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“Vestir mundos” en el Museo Moderno: un duelo convertido en moda, zapatillas deconstruidas y la crisis que empujó a reinventar la indumentaria argentina

La nueva exposición en San Telmo cruza upcycling, memoria íntima y experimentación textil. Doce firmas y colectivos dialogan con crisis, oficios y ambiente. La sala H guarda una pregunta sobre cómo se viste el presente

La muestra "Vestir mundos" del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires reúne doce firmas y colectivos que redefinieron la indumentaria argentina desde fines del siglo XX

Un vestido armadura confeccionado con zapatillas recuperadas y deconstruidas convive en la muestra Vestir mundos con una colección que Vero Ivaldi creó para elaborar la muerte de su pareja, Ricky Rúa, integrante de la banda Los Brujos. Ambas piezas forman parte de la exposición que el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, con doce firmas y colectivos que redefinieron la indumentaria argentina desde fines del siglo XX y que completa el programa expositivo 70 Aniversario del Moderno.

La muestra, creada a partir del archivo de Fundación IDA - Investigación en Diseño Argentino, permanecerá abierta hasta marzo de 2027 en la sala H, en el segundo piso de la sede del museo en San Telmo. La exhibición coincide con el 70 Aniversario de la institución y se enmarca en el programa anual Habitando el Futuro.

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Una colección nacida del duelo

En 2021, Vero Ivaldi presentó Bitácora del duelo, una colección que elaboró tras la muerte de Ricky Rúa. La diseñadora, que en los años noventa había creado el vestuario de Los Brujos y fue una de las impulsoras del colectivo Diseñadores del Bajo, recuperó y resignificó prendas para transformar la ausencia en un relato visual: una progresión entre oscuridad y luminosidad, sustracciones en las telas, corazones rotos y mensajes dirigidos a Rúa. La curaduría de la muestra describe estas piezas como “registros sensibles de la pérdida”, capaces de convertir “el dolor indecible en algo bello”.

Therapy Recycle and Exorcise incorporó al Museo Moderno piezas de Waste Is Privilege, una colección hecha con zapatillas recuperadas, vestidos donados y textiles reutilizados

Esa capacidad de la ropa para procesar experiencias íntimas se repite, con otro registro, en el trabajo de Juliana García Bello. La diseñadora, radicada en Tierra del Fuego, desarrolló junto con su abuela la colección Dora Duba, confeccionada a partir de prendas aportadas por vecinos de Villa Elvira, su pueblo natal. El proyecto, que remienda y reconstruye ropa heredada o descartada, le valió el reconocimiento Autores de Moda BA en BAFWeek y el Fashion Makes Sense Award del FashionClash Festival, ambos en 2019.

De las zapatillas descartadas a la sala de un museo

El vestido armadura Sneaker Monster, realizado con zapatillas recuperadas y deconstruidas, y el look de novia La llorona, hecho con vestidos donados, fragmentos de calzado y textiles reutilizados, pertenecen a la colección Waste Is Privilege (2025), del colectivo Therapy Recycle and Exorcise. Ambas piezas ingresaron recientemente a la colección del Museo Moderno a través de su Comité de Adquisiciones, un dato que marca el reconocimiento institucional de una práctica que el proyecto, fundado por Mariángeles y Paula Aguirre entre Berlín y Córdoba, lleva adelante desde hace más de una década: transformar residuos textiles y ropa en desuso en prendas sin género ni temporada.

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El upcycling o suprarreciclaje atraviesa también el trabajo de 12NA, colectivo creado en 2004 por Mercedes Martínez y Mariano Breccia, que selecciona, desarma y recompone ropa usada de distintas épocas y procedencias para darle un nuevo significado sin procesarla por completo.

La muestra del Museo Moderno también vincula la indumentaria argentina con la crisis de 2001, la producción nacional y las cooperativas, a través de obras de Martín Churba y Vicki Otero

Cuando la crisis se volvió laboratorio de diseño

Buena parte de la exposición remite a la crisis económica e industrial de fines de los noventa y comienzos de los dos mil, un período que llevó a los diseñadores argentinos a imaginar nuevas formas de producir. Martín Churba y Jessica Trosman concibieron entre 1997 y 2002, bajo el nombre Trosmanchurba, colecciones que funcionaban como laboratorios textiles: fusionaban y quemaban plásticos y descartes industriales, y crearon estampados arrugados que bautizaron “lechugas”.

