Seis artistas plásticos argentinos convirtieron el dolor del atentado a la AMIA en imágenes que ahora pueden verse en el centro de Buenos Aires. La segunda edición de la muestra Yo recuerdo inauguró sus puertas el 8 de julio en el Espacio Cultural de la Democracia de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), sobre Avenida Corrientes 379, y permanecerá allí durante todo el mes de julio, de lunes a viernes de 9 a 17, con entrada libre y gratuita.
La exposición reúne obras de Martín Ron, Tano Verón, Alejandra López, Verónica Albajari, Alejandro Thornton y Alfredo Benavídez Bedoya, todas realizadas por encargo de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) para rendir homenaje a las 85 víctimas fatales del ataque terrorista del 18 de julio de 1994 y mantener vivo el reclamo de justicia. La curaduría estuvo a cargo de Elio Kapszuk, director de Arte y Producción de la institución.
El plantel de artistas convocados abarca registros muy distintos. Ron es uno de los muralistas argentinos con mayor proyección internacional: sus obras de gran escala en estilo hiperrealista se despliegan en ciudades de Europa, Asia y América, y en Buenos Aires tiene en su haber los retratos de Lionel Messi en San Cristóbal y de Diego Maradona en las inmediaciones de Avenida San Juan. Benavídez Bedoya —fallecido en 2019— fue uno de los grabadores más influyentes del país, formado en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón y reconocido por una obra que combinó el grabado en relieve, la ironía y una crítica corrosiva de la identidad nacional.
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La elección del arte como vehículo de memoria no es casual. “El arte nos permite expresar todo eso que a veces las palabras no alcanzan a nombrar”, dijo el presidente de AMIA, Osvaldo Armoza, durante el acto inaugural. La muestra llega a pocos días del 32° aniversario del atentado, cuyo acto central de conmemoración está previsto para el viernes 17 de julio frente al edificio de Pasteur 633, con el sonido de una sirena a las 9:53, la hora exacta en que estalló la bomba en 1994.
Para Kapszuk, el ejercicio no se agota en la evocación del pasado. “La memoria no es solamente traer al presente aquello que sucedió, sino también hacer que ese presente sea significativo”, afirmó el curador.
La sede elegida para esta segunda edición refuerza la dimensión institucional de la muestra. El síndico general de la Nación, Alejandro Díaz, señaló que las organizaciones del Estado tienen la obligación de sostener ese mensaje: “Una democracia realmente fuerte se construye haciendo que las instituciones no pierdan la memoria”. Si bien la primera edición de Yo recuerdo se presentó en otro espacio; esta vez, la planta baja de la SIGEN en pleno microcentro porteño amplía el alcance de la convocatoria al público general.
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Díaz destacó: “El arte es un mecanismo donde el ser humano puede expresar el valor espiritual. Estas obras no sólo rememoran el atentado sino lo que pasó después. Son situaciones que nos conmueven, que no podemos olvidar y que debemos seguir recordando con expresiones de arte, con transmisión de conocimiento, con la palabra”.