Tal vez sin proponérselo, Pier Paolo Pasolini llegó a ser muchos hombres en uno. Gran poeta, escritor y ensayista, investigador de los dialectos, fue un comunista herético y cristiano y un homosexual desaforado pero, sobre todo, un cineasta fundamental de las décadas del 60 y el 70. La muestra que se inauguró la semana pasada en el Centro Cultural Borges propone un recorrido por diez de sus películas, comenzando por Accattone y Mamma Roma, y pasando por Edipo Rey y Teorema, hasta llegar a su último film, el controvertido Saló o los 120 días de Sodoma. Al cuidado del escenógrafo y director Renzo De Camillis, la exposición incluye imágenes del archivo del Centro Sperimentale di Cinematografia-Cineteca Nazionale. La acompañan, con intención pedagógica, fotos de los eventos más emblemáticos de la historia italiana e internacional.

Pier Paolo Pasolini (1922-1975)
Pier Paolo Pasolini (1922-1975)

Podemos ver a Pasolini en el set de filmación, junto a muchos de sus actores fetiche: Franco Citti, por ejemplo, que irrumpió gloriosamente encarnando al proxeneta Accattone, 0 Ninetto Davoli, omnipresente bufón en casi todas las películas del realizador. Junto al capocómico Totò, Davoli brilla en Pajaritos y pajarracos (1966), comedia sobre un agricultor arruinado y su hijo, que se la pasan charlando con un insólito cuervo marxista. En ¿Qué son las nubes?, contribución al film colectivo Capricho a la italiana (1967), Davoli y Totò despliegan una versión a la vez risible y conmovedora de Otelo en el contexto pobretón de una barraca. Algunos recordarán el poético final, cuando estos títeres desechados, tirados en un basural, ven por primera vez las nubes y por primera vez las admiran como maravillosas bellezas de la creación.

Ninetto Davoli y Totò encarnando a Otelo y Yago en “¿Qué son las nubes?” (1967)
Ninetto Davoli y Totò encarnando a Otelo y Yago en “¿Qué son las nubes?” (1967)

Reencontramos a divas como Anna Magnani y Silvana Mangano, o la soprano María Callas, que hizo su única incursión en el cine con una versión de la tragedia Medea (1969). También nos topamos con Orson Welles en el plató de La ricota (1963) y con el propio Pasolini como actor, encarnando  a un discípulo de Giotto –el gran pintor del Trecento– en El Decamerón (1971). Al contemplar estas fotos y fotogramas, se impone una conclusión: desde los protagonistas hasta el último de los figurantes, todos han sido escogidos siguiendo la lógica de una mirada infalible. De esta forma superior de concebir el arte del casting, Pasolini se jactaba en unos versos: "No me equivoqué jamás sobre los rostros, / porque mi concupiscencia y mi timidez / me obligaron a conocer mejor a mis semejantes".

Franco Citti como “Accattone” (1961)
Franco Citti como “Accattone” (1961)

Pasolini no dejó clásico sin versionar: desde el evangelista San Mateo hasta los trágicos griegos, pasando por Shakespeare, Chaucer, Boccaccio. En el frondoso etcétera no hay que olvidar a Dante, retomado en numerosas obras, la más interesante de las cuales es La Divina Mímesis, singular reescritura del Inferno dantesco. A Sade lo revisitó en clave política, y de la mano de los intérpretes franceses del momento: Blanchot, Sollers, Barthes y Bataille. Llevó la Orestíada de Esquilo al África de los años 60, con sus naciones recién independizadas pero ya tironeadas por el socialismo filochino y el capitalismo norteamericano; a los apuntes visuales para ese proyecto, les añadió la música del saxofonista argentino Leandro "Gato" Barbieri. Entre otras cosas, esta saga narra la institución del primer tribunal humano y el nacimiento de la democracia moderna. De haberse llegado a realizar, la hubieran protagonizado un Orestes liberal y una Electra fascista: dos hermanos, en cualquier caso, unidos en la venganza de su padre.