Tras el auge de las organizaciones laborales autogestionadas que siguió a la crisis de 2001, Churba desarrolló junto con la Cooperativa La Juanita la colección Pongamos el trabajo de moda para siempre (2004), que resignificó el guardapolvo como ícono de la cultura del trabajo. En paralelo, Vicki Otero llevó esa misma tensión a la pasarela: en Industria argentina (2017), montó el desfile como un taller de costura del que las modelos retiraban progresivamente máquinas y herramientas hasta dejarlo vacío, una imagen del debilitamiento de la producción nacional y la pérdida de empleos y saberes.

"Vestir mundos" reúne además trabajos de MANTO, Roxana Liendro, Cora Groppo, Nous Étudions y Milagros Pereda, que articulan oficios del norte argentino, biomateriales y respuesta a la crisis ambiental

Los oficios del Norte y la respuesta a la crisis ambiental

Otro grupo de obras rescata técnicas y comunidades artesanas del interior del país. MANTO, firma creada en 1996 por Clara de la Torre y Diana Dai Chee Chaug, construyó a lo largo de casi tres décadas una red de trabajo con hilanderas y tejedoras del norte argentino, cuya lana de oveja y pelo de llama se transforman en tapados de líneas austeras. Roxana Liendro, por su parte, trasladó a la indumentaria los saberes de orfebrería que aprendió en el taller de su padre en Salta, con piezas que combinan alpaca y cobre con textiles regionales como el barracán y el aguayo.

La preocupación ambiental atraviesa el trabajo de Cora Groppo, que desde 1996 desarrolla sus prendas directamente sobre el maniquí y traduce a la superficie de las telas la forma de organismos naturales: en las colecciones Micótica y Vertebrada, la observación de hongos, raíces y estructuras óseas inspira la superposición de capas y volúmenes articulados. Nous Étudions, firma fundada en 2014 por Romina Cardillo, aborda esa misma relación desde el veganismo: trabaja con biomateriales y textiles libres de componentes animales, como en la colección Fin del mundo: Principio de todo, desarrollada con un material cultivado a partir de residuos agroindustriales. A esa búsqueda se suma Milagros Pereda, que recupera lana descartada de la esquila y trabaja con mujeres de Entre Ríos en su lavado e hilado manual.

El upcycling atraviesa la exposición "Vestir mundos" con proyectos como 12NA y Trosmanchurba, que resignificaron ropa usada y descartes industriales en el diseño argentino

“Me interesa pensar estas piezas reunidas en la exposición como respuestas a un mundo en transición. Son diseños que dialogan con las inquietudes de su tiempo y transforman la carencia o la dificultad en potencia. En esa capacidad de reconstruir, imaginar y crear otros mundos posibles hay algo profundamente argentino”, explicó Franco Chimento, curador de la muestra junto con Raúl Flores.

“La exposición reúne a diseñadores que abordaron la indumentaria desde perspectivas radicales e hicieron de ella un campo de experimentación. Sus obras transformaron la relación entre los materiales y el cuerpo, y ampliaron nuestra manera de entender el vestir como un lenguaje capaz de expresar una identidad y tomar posición frente al mundo”, agregó.

Flores, por su parte, vinculó la propuesta con otro fondo del museo: “El Museo tiene en su patrimonio una importante colección de Sergio De Loof, el gran diseñador urbano, creador de tribu y comunidad. Los diseñadores de esta exposición son también urbanos, de la era post De Loof”.

El texto de sala de la muestra sintetiza ese planteo: “Cestir es una forma de tomar posición frente al consumo acelerado, la deslocalización de la producción y el distanciamiento creciente entre las prendas y quienes las fabrican”.

*Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, en Avenida San Juan 350, C. A. B. A. Horarios: lunes, miércoles, jueves y viernes, de 11.00 a 19.00. Sábados, domingos y feriados, de 11.00 a 20.00. Martes cerrado.

Entrada general: $5.000. Miércoles y último domingo de cada mes: entrada sin cargo para público general. Sin cargo: jubilados, menores de 12 años, personas con discapacidad y su acompañante, y grupos de estudiantes de escuelas públicas. Acceso gratuito con credenciales al día para docentes y estudiantes universitarios. Reserva de entradas: museomoderno.org/entradas/.

Fuente y fotos: gentileza prensa Museo Moderno (© Julián Bongiovanni).

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