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Elena Roger: “A veces nos quejamos mucho, pero no estamos fuera de eso. Hay que hacerse cargo”

De gira por España y consultada por la realidad argentina, la cantante y actriz dice que prefiere expresar su opinión sobre el escenario. “Lo único que puedo hacer es cantar y elevar el espíritu”, afirma

Elena Roger regresa a los escenarios españoles con una serie de concierto íntimo junto al pianista Nicolás Guerschberg: se presentará en Valencia, Madrid y Barcelona

La actriz y cantante Elena Roger, que regresa a los escenarios españoles con un concierto íntimo junto al pianista Nicolás Guerschberg, reflexionó sobre el arte como una forma de resistencia en un mundo “quebrado”. En España se presentará el lunes 27 en Valencia, el miércoles 29 en Madrid y el lunes 3 de noviembre en Barcelona.

Roger, que ha protagonizado obras musicales en Londres, Nueva York, Madrid o Buenos Aires, interpretará algunos de los grandes éxitos de su carrera, entre ellos: “No llores por mí Argentina”, “Je ne regrette rien”, “La vie en rose”, “Un anno di loving you” y “Balada para un loco”. “Es un repertorio que me acompañó a lo largo de mi vida, una manera de que me conozcan un poco más. Es íntimo, como si estuviera en la sala de mi casa, pero con un vestido lindo”, describe con una sonrisa.

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La artista canta en cuatro idiomas –inglés, español, italiano y francés–, pero asegura que “cuando la gente se entrega al disfrute, la energía se eleva y no importa en qué idioma sea”. Para ella, el escenario es un espacio de comunidad, no de jerarquía, “lo lindo es cuando (las personas) se olvidan de que es algo solemne, cuando comparten, se ríen, se los ve distendidos, están abiertos”, cuenta.

Aunque reconoce que cantar en Argentina “es cantar en casa”, donde está considerada como una de las artistas más reconocidas, cree que la conexión con el público es universal: “Al final somos seres humanos, la conexión es la misma en todas partes”. En su espectáculo, la línea entre el teatro y el canto se desdibuja: “Podríamos decir que cada canción es una escena. Cada una tiene su mundo, su sentimiento, una historia que contar”.

La artista se inspira en figuras como Evita y Édith Piaf para hablar de caminos abiertos para las mujeres

El arte como fuerza vital

Elena Roger concibe el arte como una fuerza vital: “El arte eleva el espíritu, hace reflexionar. Es muy importante, la cultura eleva el espíritu”, dice, convencida de que esa es su forma de contribuir a la transformación social.

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Aunque asegura que prefiere mantenerse “afuera del mundo de la política”, su respuesta ante el presente de su país es también un gesto: “Lo único que puedo hacer es cantar y elevar el espíritu”, afirma. Desde su mirada, el arte no es evasión, sino una forma de “sanación colectiva”.

“Todos somos ejemplos para el de al lado, no somos solo individuos: compartimos como sociedad. A veces nos quejamos mucho de cómo vivimos, pero no estamos fuera de eso. Hay que hacerse cargo también”, reflexiona. Ese pensamiento, dice, lo aprendió de las mujeres que interpretó a lo largo de su carrera -Evita, Édith Piaf, Mina-, estudiando sus biografías y vidas. “Cada una abrió camino para otras mujeres. Aprendí muchísimo, de lo bueno y de lo malo” de cada una de ellas.

El arte, según Roger, es un acto de sanación colectiva y un espejo para el cambio social

Responsabilidad social y conciencia colectiva

Elena Roger habla de responsabilidad social y conciencia colectiva: “aunque no tengamos hijos, nuestros actos no son aislados. Marcan, son ejemplos. La transformación social no empieza en la política, sino en los actos de cada uno”, sostiene.

Convencida de que el arte construye mejores sociedades, la artista destaca su dimensión lúdica: “Lo lúdico es importante para el ser humano. El arte nos hace soñar, imaginar un mundo más feliz y también nos pone frente a nuestras propias realidades. Es un espejo que puede hacernos cambiar”, afirma.

Si pudiera dedicarle una canción a la Argentina en este contexto, elegiría “Himno de mi corazón”, de Los Abuelos de la Nada. “Es una canción popular, alegre, que vibra en el cuerpo. Habla de la unidad y del amor. Es bella, tiene mucha vibración para los argentinos”, dice con emoción. Y concluye: “El mundo está medio quebrado, así que, como no tengo la solución en mis manos, pongo mi grano de arena desde el arte”.

Fuente: EFE

[Fotos: Gustavo Gavotti; EFE/ Mariscal]

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