Este artista urbano rediseñó un castillo del siglo XIX bajo un colorido y vibrante diseño artístico
Este artista urbano rediseñó un castillo del siglo XIX bajo un colorido y vibrante diseño artístico

El arte puede vestir cualquier tipo de superficie, desde paredes, trenes, subtes, hasta castillos emblemáticos del siglo XIX. Éste fue el caso de la antigua propiedad situada en la región central del Valle del Loira, en Francia. Albergó un colegio y un centro de vacaciones antes de ser abandonado durante tres décadas y adquirido, en el año 2012, por el ayuntamiento local.

El artista se llama Okuda San Miguel y es reconocido como uno de los principales referentes del surrealismo pop
El artista se llama Okuda San Miguel y es reconocido como uno de los principales referentes del surrealismo pop

Fue el famoso artista Okuda San Miguel, reconocido como uno de los principales referentes del surrealismo pop y quien continúa su viaje artístico por Francia, quien se encargó de un inusual proyecto. En el marco del festival de arte urbano LaBel Valette, le dio un makeover al castillo de Valette (1864) en Loiret.

Su diseño único revolucionó tanto al mundo artístico contemporáneo como también a quienes no saben en profundidad sobre su estilo único. La obra denominada "Skull in the Mirror", cubre la inmensa fachada de la casa con una mezcla de lunares coloridos, en ambos lados se pueden observar dos cráneos de tres pisos. Tres pequeñas ventanas en la parte superior del castillo se alinean en rojo brillante, azul, y naranja, mientras que las del segundo piso sirven como aperturas de los cuatro ojos combinados de los cráneo prismático detalladamente pensados.

Sus trabajos a menudo plantean contradicciones sobre el existencialismo, el universo, el infinito, el sentido de la vida y la falsa libertad del capitalismo
Sus trabajos a menudo plantean contradicciones sobre el existencialismo, el universo, el infinito, el sentido de la vida y la falsa libertad del capitalismo

Generalmente el artista utiliza estas estructuras estampadas multicolores que se unen con cuerpos grises y formas orgánicas en piezas artísticas que simbolizan el típico arte callejero, según detalla su página web. Sus trabajos a menudo plantean contradicciones sobre el existencialismo, el universo, el infinito, el sentido de la vida, la falsa libertad del capitalismo, y muestran un claro conflicto entre la modernidad y las raíces; en definitiva, entre el ser humano y él mismo.

El castillo de Valette en Loiret de París, previo a su remodelación. Antes de ser abandonado, albergó un colegio y un centro de vacaciones
El castillo de Valette en Loiret de París, previo a su remodelación. Antes de ser abandonado, albergó un colegio y un centro de vacaciones

Su obras son fácilmente reconocibles en el mundo entero debido a su diseño colorido y exclusivo que lo distingue de los artistas convencionales. Sus obras se pueden ver en calles y galerías de todo el mundo: India, Mali, Mozambique, Estados Unidos, Japón, Chile, Brasil, Perú, Sudáfrica, México y todo el continente europeo. Sin dudas esta extraordinaria transformación lo colocó nuevamente entre los artistas destacados de este último año.

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