Zea Gisselle, residente de Marianao, denunció que los basureros y las aguas albañales desbordadas han convertido sectores de La Habana en focos de insalubridad, mientras ella atravesaba un cuadro de fiebre, escalofríos y diarreas que asocia con el deterioro ambiental de su barrio.
La mujer publicó en Facebook una fotografía de un vertedero cercano a su vivienda, en el barrio Zamora, y describió calles cubiertas de desechos, moscas verdes, aves de rapiña y un olor que “se cuela en los pulmones” y queda impregnado en la ropa y la piel. Su testimonio fue difundido por CiberCuba.
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Durante siete días, Gisselle padeció síntomas gastrointestinales y febriles. Aclaró que bebe agua hervida y filtrada y que no identifica fallas en su higiene personal, por lo que vinculó su malestar con la contaminación que percibe en el entorno.
“La única explicación que encuentro es que mi cuerpo comienza a reaccionar de modo reactivo a toda la inmundicia que nos rodea”, escribió. También señaló los olores putrefactos y las aguas residuales que, según relató, inundan zonas de la ciudad.
Basura acumulada y recolección limitada en La Habana
La Habana genera entre 24.000 y 30.000 metros cúbicos de basura por día, y más de 20.000 metros cúbicos podrían quedar sin recolectarse en cada jornada. A comienzos de 2026, funcionaban apenas 44 camiones de los 106 destinados a la recolección en la capital, afectados por la escasez de diésel y desperfectos mecánicos.
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La acumulación de residuos motivó una jornada de higienización convocada por el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, con más de 450 equipos de trabajo. El funcionario anunció además un plan de medidas para aliviar la situación, aunque los montones de basura continuaron creciendo en las calles.
Gisselle sostuvo que el deterioro no se limita a una esquina ni al municipio de Marianao. “Caminar Cuba entera ahora mismo es sentir asco”, afirmó, antes de asegurar que el país “está muriendo” por las condiciones sanitarias.
La denunciante también responsabilizó al Estado por la situación. “El Estado sabe todo el horror al que nos está sometiendo, y no hace nada, absolutamente nada por salvarnos”, escribió en su publicación.
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Los comentarios que recibió ampliaron el alcance geográfico de la denuncia. Residentes de Santiago de Cuba, Cojímar y El Vedado describieron escenarios similares, mientras que una vecina de Zamora dijo que dejó de llamar así a su barrio: “Ahora le digo el inframundo”.
Una trabajadora de la salud contó que enfermó dos veces en un mes y definió como agotador el esfuerzo cotidiano por sobrevivir en esas condiciones. Otra persona resumió la extensión del problema con una frase: “Si fuera solo Marianao. Es toda Cuba”.
Dengue, diarreas e infecciones en un entorno deteriorado
La basura sin recoger y las aguas residuales coinciden con un aumento de enfermedades transmisibles. Cuba acumulaba 11,235 casos de dengue en 2026, con datos hasta el 4 de octubre, una cifra equivalente a 9,2 veces el promedio de los cinco años anteriores, de acuerdo con el Observatorio Global del Dengue.
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Los cuatro serotipos del virus circulaban de manera simultánea en el país. El escenario se suma al deterioro de las condiciones sanitarias que describen los vecinos de distintas provincias.
El Ministerio de Salud Pública de Cuba reconoció un incremento de las enfermedades diarreicas agudas, las hepatitis y las infecciones respiratorias. La Embajada de Estados Unidos en La Habana emitió en septiembre una alerta sanitaria por el aumento de enfermedades gastrointestinales en todo el país.
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