¿Tenés ganas de reunirnos y charlar, a ver en qué andamos? Pensaba que, por ahí, puede ser la semana que viene.
Recibo este mensaje de Julieta Koop en enero de 2023. Me cuenta que está con Danae Cisneros, su socia creativa, que venían pensando en la posibilidad de este encuentro, y que también le extendieron la invitación a Zoilo Garcés.
Con Zoilo trabajamos hace muchos años juntos, hicimos varias obras, y creo que encontramos la tensión justa para una relación artística, entre la complicidad y el rigor.
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Hace pocos meses coincidimos lxs cuatro en la Bienal de Arte Joven 2022. El último tiempo, de manera un poco azarosa, nos encontró cerca, y apareció el deseo de acercarnos aún más.
Nos encontramos para buscar juntxs. Para compartir, o crear, un espacio con inquietudes y preguntas, y en el camino descubrir nuevas formas de creación.
El horizonte es hacer una obra, pero, a la vez, es una excusa para indagar en formas de atravesar un proceso creativo y colectivo.
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Y como muchas veces, está habitado de dudas, miedos, frustración. Pero también, en ese tránsito, está la posibilidad que aparezca una sensación poderosa: se puede dudar mucho, pero cuando algo es, no hay dudas.
Un día, hablamos de nuestros trabajos, nuestra rutina, la profesión. Con Julieta somos docentes e intercambiamos sobre las clases, sobre textos y situaciones. Julieta es profesora de semiótica en la Universidad Nacional de las Artes, y muchos de los textos y referentes que aparecen en la obra, devienen de esa experiencia, de ese intercambio, de esos contenidos.
A ver, Juli… Empezá a dar una clase.
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Sugiero, o pido, en una propuesta repentina. Esto no está en mi planificación del día, pero, como la intuición es otro componente que tiene mucho lugar en nuestros ensayos, me lo permito.
La obra tiene que ser sobre las clases.
Este postulado abre otra instancia donde nuestro camino toma otro carácter, y la búsqueda deja de hacer foco en la exploración de distintos universos, para encauzar lo creativo en este mundo: las clases.
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Después de una pausa por viajes y compromisos, nos reencontramos. Danae nos cuenta que se va a vivir a Italia. Por más que no se haga explícito, la noticia genera incertidumbre.
¿Qué se hace con lo acumulado durante más de un año? ¿Seguimos nosotrxs tres? ¿Buscamos a alguien? ¿Hay obra?
A partir de esa crisis, volvemos a la fuerte convicción de hacer juntxs, y ahí los hechos suceden con una fluidez irrefrenable.
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Me dispongo a proponer un sistema, un texto, un nuevo orden, aun caótico, para las pruebas que vendrán, para aventurarnos en lo que se volvería “Las despedidas”.
Nos juntamos lxs tres a leer.
Es un borrador - me excuso algo temeroso.
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Silencio.
Hagámosla.
Dicen Julieta y Zoilo, casi al unísono y sin dudar. Y este ímpetu es fundamental.
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En abril de 2024 nos juntamos con Martín Flores Cárdenas en Casa Teatro Estudio, espacio que se volverá nuestro hogar, por cómo nos recibe, por su búsqueda de lenguaje y por el intercambio que se genera, donde nos sentimos representados.
Esa misma semana un acontecimiento bisagra funda la Compañía El Asombro.
Llamo a Natalí Lipski.
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Nos conocemos hace años, somos amigxs, pero esta vez ella nota que el llamado es distinto a otros.
Natalí se suma al proyecto, y parece incorporarse como si siempre hubiera estado ahí. Su estar acumula lo invisible y lo que desconoce, y lo hace cuerpo. Lo vuelve propio y lo transforma. Empieza un nuevo período de pruebas y ensayos.
A los pocos días empezamos un intercambio con el Teatre Nu, en Sant Martí de Tous, para hacer una residencia en enero de 2025.
Después de meses de ensayos y pruebas, en diciembre viajamos a España con una obra por terminar. Llegamos el 2 de enero a Tous y vivimos diez días de ensueño, y mucho ensayo. Hacemos jornadas de 10 u 11 horas por día.
El equipo del Teatre Nu nos recibe y acompaña como si fuéramos familia.
Siempre le temo un poco a la exageración o la cursilería, pero en esta ocasión no encuentro otro modo: creo que dejamos una parte de nosotrxs en Tous, y que esos días mágicos con su gente se quedarán en nosotrxs por siempre.
El 11 de enero estrenamos la primera versión de “Las despedidas”, y me asombra la naturalidad con la que vivimos lo extraordinario.
La obra es finalmente sobre las clases, pero también sobre mucho más.
Todo sucede en un espacio de creación simultánea y de discusión constante. Personas que se encuentran y se enfrentan, pero ante todo, todo el tiempo están buscando algo. Y ese algo está en unx otrx.
Es en esa dialéctica, entre la obra y la clase, donde circula la energía, y las fricciones que se producen, se traducen en experiencia colectiva.
Las siguientes semanas hacemos funciones en L’Estranger en Barcelona y en Madrid en el Ciclo de Teatro Argentino en el Umbral de Primavera.
Volvemos a Buenos Aires y miramos hacia nuestro estreno.
Son unos días frenéticos en la previa. Salimos del ensayo general, y como muchas veces, caminamos unas cuadras juntxs y hablamos sobre el ensayo.
Julieta, siempre inquieta, atenta y curiosa, me pregunta:
¿Cuándo te diste cuenta que había obra?
En seguida.
Unas líneas más arriba escribí que, a veces, uno no tiene claro por dónde es, o qué es, pero cuando sucede, no hay dudas.
Y en esta ocasión, no tengo dudas. No tengo dudas que acá sí es.
Estrenamos en junio de 2025, y estuvimos todos los sábados hasta diciembre.
Ahora volvemos, de nuevo los sábados, en el mismo horario y lugar, pero ya no somos lxs mismxs.
Una obra puede ser un montón de cosas...
Y vuelvo a ese primer mensaje cargado de entusiasmo y convicción.
A ese desencadenante.
Nos vimos “la semana que viene”.
Y acá estamos, cuatro años después, imaginando un futuro con mundos posibles.
*“Las despedidas”, una obra de la Compañía El Asombro. Sábados a las 18hs en Casa Teatro Estudio (Guardia Vieja 4257, CABA) Entrada: desde $10.000 por Alternativa
**El autor es director y dramaturgo.