El presidente Javier Milei encabezó ayer una nueva reunión de Gabinete en Casa Rosada en la que, además de repasar la agenda política y económica, escuchó la postura de un economista de Wall Street.
Se trata de Alberto Ades, doctor en Economía de Harvard y estratega global en Vector Alpha, quien días atrás realizó en la UBA una disertación titulada “El mundo que ya llegó. Geopolítica, deuda y mercados: el cambio de régimen ya se puede medir” y que también acaba de presentar su último libro, “Lo que se desvanece”.
PUBLICIDAD
La exposición se dio en un contexto de incertidumbre externa. Según el comunicado oficial, antes el Gabinete había analizado el impacto del elevado precio del petróleo y de las altas tasas de interés de Estados Unidos sobre la economía argentina. El Presidente destacó que, pese a esos vaivenes, el país sigue siendo uno de los que más crece, y señaló que los datos de recaudación de septiembre fueron muy positivos. La reunión –de la que circunstancialmente no participó el ministro Luis Caputo– también incluyó un repaso del resultado de la primera vuelta en Brasil, la convocatoria a elecciones anticipadas en España y las acciones por el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.
Ades no es una figura nueva para el Presidente. Vive en Nueva York desde hace más de 30 años, pero es un economista al que Milei suele citar y con quien mantiene una relación de consulta. Nació en la Argentina, estudió Abogacía en la Universidad de Buenos Aires y se doctoró en Economía en Harvard. Publicó en revistas académicas de referencia, como la American Economic Review y el Quarterly Journal of Economics.
Su carrera se desarrolló en los mercados financieros globales, donde acumula más de tres décadas de experiencia. Ocupó cargos de liderazgo en BofA Merrill Lynch, Citigroup y Goldman Sachs, dirigió equipos de investigación y desarrolló modelos económicos y financieros. Hoy trabaja como estratega en un fondo de inversión. En 2024 publicó el libro “Economía conversada”.
PUBLICIDAD
Cómo piensa Ades
Más allá de los títulos, Ades se hizo conocido en la Argentina por explicar cómo se mira a Milei desde Wall Street. Distingue entre dos públicos. Los empresarios del sector tecnológico se sienten atraídos porque el Presidente dice, sin vueltas, cosas que ellos piensan y no se animan a decir. Los administradores de fondos, en cambio, se mueven menos por la ideología que por la posibilidad de comprar un bono barato y venderlo más caro.
Desde que Milei asumió, su postura fue de optimismo con condiciones. En 2024 advirtió que los inversores serían muy cautos con la Argentina y que el ingreso de capitales llegaría “por goteo”. Sostuvo además que lo que más temor genera en Wall Street es el péndulo argentino, es decir, la posibilidad de que un cambio de signo político deshaga lo hecho. Sobre la estrategia del Presidente dijo que empuja ese péndulo de manera decisiva y agresiva.
En una entrevista con Clarín, en febrero de 2026, reconoció haberse “entusiasmado más de una vez”, y mencionó los años noventa y el gobierno de Mauricio Macri. Agregó que esta vez cree que el proceso “puede suceder”.
PUBLICIDAD
Su perfil económico combina respaldo al orden fiscal con pragmatismo en otros frentes. Este año planteó que el Gobierno debería encontrar la forma de tolerar un tipo de cambio más alto, aún con algo más de inflación en el corto plazo, para evitar un atraso cambiario que se vuelva insostenible. También habló de una reforma tributaria que simplifique el sistema y de la necesidad de reactivar el crédito para familias y pymes.
La credibilidad fiscal y el riesgo de 2027
La mirada del economista quedó a la vista el viernes pasado cuando disertó en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA con el mismo título que presentó ante el Gabinete. Habló de un “compromiso mesiánico con el equilibrio fiscal” del Presidente, que según dijo no se ve en ningún otro país y que le da credibilidad ante los inversores, porque si cayera la recaudación, el Gobierno aplicaría más ajuste.
Planteó que la situación actual no es la de 2018. Recordó que ese año la Argentina cerró con un déficit de cuenta corriente de 5,5% del PBI y un déficit fiscal de 6 puntos, mientras que hoy los desbalances son mucho menores y el país es menos vulnerable a las tasas de Estados Unidos. Sobre el riesgo país, que ubicó en 633 puntos, dijo que la suba parece dramática pero que hay que mirar cuánto cayó en los últimos dos años y medio. Aun así, calificó de “problemático” un costo de financiamiento de 11,6 por ciento.
PUBLICIDAD
Sobre el tipo de cambio, evaluó tres caminos para depreciar el peso: más superávit fiscal, algo difícil en un año electoral; una devaluación discrecional, que descartó porque pasa rápido a precios; y reformas que mejoren la productividad, la opción con más potencial estructural. Señaló además que siguen pendientes las reformas impositiva, previsional y de coparticipación.
Para 2027 anticipó “una pared de vencimientos y mucha incertidumbre política”. Dijo ver al Gobierno “muy proactivo” para empujar esos vencimientos hacia adelante o asegurarse financiamiento oficial.
Lo que presentó ante el Gabinete
En el Gabinete, Ades expuso sobre la situación económica global desde 2022, año que identifica como un punto de quiebre, y sobre el lugar de la Argentina en ese escenario. Allí ve potencial para que el país se consolide como proveedor estratégico de Occidente en alimentos, energía y minerales.
PUBLICIDAD
Su tesis es que “dinero, energía y seguridad” son los tres ejes que condicionan a todos los países desde 2022. Sostiene que el capital será más caro durante un período prolongado y que la geopolítica pasó a ser una variable de primer orden. Para Ades, los mayores movimientos de mercado ocurren cuando cambia el régimen económico, no cuando cambia el ciclo.
PUBLICIDAD