El índice S&P Merval de la Bolsa porteña anota una ganancia de 8% en pesos y del 7% en dólares en 2026. Este desempeño es, por ahora, comparable al de los principales indicadores de Wall Street, que anotan subas también en torno al 8% en el año.
Sin embargo, estas ganancias son muy inferiores a la inflación doméstica, estimada en 18% en los primeros siete meses de 2026, y obligan a replantear la estrategia inversora.
A la vez, el panel Merval se encuentra en la zona de 3.300.000 puntos en pesos, a solo 3% del récord nominal intradiario de 3.395.937 puntos del 22 de julio, aunque en dólares, el Merval alcanza los 2.100 puntos, con espacio para una suba de 14% para igualar el récord de 2.386 puntos en “contado con liquidación” del 9 de enero de 2025.
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¿Existe un “upside” o potencial de alza para los activos financieros argentinos de cara al cierre de año? En principio, las valuaciones locales estarán pendientes de lo que pase en el exterior, además de los fundamentos propios.
- La tensión geopolítica. El desenvolvimiento del conflicto en Oriente Medio y una eventual tregua permanente podría llevar a la cotización del petróleo al rango de USD 60 a USD 70 el barril, como ocurrió a principio de este año. Esta baja en los precios de la energía puede distender el sendero de muy altas tasas en el exterior -el bono del Tesoro de Estados Unidos a 30 años llegó a superar 5,2% anual la última semana- y contribuir a una desaceleración inflacionaria. La suba del crudo a la zona de USD 100, apuntaló máximos para las acciones de Argentina de ese sector, como YPF y Vista Energy, puede revertirse e impactar en estos papeles.
- Tasas de la Fed. Los analistas ven altas probabilidades de una suba de las tasas de interés de referencia de los mercados, hoy en el rango de 3,5% a 3,75% anual. Una suba en la reunión de las autoridades del banco central norteamericano en octubre y una continuidad del “endurecimiento” monetario hacia diciembre también tendrían correlato en un fortalecimiento global del dólar y presionarían a la baja en la cotización de activos de países emergentes.
- Volatilidad de las tecnológicas. La presentación de balances de compañías que integran el grupo de las “Siete Magníficas”, con el foco inversor puesto en la rentabilidad de las gigantescas inversiones en desarrollos de Inteligencia Artificial, y las dudas suscitadas por las empresas productoras de semiconductores, decantaron en una caída de 4% en el índice Nasdaq durante julio. La tendencia de activos considerados de mayor riesgo, como los ADR argentinos, replica con mayor amplitud -ya sea a la baja o al alza- el movimiento del Nasdaq. En el caso argentino, las presión bajista para el Merval en julio se vieron compensadas por el ascenso de las firmas ligadas a la producción petrolera, de mayor peso en la ponderación del panel líder.
Por supuesto, también hay fundamentos locales de peso que pueden darle vuelo a las acciones argentinas.
- Suba de calificación. La decisión de Moody’s de elevar elevó la nota de la deuda argentina de Caa1 a B3 -ahora al mismo nivel que Fitch y S&P Global-, impulsada por el equilibrio fiscal y la acumulación de reservas, impactó a favor de los bonos soberanos, pero también, y mucho, en una mejora puntual de precios de las acciones del sector financiero. Por lo tanto, las valuaciones de bancos van a guardar cierta correlación con la suba de los bonos soberanos y el descenso del riesgo país, que a comienzos de julio tocó 402 puntos básicos, un mínimo desde abril de 2018.
- Factores financieros. El sostenimiento de la acumulación genuina de reservas en las arcas del Banco Central y el superávit fiscal son datos positivos para la estabilización de la economía y, a la vez, sostén de las cotizaciones de acciones y bonos.
- Datos “macro” y elecciones. Una profundización del sesgo descendente para la inflación y la expansión del PBI son relevantes para darle consistencia a la suba de las acciones a plazo. Además, ya entrado el 2027 empezará a incidir el fundamento político con el horizonte de las elecciones presidenciales de octubre y las especulaciones sobre eventuales cambios en el programa económico.
“Hacia adelante, el ojo del mercado seguirá sobre los vaivenes internacionales pero también sobre la macro doméstica y diversos factores de impacto sobre el humor social que irán ganando peso a medida que nos acerquemos al ciclo electoral 2027”, afirmó Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS.
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“En ese cóctel, el Merval medido en ‘contado con liquidación’ osciló entre USD 2.040 y USD 2.150, con la novedad estructural de la mejora de calificación de Moody’s traccionando el rally inicial y con dos frentes locales de fondo, el mal registro del ICC de la UTDT de julio y la inclusión de Argentina en el paquete de aranceles del 10% de la Sección 301, sumando lastre sobre el ánimo. En simultáneo, el MLC probó por primera vez el techo psicológico de $1.500 y el BCRA quebró una racha de 135 ruedas consecutivas comprando dólares”, destacó Inviú en un informe.