Anna Magnani en “Mamma Roma” (1962)
Anna Magnani en “Mamma Roma” (1962)

En las novelas Muchachos de la calle (1955) y Una vida violenta (1959), Pasolini no sólo exploró el inframundo de los suburbios, sino que reconstruyó un dialecto romano a la medida de sus deseos. Enrique Pezzoni tradujo Teorema (1968), una ficción que aún hoy podemos leer sin que la atención decaiga. No la llamemos "novela": es un libro rico en parábolas y reflexiones, que oscila entre la didascalia, la narración y el poema, y que contiene una esmerada evocación del paisaje lombardo. La fábula sensual prevalece sobre la novela de ideas, y la evocación de una sacralidad enigmática, sobre el relato del ocaso de una familia burguesa. Estos rasgos los reencontramos, apenas transformados, en el film homónimo.

Silvana Mangano en “Teorema” (1968)
Silvana Mangano en “Teorema” (1968)

Sus primeros poemas Pasolini los escribió en friulano, el dialecto que hablaba su madre y que su padre aborrecía. Todavía cabe demorarse en los versos elegíacos de Las cenizas de Gramsci (1957), pero la mejor introducción a su obra es Poeta de las cenizas, largo poema donde el autor propone una recapitulación de su vida y de su obra hasta 1966, año en que fue escrito. El poeta Arturo Carrera reformuló esos 900 versos en un español de dicción impecable: la traducción tal vez merezca la hipérbole que le dedicó Marcelo Cohen –"una gran obra de la literatura argentina contemporánea"– y tiene la ventaja de caber en un librito de 11 x 17 centímetros, prolijamente editado por Interzona.

Maria Callas en el set de filmación de “Medea” (1969)
Maria Callas en el set de filmación de “Medea” (1969)

La muestra del Borges se inauguró con la proyección del documental Un intelectual en el suburbio (2014), donde Renzo De Camillis propone una indagación renovada sobre la vida de Pasolini, a partir del momento en que el escritor y su madre se radicaron en el barrio de Monteverde. Pier Paolo Pasolini – Yo sé…, título de la exposición, replica el de la masiva denuncia política, tan vaga como persuasiva, que el realizador publicó el 14 de noviembre de 1974 en las páginas del Corriere della Sera: "Yo sé…, pero no tengo pruebas". De Camillis recopila testimonios por lo general interesantes; escuchamos el relato de algunos ancianos que alguna vez fueron ragazzi y que ahora evocan con nostalgia esas décadas perdidas de su infancia y juventud. A modo de hilo conductor, el actor Leo Gullotta va recitando la denuncia con tono admonitorio.

Willem Dafoe como Pasolini (2014)
Willem Dafoe como Pasolini (2014)

A esta altura, las películas y documentales sobre la figura de Pasolini son legión. No hay que subestimar la biopic que estrenó hace unos años Abel Ferrara, que se enfoca en las últimas 24 horas del cineasta, antes de que muriera asesinado en una madrugada de 1975. Aunque Pasolini (2014) es un film menor, lo agracia un toque de elegía y cuenta con algunas perlas, entre las que se cuentan la reaparición de Ninetto Davoli y el sondeo de los últimos proyectos del creador italiano (Petróleo, inconcluso texto político publicado recién en 1992, y Porno-Teo-Kolossal, otra dantesca aspiración fílmica). También se destaca la actuación de Willem Dafoe, parecido hasta lo inquietante al modelo que debe emular: véase cómo logra reproducir la última entrevista que Pasolini concedió a Furio Colombo, periodista de La Stampa.

Pasolini en el Centro Cultural Borges
Pasolini en el Centro Cultural Borges

"Neocapitalismo", "subproletariado", "alienación": Pasolini consiguió darles a esas palabras tan fechadas una intensidad peculiar. "Parece increíble que nuestra vida pueda estar tan vacía de vida y tan llena de la inanimada voluntad de estarlo", se lee hacia el final de Teorema. Según el filósofo Gilles Deleuze, en su cine hay una arqueología, pero del presente; los frecuentes desiertos de Pasolini no remiten a la prehistoria, sino a las capas desoladas de nuestro tiempo, que a su vez sepultan a nuestros propios fantasmas. El resto es pura y vigente antropología.

**La exposición "Pier Paolo Pasolini: Yo sé…", curada por Enzo De Camillis, puede verse en el Centro Cultural Borges (Viamonte 525) hasta el 28 de enero, de lunes a sábados de 10 a 21 y los domingos de 12 a 21. La muestra, coordinada por Cecilia González, se acompaña con la proyección del documental "Un intelectual en el suburbio".

** El film "Pasolini" (2014), dirigido por Abel Ferrara y protagonizado por Willem Dafoe, está disponible en Netflix.

 

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