La casa de subastas Sotheby’s confirmó el adelanto de Infobae Cultura, la salida a la venta en el mercado secundario de la colección de 12 pinturas impresionistas y posimpresionistas de la familia Blaquier-Arrieta, con una estimación conjunta de USD 450 millones.
El evento Legendary | The Blaquier-Arrieta Collection se desarrollará el 18 de noviembre de 2026 en Nueva York y contará con sus dos grandes joyas, que no se exhibe en público en más de medio siglo: un van Gogh valuado en cerca de USD 180 millones y un Cézanne con estimación cercana a USD 120 millones, lo que podría generar —según la puja— nuevos récords para ambos artistas considerando que nunca han salido a subasta previamente.
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La obra de Van Gogh y el Cézanne, que acumulan juntas una estimación de USD 300 millones y llevan más de cinco décadas fuera de la vista del público, serán acompañadas por otras grandes firmas como Renoir, Pissarro, Degas, Monet, Gauguin, Sisley, Toulouse-Lautrec, Derain y Vlaminck, lo que eleva el valor base total a un estimado USD 450 millones.
Châtaigniers en fleurs (Castaños en flor), de Van Gogh, fue pintada alrededor del 24 de mayo de 1890, días después de que el artista llegara a Auvers-sur-Oise tras un año internado en el hospital psiquiátrico de Saint-Rémy-de-Provence. La obra, que mide 70 × 58 centímetros, pertenece al período más intenso de su carrera: los dos últimos meses de su vida, en los que produjo obras hoy en manos de los principales museos del mundo.
De los lienzos que Van Gogh ejecutó en Auvers, solo ocho paisajes permanecen en colecciones privadas, informaron desde Sotheby’s, y sumaron que “en los últimos 40 años, únicamente diez pinturas de ese período llegaron a subasta, y apenas la mitad eran paisajes”.
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La trayectoria de propiedad del cuadro incluye al hermano del pintor, Theo van Gogh, y a su viuda, Johanna van Gogh-Bonger; al editor alemán Samuel Fischer —fundador de S. Fischer Verlag, que publicó por primera vez a Thomas Mann, Hermann Hesse y Arthur Schnitzler—; y al compositor y productor George “Buddy” de Sylva, cofundador de Capitol Records. En 1953, pasó a la coleccionista Harriet Harris-Jonas, cuya colección era visitada por benefactores del Metropolitan Museum of Art en su departamento de la Quinta Avenida. Los Blaquier la compraron a los Wildenstein , legendaria dinastía de marchantes, anticuarios e historiadores de arte de origen francés, en 1975, fecha desde la que jamás se mostró en público.
Por su parte, Arlequin (Arlequín), de Paul Cézanne, integra una serie de cuatro pinturas realizadas entre 1888 y 1890, en las que posó el hijo del artista, Paul Cézanne hijo, entonces de 17 años. Es la única de esa serie que permanece en manos privadas, ya que las otras tres pertenecen a museos. Las 15 pinturas de gran formato que Cézanne ejecutó en ese período —que incluyen las series de arlequines, Los jugadores de cartas y El muchacho del chaleco rojo— son consideradas la cima de su obra figurativa.
La única otra versión de Arlequin que llegó a subasta, una pieza más pequeña de 1890 hoy en el Museo de Arte Pola de Kanagawa, Japón, alcanzó USD 8.146.639 cuando Sotheby’s la vendió en Londres en 1988. El cuadro de la colección Blaquier-Arrieta no se exhibe desde 1975, aunque antes estuvo presente en exposiciones del MoMA de Nueva York (1929), la Tate de Londres (1954) y el Art Institute of Chicago (1952).
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Como punto de referencia para la magnitud de la cifra estimada, Los jugadores de cartas de Cézanne —perteneciente al mismo conjunto de pinturas de figuras— fue adquirida por Qatar en 2011 por unos USD 250 millones, precio que en su momento constituyó el registro más alto para una obra de arte en el mercado.
Las diez obras restantes
En Canot (Jeune fille à la barque) (En bote [Una joven en barca]), de Pierre-Auguste Renoir, pintada en 1877 —año en que los impresionistas adoptaron ese nombre en su Tercera Exposición—, tiene una estimación de USD 25 a 35 millones.
Con casi un metro de ancho, es la pintura más grande de Renoir de la década de 1870 que haya llegado al mercado en más de veinte años, según la casa de subastas. La modelo habría sido Marguerite Legrand, identificada también en obras del artista conservadas en el Musée d’Orsay y el Louvre Abu Dhabi.
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La Place du Théâtre-Français et l’avenue de l’Opera, soleil d’après-midi en hiver (La plaza del Théâtre-Français y la avenida de la Ópera, sol de tarde en invierno), de Camille Pissarro, fechada en 1898, se estima entre USD 30 y 40 millones.
Sin exhibirse desde 1958 y sin antecedentes en subasta, pertenece a la serie de vistas parisinas que el artista pintó desde la ventana de su habitación en el Grand Hôtel du Louvre. El formato, de 73 × 92 centímetros, es el mayor que Pissarro empleó para sus escenas de calles parisinas.
Por su parte, Avant la course (Antes de la carrera), un pastel de Edgar Degas ejecutado hacia 1893, se estima entre USD 20 y 30 millones. La casa de subastas lo describe como “el pastel de carreras de mayor tamaño y más acabado del artista que permanece en manos privadas”, y “el más importante de ese género que llega al mercado en al menos cuarenta años”.
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Tampoco había salido antes a subasta. Lo adquirió en 1895 Harris Whittemore, uno de los primeros coleccionistas estadounidenses de arte impresionista.
