
El Museo de Brooklyn saca a la venta 12 importantes obras de su acervo para poder afrontar los costos de mantenimiento del espacio, salarios y el cuidado del resto de la colección.
Entre los artistas que abandonarán el espacio de Nueva York se encuentran el maestro renacentista Lucas Cranach el Viejo y el pionero realista francés Gustave Courbet, como también Camille Corot, el pintor de la escuela de Barbizon Charles-François Daubigny, obras de Donato de' Bardi, Giovanni dal Ponte, Francesco Botticini y un retrato atribuido a Lorenzo Costa.
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Las obras saldrán a subasta por la casa Christie, entre el 1° y el 15 de octubre, y esperan recaudar desde USD 30,000 a USD 1,8 millones, según la pieza, siendo Lucretia de Cranach por la que se espera alcanzar el mayor valor.

El museo ha luchado durante mucho tiempo con dificultades financieras que solo se han agravado desde su cierre forzoso en marzo debido a la pandemia de coronavirus. Con las ventas, esperan conseguir una dotación de USD 40 millones, que se distribuirán en USD $ 2 millones por año para el mantenimiento de sus obras de arte, pagar los sueldos de curadores, conservadores y otros encargados de supervisar los tesoros de la institución que llegan a unos 160.000 objetos.
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La venta de Christie marca la primera vez que un importante museo de EE. UU. hace uso de las nuevas regulaciones de la Asociación de Directores de Museos de Arte, que en abril emitió una política que permite a las instituciones afectadas por la crisis económica vender obras de sus colecciones para sobrevivir. Anteriormente, lso espacios culturales no permitían la venta de obras, salvo en el caso que sea para recaudar fondos para nuevas adquisiciones.
Así sucedió en noviembre pasado, cuando el Museo de Brooklyn vendió Pope (1958), una importante obra de Francis Bacon, por USD 6,6 millones, para reenfocar sus “prioridades institucionales de colección” comprando nuevas obras.
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“Esto es algo que nos resulta difícil de hacer”, dijo Anne Pasternak, directora del Museo de Brooklyn al New York Times. “Pero es lo mejor para la institución y la longevidad y el cuidado de las colecciones”.
Y agregó: "Las pinturas son buenos ejemplos de su tipo, pero no disminuyen nuestras colecciones en su ausencia. Tenemos una colección profunda de arte de alta calidad, pero tenemos obras que, como muchos museos de nuestro tamaño, no se han exhibido nunca o durante décadas”.
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