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“The Messi of ballet”: Marianela Núñez debuta con su primer espectáculo propio en Londres

La bailarina argentina presenta ‘Timeless’ en la Royal Ópera House. Entrevistada por The Guardian, no eludió la comparación con el futbolista: “Él dice: ‘Soy feliz pateando la pelota’. Yo me identifico: dame mis zapatillas y me siento enamorada de la danza”

Marianela Núñez protagoniza su primer espectáculo propio en el Royal Ballet de Londres tras 28 años en la compañía (Foto: Máximo Parpagnoli/prensa Teatro Colón)

Marianela Núñez, la gran bailarina argentina que el diario británico The Guardian presentó con el título ‘The Messi of ballet’: Marianela Núñez, the Buenos Aires bombshell shaking up British dance (La Messi del Ballet: Marianela Nuñez, la sensación de Buenos Aires que sacude la danza británica), protagoniza esta semana su primer espectáculo propio en el Royal Ballet de Londres, la compañía a la que pertenece desde hace 28 años. El medio inglés la califica como una de las grandes figuras de la danza mundial: “una artista que a los 14 años ya bailaba roles protagónicos en el Teatro Colón de Buenos Aires, que a los 15 audicionó para el Royal Ballet sin hablar inglés y que a los 20 alcanzó el rango de bailarina principal". Ganadora del Premio Laurence Olivier en 2013, cuatro veces distinguida como Mejor Bailarina por los Critics’ Circle National Dance Awards y condecorada en 2025 por el rey Carlos III con la Orden del Imperio Británico (OBE) por sus servicios a la danza, Núñez llega a los 44 años a un momento que ella misma define como “el camino perfecto”.

El espectáculo se llama Marianela: Timeless y se presenta desde este miércoles 29 de julio hasta el domingo 2 de agosto en el Royal Opera House. La nota de The Guardian menciona que en Argentina la llaman “la Messi del ballet”, aunque la propia bailarina sugiere que habría que darle la vuelta al apodo. “La verdad es que a él deberían llamarlo el Núñez del fútbol”, bromea en la entrevista con el diario inglés. La conexión con Lionel Messi no es solo un título honorífico: Núñez tiene un gato al que bautizó con el nombre del futbolista y, en su cuenta de Instagram, luce un maillot inspirado en la camiseta de la selección argentina. Cuando escucha a Messi hablar de su relación con el fútbol, reconoce algo propio. “Él dice: ‘Lo que pasa es que soy feliz pateando la pelota’. Yo me identifico totalmente. Dame mis zapatillas y me siento enamorada”, declaró.

La historia de Timeless, según cuenta en el artículo, arranca con una ausencia: Núñez nunca tuvo representante. Mientras otros bailarines de su nivel construyeron carreras con agentes, relaciones públicas y apariciones internacionales, ella eligió otro camino. “La gran Sylvie Guillem nunca tuvo un agente, y eso me bastó“, explicó. El resultado fue que su espectáculo propio tardó décadas en llegar, pero la bailarina no lo ve como una pérdida. “Estoy contenta de haber esperado tanto tiempo. Así que en realidad fue el camino perfecto”, afirmó.

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Ahora tiene cinco noches en el Royal Opera House, con orquesta en vivo y un programa que ella misma diseñó. El criterio de selección no fue el repertorio, sino las personas. Núñez eligió a sus compañeros de escena —Vadim Muntagirov, Matthew Ball, William Bracewell y el nuevo bailarín principal del Royal Ballet, Patricio Revé— por lo que cada uno le aportó dentro y fuera del escenario. “Me dieron confianza, formas de salir de mi zona de confort para poder arriesgarme, tener libertad en el escenario, ser vulnerable. Y con estos cuatro me reía todo el tiempo en los ensayos. Cada uno de ellos, quizás sin saberlo, me ayudó mucho en momentos muy difíciles”, contó al medio británico. Según The Guardian, Núñez definió Timeless como “una carta de amor a la compañía y al público”.

El programa incluye In the Night de Jerome Robbins, sobre nocturnos de Chopin —“es tan simple y tiene tanta profundidad. Es muy elegante”, describió Núñez—, y Marguerite and Armand de Frederick Ashton, el drama creado originalmente para Margot Fonteyn y Rudolf Nureyev.

La relación de Núñez con el ballet no admite distancias. Cada mañana comienza con clase, un ritual que describe como una forma de meditación. La clase, para mí, lo es todo. Es donde puedo sentir el cuerpo en cada pequeño detalle. Tiene ese carácter de ritual. Tienes tu mismo lugar en la barra que tenías cuando entraste a la compañía”, explicó. Esa entrega no desaparece cuando el cuerpo no responde. “Hoy no me siento bien y sé que no voy a tener un gran ensayo, pero con solo estar aquí, estoy segura de que algo va a salir”, dijo. “El ballet no tiene que ser perfecto para ser bello.”

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