia de lo aprendido.

Así es el modelo TUMO, una iniciativa que combina tecnología y creatividad. Desarrollado en Ereván, Armenia, hace casi quince años, hoy se ha expandido en una red internacional con sedes en París, Berlín y Lisboa, entre otras ciudades. Buenos Aires es la nueva sede: el centro que funciona en Barracas se inauguró antes que los de Los Ángeles y Montevideo —que abrirán el año próximo—. “El futuro se construye con educación, con herramientas reales y con oportunidades para todos”, dijo Jorge Macri, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en el acto de apertura. Y continuó: “Es un orgullo que el primer centro TUMO de Latinoamérica esté en nuestra ciudad”.

Acompañados por un staff de 30 coaches y talleristas, más de 1.000 estudiantes comenzaron a realizar las actividades, y había más de 3.500 inscriptos en lista de espera. Pueden participar chicos de entre 12 y 18 años que sean alumnos regulares en la Ciudad de Buenos Aires.

La primera fase del curso es una etapa de inmersión y autoaprendizaje para alcanzar un nivel básico que permita pasar a los talleres

Cómo es TUMO

La propuesta educativa se organiza alrededor de ocho disciplinas: desarrollo de videojuegos, programación, robótica, modelado 3D, animación, diseño gráfico, producción musical y producción cinematográfica. En cada una de ellas, el recorrido está estructurado en etapas sucesivas con la flexibilidad para que cada estudiante las transite a su propio ritmo. La primera etapa es la del onboarding, un mes de introducción en el que todos prueban las ocho áreas; luego el self learning, un tramo de autoaprendizaje guiado por coaches; y finalmente se accede a los talleres, donde cada uno trabaja en proyectos concretos.

“En el taller son acompañados por un profesional experto en la materia”, dice Pedro Moneda, CEO de TUMO Buenos Aires, “y, al finalizar ese nivel de la disciplina, entregan un proyecto que, si cumple con los requisitos esperados, lo pueden llevar como parte de su portafolio”. Moneda tiene una larga trayectoria en proyectos educativos y en gestión de alianzas público-privadas, y dirige la implementación local de TUMO, con la misión de expandir y consolidar su impacto en la ciudad. En los próximos meses, además de Barracas se van a sumar dos nuevas sedes TUMO: una en Chacarita y otra en el Parque de la Innovación, en Núñez, que ampliarán la capacidad hasta alcanzar a casi 20 mil estudiantes.

¿Cómo es la primera etapa en TUMO?

—Los chicos hacen actividades con juegos, dinámicas y respuestas a una lectura, para que todos lleguen al taller con el mismo nivel. Arrancan acá todos juntos. Es un espacio donde se conectan en las mesas, en los tatamis, se reúnen y aprenden sobre alguna de las disciplinas que eligieron.

¿Es un aprendizaje autogestivo?

—Sí, es asincrónico. Pero tienen que venir; es presencial. Siempre es presencial. Lo que pasa que un chico puede tardar un mes o dos o tres en hacer esa parte. Cada uno va a su ritmo. En el taller son ocho sesiones y tienen que estar en esas ocho sesiones y entregar el proyecto dentro de ese plazo.

Pedro Moneda, CEO de Tumo Buenos Aires

Un aprendizaje a medida

Mercedes Miguel, ministra de Educación de la ciudad, había definido a la iniciativa como “una apuesta al conocimiento, a la tecnología y al talento joven”. Es un espacio, dijo, que les brinda a los chicos la posibilidad de elegir su propio camino, “de convertirse en protagonistas de su futuro”.

La flexibilidad permite que los estudiantes puedan explorar intereses inesperados. Dice Moneda: “Pasa mucho que un chico dice: ‘Voy a estudiar programación de videojuegos porque es el futuro’, y al hacer las actividades iniciales se da cuenta de que le gusta diseño gráfico o producción musical. Tal vez tengamos al próximo Duki ojalá. La idea es que puedan ver de qué se tratan todas las disciplinas y que después elijan. Ese es uno de los principios de TUMO: la elección y disciplina de tu proyecto, tu camino, en qué tiempo lo vas a hacer”.

En los talleres, los adolescentes utilizan los mismos softwares que se aplican en la industria creativa y tecnológica internacional: desde herramientas de Adobe para diseño hasta programas empleados en compañías como Disney, Netflix o Globant. Pero el valor no está en las habilidades técnicas, sino en el desarrollo de las habilidades del siglo XXI. “Los chicos se llevan de acá una gran capacidad de pensamiento crítico y autonomía. Las encuestas internacionales refuerzan esa expectativa: el 83% de los estudiantes mejora su rendimiento académico, el 97% domina herramientas digitales y más del 80% asegura que TUMO los ayudó a insertarse en el mundo laboral”, cuenta Moneda.

¿Por qué tienen que venir a estudiar acá?

—Las plataformas funcionan únicamente aquí en el centro; la IP de las computadoras está bloqueada. No se trata de estudiar en casa, sino de aprender en comunidad.

¿Vienen solo estudiantes de escuelas públicas?

—La propuesta está abierta a todos los adolescentes de la Ciudad —dice Moneda—, sean tanto de escuelas públicas como de escuelas privadas, pero la prioridad es para los sectores más vulnerables. El 80% de los chicos que vienen son de escuelas públicas.

¿Cuánto tiempo se van a quedar los chicos en los cursos?

—No va a suceder con todos, pero en promedio, si hacen los dos niveles de cuatro o cinco disciplinas, podrían quedarse entre dos años y dos años y medio.

La propuesta de TUMO busca provocar a la educación tradicional con un modelo de autonomía y hands on. El desafío será cómo sostenerlo en el tiempo. El acuerdo con el Gobierno de la Ciudad, por lo pronto, está sellado hasta 2027.

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