La muestra Umbrales en el Centro de Arte Contemporáneo Chateau – Antonio Seguí convoca a los visitantes a explorar los territorios donde lo visible y lo imaginario se entrelazan, a partir de la obra de Vane Amenabar, Mateo Argüello Pitt, Fabio Egea y Candelaria Silvestro.
A partir del 3 de diciembre, a las 19:00, y hasta el 8 de marzo de 2026, la exposición aborda los espacios de transición, el cambio y la sensibilidad desde perspectivas singulares.
El recorrido de la exhibición se inicia con la propuesta de Vane Amenábar (1976), quien transforma el papel en un medio capaz de evocar memoria, identidad y territorio. Su trabajo se distingue por la precisión manual y la experimentación con materiales como bisturí, tijera, agujas e hilos, elementos que utiliza para reinterpretar ajuares y ornamentos de comunidades indígenas latinoamericanas.
Amenábar reconstruye el legendario Penacho de Moctezuma en una pieza íntegramente realizada a mano, donde cada pluma ha sido recortada y modelada para dotarla de textura, volumen y movimiento. La artista incorpora monedas de la República Argentina de 1945, 1949 y 1975, un gesto simbólico que establece un diálogo entre distintas culturas, economías y temporalidades, ampliando la interpretación histórica de la obra original.
En palabras de Amenábar: “Cada ajuar guarda el eco de un imperio, y cada elemento el pulso de una nación”. Así, el papel deja de ser un simple soporte para convertirse en lenguaje, textura, sonido y respiración, mientras los procedimientos textiles y las técnicas experimentales materializan lo aún no pensado, invitando al espectador a un territorio donde tradición y presente convergen.
A partir de esta pieza, la muestra propone un itinerario por diversos ajuares que remiten a culturas prehispánicas, generando nuevas lecturas sobre los vínculos entre ornamentación, poder, ritual y cosmovisión.
Cada obra resignifica estos íconos desde el presente, situando al arte contemporáneo latinoamericano como un espacio de homenaje y reflexión crítica. La exhibición continúa con la obra de Mateo Argüello Pitt, quien ha consolidado una simbología personal a lo largo del tiempo, convirtiéndose en un referente del arte actual en Córdoba.
Su producción se caracteriza por una línea de trabajo reconocible, donde lo figurativo y las tramas abstractas se entrelazan en un juego visual que invita a múltiples lecturas.
Por su parte, Fabio Egea introduce elementos de la neofiguración en su obra, fusionando lo crudo con lo poético. El recorrido por su trabajo comienza con piezas tempranas y avanza hacia una selección de obras emblemáticas que han configurado su lenguaje personal, hasta llegar a su producción más reciente.
En este trayecto, la figura humana adquiere una nueva relevancia y los gestos, perceptibles en detalles sutiles, revelan una sensibilidad renovada.
Por su parte, la propuesta de Candelaria Silvestro se centra en los espacios liminales entre luz y sombra, presencia y ausencia. Sus obras sugieren atmósferas introspectivas donde la incertidumbre adquiere un carácter poético.
La producción de Silvestro está determinada por el contexto inmediato, y busca despojarse de toda exageración, evitando la sobreexposición de la pintura y el uso de recursos expositivos recurrentes, para ofrecer una imagen despojada de artificios.
La curaduría de Umbrales estuvo a cargo de Diego Arrascaeta, Teresa Maluff, Guido Quaglia, Paulina Antacli e Ignacio Martínez del Barrio, quienes conciben la muestra como un entramado de miradas que activan la pregunta por el límite y la percepción.