“La principal complejidad en la zona adyacente a la milla 200 es la alta concentración de buques pesqueros extranjeros, con un número cercano a los 500 en temporada alta. Esto genera riesgos de incursiones”, reconoce desde su oficina en el edificio “Libertad”, en el barrio porteño de Retiro, el comodoro de Marina Santiago Villemur, actual comandante conjunto marítimo, en un diálogo con DEF. El Comando es el organismo que, con medios y efectivos de las Fuerzas Armadas (principalmente de la Armada Argentina), opera bajo las órdenes del Estado Mayor Conjunto (EMCO).
En cuanto al encuentro con DEF, se da mientras transcurre una de las operaciones más desafiantes que enfrentan los efectivos militares: año tras año, en esta época, todas las alarmas se encienden en el mar argentino, pues durante estos meses, especies como el calamar illex –una de las más requeridas del mundo– y la merluza se localizan en grandes cantidades en la plataforma y en el talud continental de Argentina.
La misión que asume el Comando no es fácil: los buques y aviones militares argentinos deben controlar la presunta pesca ilegal en un espacio marítimo extenso y con condiciones meteorológicas que son muchas veces adversas. Lo hacen con absoluta meticulosidad. Incluso, en este momento del año, se encuentra navegando bajo la hostilidad del Atlántico, para evitar la depredación de los recursos.
¿Qué es el Comando Conjunto Marítimo?
El Comando Conjunto Marítimo tiene una misión: conducir las operaciones de vigilancia y control en los espacios marítimos y fluviales a fin de contribuir a la preservación de los intereses vitales de la Nación.
“La vigilancia se realiza de manera permanente, mientras que el control lo ejercemos cuando destacamos los medios de superficie y aeronavales en las diferentes áreas de interés”, detalla el comodoro de marina Santiago Villemur.
Además, también aclara, para entender la dimensión del trabajo que llevan adelante: “Los espacios marítimos son el mar territorial, la zona contigua, la zona económica exclusiva (ZEE) y la plataforma continental argentina, incluidas las áreas marinas protegidas. Entre los espacios de interés, podemos señalar el área adyacente al límite exterior de la ZEE, la Antártida, los espacios marítimos circundantes o cualquier otra área que se defina oportunamente. Todos estos espacios son monitoreados de forma permanente desde la Central de Operaciones de este Comando, con sistemas y vínculos que proporcionan información en tiempo real”.
Es decir, la vigilancia y el control se realizan con distintos medios y capacidades que, si bien son de la Armada Argentina, dependen del Comando Conjunto Marítimo para operar en el Atlántico. Además, en pos de la misión, cuentan con el apoyo de otros organismos del EMCO, como el Comando Conjunto Aeroespacial y el Comando Conjunto Antártico.
¿Por qué es Conjunto? Según Villemur, el Comando Marítimo tiene misiones que surgen de la planificación de los niveles de conducción de la estrategia militar y operacional. “Doctrinariamente, las organizaciones que se emplean en estos niveles de conducción suelen ser conjuntas. Nuestra actividad es, en su naturaleza específica, naval. Sin embargo, hay algunos considerandos a tener en cuenta para entender el porqué, y están establecidos en las diferentes leyes y decretos que rigen la actividad del instrumento militar”, responde el oficial.
También cuenta que las operaciones militares, en tiempo de paz, son conducidas por el Comando de Operaciones Conjuntas del EMCO. Justamente, son las Fuerzas Armadas las responsables de alistar, adiestrar y sostener los elementos operacionales específicos, poniéndolos a disposición del jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.
El paso a paso de una operación en el mar argentino
Cuenta Villemur que es el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas el que le requiere a la Armada los medios necesarios para cada operación y que el Comando Conjunto Marítimo es el responsable de planificar la operación, asumir la autoridad de control de los medios puestos a disposición y conducir la ejecución de las operaciones de vigilancia y control de espacios marítimos y fluviales.
“También contamos con el apoyo de la Jefatura de Intereses Marítimos y del Departamento de Tránsito Marítimo del Comando del Área Naval Fluvial, de la Armada. Asimismo, intercambiamos información con distintas agencias del Estado Nacional, como la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), distintas áreas del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto con competencia en la materia, la Subsecretaría de Recursos Acuáticos y Pesca, Prefectura Naval Argentina y otros organismos vinculados con el ámbito marítimo”, agrega.
Además, Villemur es contundente: el Comando Conjunto Marítimo protege la ZEE mediante “la vigilancia permanente, la disuasión por medio de una presencia sostenida de unidades de superficie y aeronavales, la detección temprana y, cuando corresponde, la interceptación, visita, registro y captura de buques pesqueros ilegales”.
Radiografía del mar argentino: ¿cuáles son las amenazas?
De acuerdo con el relato de Villemur, existe un incremento en la sofisticación de las actividades ilegales, especialmente en el uso malicioso del sistema de identificación automática (AIS), comúnmente conocido como spoofing (suplantación de identidad) y maniobras coordinadas entre buques. “Esto exige una respuesta más integrada y tecnológicamente avanzada”, subraya el oficial.
En cuanto al ambiente marítimo internacional, aumentaron los incidentes con buques que potencialmente amenazan o comprometen fundaciones submarinas, como gasoductos y cables de comunicación: “Estos están en el marco de una creciente preocupación por la seguridad energética y la infraestructura crítica de los países. Se detectaron buques de espionaje y submarinos cerca de infraestructuras críticas con capacidad de interferir en las comunicaciones o los sistemas de energía, o bien de interceptarlos”.