Martín Mazza, director de MM Investments, aportó que “el verdadero desafío financiero está en 2027, cuando coinciden importantes vencimientos en dólares con las elecciones presidenciales. El bono dual, la extensión de plazos y las colocaciones del Bonar 2029 forman parte de una misma estrategia: correr compromisos por encima de esa pared”.
Los bonos que vencen después del mandato rinden bastante más que los cortos, prima que descuenta el riesgo de que el programa pierda continuidad (Gedikian)
“Con el índice de riesgo país todavía en la zona de 400 a 450 puntos, volver al mercado internacional sigue siendo costoso. La referencia a seguir es la zona de 300 a 350 puntos, acompañada por una mayor acumulación de reservas. Lo que ocurra durante el segundo semestre de 2026 será determinante para que 2027 sea un año administrable y no uno de estrés financiero”, añadió Mazza.
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Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, advirtió que “los años electorales suelen venir acompañados por una mayor dolarización de carteras. Un antecedente cercano de ese comportamiento fue septiembre de 2025, cuando las personas humanas compraron más de USD 5.000 millones en el mercado cambiario antes de las elecciones”.
“Con ese escenario en mente, el Gobierno buscó anticiparse presentando un programa financiero que prácticamente cubre las necesidades de financiamiento de 2026 y 2027 sin depender de emisiones internacionales. Aun así, la intensidad de esa dolarización dependerá en gran medida de cómo el mercado evalúe la continuidad del programa económico y del perfil de los candidatos que disputan las elecciones de 2027”, acotó Botto.
Justina Gedikian, analista Senior de Renta Fija de Cohen Aliados Financieros, consideró necesario “que el orden fiscal y las reformas, hoy plasmados en la ley, sobrevivan a un cambio de gobierno”.
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También enfatizó Gedikian el hito de las elecciones de 2027: “Es allí donde se interrumpe la certeza y donde el mercado asigna el precio. La imagen del Gobierno viene en baja, afectada por una actividad que no repunta y por salarios que apenas superan a la inflación, y eso se refleja en la curva: los bonos que vencen después del mandato rinden bastante más que los cortos, una prima que descuenta el riesgo de que el programa pierda continuidad tras las urnas. Las reformas, las reservas y el acceso al mercado terminan descansando, en el fondo, sobre esa misma incógnita”.
La imagen del Gobierno viene en baja, afectada por una actividad que no repunta y por salarios que apenas superan a la inflación (Gedikian)
Alexander Londoño, analista de mercados financiero que trabaja para el bróker online ActivTrades, subrayó que “un alza inesperada de las tasas de interés por parte de la Fed probablemente provocaría una caída de los bonos argentinos y un aumento del índice de riesgo país. El movimiento se produciría por el alza de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y una menor disposición de los inversores a asumir riesgos en los mercados emergentes”.
“El impacto podría ser moderado si el aumento es de 25 puntos básicos y la Fed no anticipa nuevas subidas, pero sería mayor si comunicara el inicio de un ciclo monetario más restrictivo. Para el Banco Central argentino, una Fed más dura sí complicaría la acumulación de reservas, aunque no la detendría automáticamente. Un dólar global más fuerte puede reducir el ingreso de capitales, presionar los precios de las materias primas y aumentar la demanda local de cobertura”, consideró Alexander Londoño.
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En la misma línea, los analistas de Balanz aportaron que “el caso para una suba en la tasa de política monetaria de la Reserva Federal parece estar solidificándose con la presión en el precio del petróleo y una inflación que nunca terminó de converger al 2%. El mercado está descontando una suba de 25 puntos básicos en la tasa de la Fed para septiembre próximo y otra de misma magnitud para marzo del 2027”.
“El mercado sigue pendiente de lo que pase a miles de kilómetros. El (petróleo) Brent, que llegó a operar arriba de los USD 100 el barril y sube cerca del 30% en julio por la guerra en Oriente Medio, seguirá marcando el pulso: cualquier novedad sobre Ormuz, escalada o señal de tregua, va a mover bonos y acciones antes que cualquier dato doméstico”, señaló Víctor Cantori, presidente de Bursátil X Inversiones.
El mercado sigue pendiente de lo que pase a miles de kilómetros. El (petróleo) Brent, que llegó a operar arriba de los USD 100 el barril y sube cercana del 30% en julio (Cantori)
“El índice de riesgo país llega a esta semana en la zona de los 440 puntos básicos, lejos de los 400 puntos que el mercado esperaba perforar, y ese será el número a monitorear: una descompresión del crudo podría reabrir el camino hacia abajo, mientras que una semana más de petróleo en tres dígitos mantendría a los (bonos) Globales bajo presión”, añadió Cantori.
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Para Delphos Investment, “el índice accionario S&P Merval sigue atado a los flujos globales y no rompe el rango lateral vigente desde octubre: la macro mejora y comprime tasas de descuento, mientras el ciclo de actividad y la imagen del Gobierno demoran. Los fundamentos corporativos justificarían valuaciones más altas, y el disparador de una nueva pata alcista podría llegar con la temporada de resultados (balances) que arranca la primera semana de agosto”.