La Tate Modern abrirá el 11 de junio una gran retrospectiva de Julio Le Parc, fallecido el 30 de mayo a los 97 años, una muestra que reúne su apuesta por convertir al espectador en participante. La exposición estará abierta en Londres hasta el 3 de mayo de 2027 y presenta más de 60 obras realizadas a lo largo de una carrera de 70 años, incluidas instalaciones interactivas, esculturas de luz y pinturas geométricas abstractas.
El artista argentino todavía trabajaba en la preparación de esta retrospectiva en los días previos a su muerte. Le Parc llegó a París en 1958 y decía que se sintió oprimido por el silencio y la inmovilidad de museos y galerías. Esa reacción marcó el sentido de su trabajo posterior y también el del GRAV, el Groupe de Recherche d’Art Visuel, un movimiento que buscó llenar esos espacios de ruido, acción y juego democrático.
Pero si bien la muestra abre las puertas al público mañana, la crítica especializada ya la visitó y dio su veredicto. Para el crítico Lou Pizante, por ejemplo, la obra del artista argentino “continúa brillando, meciéndose e insistiendo sutilmente en que el público tiene un papel que desempeñar”, escribió en el sitio Bloop Bloop.
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“Le Parc falleció el 30 de mayo, apenas unos días antes de la inauguración, pero aquí no se percibe ningún sentimiento de duelo. En cambio, la muestra rebosa de la energía incansable que definió sus siete décadas de carrera”, escribió Immy Smith en The Nudge.
“Al llegar a las últimas salas, saturadas con los deslumbrantes experimentos cromáticos y las hipnóticas pinturas de olas de Le Parc, uno se da cuenta de algo ligeramente alarmante: ha sido hipnotizado de forma sutil y artística”, concluye.
El eje de la retrospectiva es claro: la obra no se limita a ser contemplada, sino que depende de la presencia física del público. Una de las piezas más simples, Pattern to Manipulate, consiste en un disco pintado con una abstracción en blanco y negro que el visitante debe hacer girar siguiendo una flecha roja en la pared; cuando rota con rapidez, la combinación visual se vuelve completamente blanca.
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Jonathan Jones, en el diario The Guardian: “La retrospectiva de Julio Le Parc te sumerge en el París de los años 60 y es tremendamente divertida. Me cuesta mucho salir de mi pedestal contemplativo e ‘interactuar’ físicamente con el arte, pero pronto estaba pulsando botones y haciendo girar cuadros. Marcel Duchamp tituló una de sus últimas obras Por favor, toca, que habría sido un buen título para esta exposición. Por favor, toca estas obras de arte, haz que hagan cosas, deja que te hagan cosas”.
En Screen with Reflective Blades, de 1966, un lienzo rojo cuadrado cuelga con una esquina hacia arriba detrás de una serie de lamas espejadas, de modo que cada desplazamiento del cuerpo modifica la imagen en ilusiones caleidoscópicas dentadas.
La misma lógica aparece en Ensemble of Eleven Surprise Elements. El visitante se coloca ante estantes y cavidades con objetos aleatorios, y luego pulsa botones para hacer que cada elemento tiemble o se balancee con ruidos de traqueteo, raspado y golpes.
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