A la hora de prevenir, desalentar y eliminar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, el Estado Mayor Conjunto y la Armada Argentina no están solos: bajo el Sistema Integrado de Control de Actividades Pesqueras (de la Subsecretaría de Recursos Acuáticos y Pesca), participan también la Fuerza Aérea, la Prefectura Naval, el INIDEP, la CONAE y el SENASA.
“Existe una coordinación fluida y permanente con Prefectura Naval, autoridades portuarias y otros organismos civiles, mediante protocolos establecidos, intercambio de información y acciones complementarias según las competencias de cada institución”, aclara el oficial.
Operación “Mare Nostrum”, una batalla contra la pesca ilegal
Cuando comienza a llegar la flota pesquera extranjera, la Armada Argentina ya está allí, en el mar argentino. “Las acciones se desarrollan en el marco de operaciones permanentes de vigilancia marítima y control, con la denominación ‘Mare Nostrum’, y se ejecutan de manera continua durante el año”, dice el comodoro de Marina.
En el caso de esta edición, la Armada dispuso el despliegue de 100 efectivos y del Patrullero Oceánico ARA “Contraalmirante Cordero”, y los vuelos del nuevo avión de la Fuerza Aérea, el P3C “Orión”.
“El Comando Conjunto Marítimo comenzó a operar en el año 2022. Ya se completaron un total de 33 operaciones desde su creación. El concepto general, de acuerdo con el Convenio Marco de Coordinación y Cooperación entre el Ministerio de Defensa y el de Seguridad, es que, mientras haya concentración de pesqueros extranjeros en la milla 201, siempre debe haber medios operando en el área”, comenta.
¿Qué sucede cuando se detecta el ingreso de un pesquero a la zona económica exclusiva? Primero, se realiza un análisis de la situación y se implementan los procedimientos internos previstos para certificar dicha actividad.
Un dato: a bordo del buque, en el lugar del hecho, se encuentra el inspector de Pesca, autoridad que interviene activamente en el análisis de los aspectos técnicos. Por eso, cuando existen pruebas suficientes relativas a la infracción cometida, se lleva adelante la visita y el registro del buque con personal (que se encuentra adiestrado a tal fin) con el objetivo de recopilar pruebas, labrar las actas administrativas y tomar fotografías, entre otras tareas.
Con esa información, se procede a informar a la Subsecretaría de Recursos Acuáticos y Pesca, que será la que determine si se captura (o no) el buque infractor.
“El sumario administrativo vinculado a la infracción será confeccionado por la Prefectura Naval con el fin de que, luego, se aplique la multa correspondiente. Puede ocurrir que el buque infractor no sea colaborativo. Estos son casos de resistencia a la autoridad y se da intervención a los Juzgados y Fiscalías Federales”, aclara el oficial.
¿Las Fuerzas Armadas están listas para enfrentar la pesca ilegal?
Dice el comodoro de marina Villemur que, en pos de cumplir con la misión de vigilancia en el mar argentino, las Fuerzas Armadas cuentan con personal entrenado, doctrina y medios adecuados para responder a emergencias marítimas, tanto en misiones de control como de búsqueda y rescate, asistencia humanitaria o protección ambiental.
De hecho, la Armada fue designada por la Ley 22445 como Autoridad Nacional de Aplicación del Convenio Internacional sobre Búsqueda y Salvamento Marítimo, Fluvial y Lacustre.
Villemur insiste en que la misión que les compete no es menor, pues el control del espacio marítimo es esencial para la soberanía: el trabajo de la Armada permite proteger recursos naturales estratégicos, garantizar el cumplimiento de la ley, asegurar líneas de comunicación marítima y afirmar la presencia efectiva del Estado en un espacio clave para el desarrollo nacional.
“Teniendo en cuenta que el Atlántico Sur constituye un área de valor estratégico, en virtud de sus reservas de recursos naturales, sus vías de comercio internacional y porque es una puerta natural de los intereses nacionales hacia el continente antártico, el Comando Conjunto Marítimo brinda alerta estratégica, en caso de una amenaza, al Sistema de Defensa Nacional”, indica.
Tecnología para la vigilancia y el control
En el edificio “Libertad”, la tecnología es un actor clave: por eso, los efectivos militares observan lo que ocurre en el mar argentino en tiempo real. ¿Cómo lo logran? Con información que se recolecta con distintos sensores (radares, sonares no tripulados, satélites, sistemas de identificación automática o aeronaves tripuladas y no tripuladas) que, incluso, con la aplicación de inteligencia artificial, pueden detectar amenazas o incidencias en el océano.
“Recientemente, la Armada incorporó los patrulleros oceánicos (OPV) y los aviones P3C Orión. Estas unidades están dotadas de sofisticados y modernos sistemas que permiten un uso eficiente para el cumplimiento de nuestra misión”, dice Villemur, no sin antes hacer hincapié en que estos medios pueden complementarse en el área de operaciones. No solo eso: cada uno de los OPV cuenta con helicópteros y embarcaciones RHIB que aseguran un mayor despliegue y, como si eso fuera poco, tienen sus propios sensores.
Un detalle que Villemur señala: “La tecnología solo adquiere valor cuando es utilizada por personal idóneo, capacitado y profesional”.