Le Jardin des Tuileries (El jardín de las Tullerías), de Claude Monet, pintada en 1876 desde un departamento en la Rue de Rivoli, se estima entre USD 15 y 20 millones. Forma parte de una serie de cuatro vistas del mismo punto; las otras dos de la serie pertenecen al Musée d’Orsay y al Musée Marmottan Monet de París. Los Blaquier la compraron también a los Wildenstein, pero en 1979.
Paul Gauguin, se hace presente con Fleurs dans une coupe (Flores en una copa), fechada entre 1899 y 1901 y una estimación de entre USD 10 y 15 millones. Pertenece a un grupo reducido de naturalezas muertas que el artista pintó en Tahití durante sus últimos años.
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Obras del mismo período se conservan en el Museo de Israel, el Nasjonalmuseet de Oslo, la Ny Carlsberg Glyptotek, la Fundación Bührle de Zúrich y el Museo del Hermitage.
En el caso de André Derain sale a la venta Bateaux au port de Collioure (Barcos en el puerto de Collioure), pintada en 1905 junto a Henri Matisse en la costa mediterránea francesa, y se estima entre USD 8 y 12 millones. Sale a subasta por primera vez en casi treinta años.
El conjunto se completa con Nature morte à la cruche bleue (Naturaleza muerta con jarra azul), de Maurice de Vlaminck (1906–1907), estimada en un rango no especificado y también inédita en subasta; La Seine à Port-Marly (El Sena en Port-Marly), de Alfred Sisley (1873); Maison de Piette à Montfoucault (Casa de Piette en Montfoucault), de Camille Pissarro (1875); y Femme assise de profil vers la gauche (Mujer sentada de perfil hacia la izquierda), de Henri de Toulouse-Lautrec (1890).
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Sobre la colección
La colección fue formada por Carlos Blaquier y Nelly Arrieta de Blaquier, quienes viajaban con regularidad a Londres desde los años 70 para adquirir obras. Siete de las doce piezas —entre ellas los Cézanne, Renoir, Pissarro, Degas y Gauguin— fueron compradas en la galería Lefevre de Bruton Street, en esa ciudad.
Nelly Arrieta de Blaquier fue presidenta de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires entre 1977 y 2011, y bajo se conducción se produjeron importantes obras de ampliación y remodelación, además integró el Consejo Internacional del Museum of Modern Art de Nueva York y fue miembro del Comité Internacional de Amigos del Musée d’Orsay de París. Falleció en 2022.
Nelly Arrieta fue la única heredera de Ledesma, uno de los mayores productores de azúcar de Argentina, y se casó con Carlos Blaquier en 1951, quien presidió la empresa entre 1970 y 2013. Murió en 2023.
“Fue una colección realmente magnífica”, dijo el marchante David Nash. En 1995, The New York Times había descrito a Nelly como propietaria de “la mayor colección privada de arte de Argentina”.
En 2019, los hijos del matrimonio tramitaron la exportación temporal de la colección a Luxemburgo para que fuera exhibida allí, pero las piezas nunca regresaron a Argentina.
Consultado por las salidas de las obras por Infobae Cultura, un miembro de la familia Blaquier-Arrieta comentó: “Pedimos para una serie de obras licencias en Cultura, que eran unas licencias para exportaciones temporales con opción a venta. Cuando se evalúa una licencia temporal con opción a venta, se la hace partiendo de la base de que pueden no volver y se les aplica el rigor más serio. En aquel momento, los pedidos de licencia se sometían al criterio de un Consejo Consultivo. Fuimos sujetos, como corresponde, al protocolo más estricto tanto en Cultura como en Aduana para poder hacer la exportación”.
“Posteriomente, por cuestiones de seguridad y criterios de preservación de las obras, la familia consideró conveniente conservarlas en Luxemburgo, en un free port especialmente diseñado para guardarlas, entre otras cosas, con situaciones de temperatura, humedad, luz, antisísmico, todas las cuestiones del caso”, dijo.
También comentó que luego “se volvieron a solicitar licencias definitivas a título no oneroso” en la Secretaría de Cultura, entonces al mando de Pablo Avelluto, que les fueron concedidas por lo que las obras “podían permanecer de forma definitiva en el exterior”.
“Habíamos cumplido con todos los pasos, a la perfección. Siempre con valores declarados de las obras que salían del promedio de tasaciones de las dos grandes casas de subasta del mundo” y se realizó “el pago de impuestos, que fueron USD 24 millones”.
Con respecto a la sanción administrativa de $ 7.350 millones que surgió desde Aduana en 2020 contra la firma exportadora, Art Logistic S.A., sostuvo que “la multa era improcedente” y que desde Aduana nunca hubo una respuesta.
“Abrieron un expediente administrativo, contestamos con argumentos y, cuando vino la ley 277473 (NdR: “Ley de Medidas Fiscales Paliativas y Relevantes”, de 2024), adherimos a ese régimen y quedó sin efecto. Nunca se definió ni siquiera que ese incumplimiento administrativo había sido tal”, agregó.
Finalmente, ante las publicación realizada en otro medio, sostuvo que “ninguna obra argentina, rioplatense, del siglo XIX o siglo XX, ni de platería criolla, ha sido exportada por ningún miembro de la familia y ninguna está en venta”.
Antes de la venta en Nueva York, las piezas principales de la Colección Blaquier-Arrieta se exhibirán en las galerías de Sotheby’s en Londres del 30 de septiembre al 1 de octubre de 2026, en Taipéi del 5 al 6 de octubre, en Hong Kong del 13 al 15 de octubre y en París del 19 al 23 de octubre.
Imágenes: Gentileza Sotheby’s
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