El régimen cubano reconoció un aumento de hepatitis y de virus que provocan enfermedades diarreicas entre los niños, como el norovirus y el rotavirus.
La advertencia fue realizada este jueves por la vicepresidenta de la Sociedad Cubana de Pediatría, Vivian Mena Miranda, durante una entrevista emitida en el programa oficialista. La especialista vinculó los casos con enfermedades de transmisión digestiva causadas por agua o alimentos contaminados.
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“Hay un aumento de virus, aumento de hepatitis, hay virus que producen diarrea, norovirus, rotavirus”, afirmó Menaa. También señaló que la llegada de las lluvias puede contribuir a la propagación de estas enfermedades.
La pediatra recomendó mejorar las condiciones sanitarias en los hogares, aunque reconoció las dificultades que enfrentan muchas familias para acceder a recursos básicos. “Si usted no tiene agua segura no puede prevenir las enfermedades”, sostuvo. Sin embargo, la realidad es que en la isla, millones de personas sufren cortes de agua y electricidad que dificultan la aplicación de medidas elementales de prevención.
Los apagones dificultan hervir agua y conservar los alimentos
Mena Miranda pidió garantizar una cocción adecuada y conservar los alimentos en las mejores condiciones posibles. “Sabemos los problemas que puede haber, pero tratar de cocinar lo necesario, guardar los alimentos en las condiciones más óptimas, porque lo que hoy es alimento, mañana puede ser enfermedad”, expresó.
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Las recomendaciones oficiales chocan con una crisis prolongada de servicios esenciales en Cuba, donde los apagones afectan el funcionamiento de las bombas de agua, la refrigeración de los alimentos y la preparación de las comidas.
La falta de electricidad limita la refrigeración estable de productos perecederos. También afecta a los hogares que dependen de equipos eléctricos para cocinar ante la escasez de gas doméstico y combustible.
Las autoridades del Instituto Nacional de Recursos Hídricos han indicado que más del 85% de las estaciones de bombeo de agua del país funciona con electricidad. Por ese motivo, los cortes de luz interrumpen o reducen el abastecimiento y aumentan el riesgo de averías en la infraestructura.
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La vicepresidenta de la Sociedad Cubana de Pediatría recomendó la lactancia materna como una medida de protección en los primeros meses de vida. También pidió convertir el lavado de manos en un hábito, en especial después de cambiar pañales y antes de manipular alimentos.
“La caca del niño sí contamina”, remarcó al explicar que las enfermedades digestivas y las hepatitis pueden transmitirse por la contaminación del agua o la comida.
El reconocimiento de las autoridades sanitarias sobre el aumento de hepatitis, norovirus y rotavirus expone los riesgos que enfrentan los niños en un contexto donde las propias recomendaciones de prevención dependen de servicios que millones de cubanos no reciben de forma estable.
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Más de 2.7 millones de personas sufrían problemas de agua
El viernes 2 de octubre, autoridades del régimen informaron que 2.7 millones de personas tenían afectado total o parcialmente el servicio de agua potable. La cifra equivale a cerca del 35% de la población que recibe el recurso mediante redes.
Las zonas con mayores afectaciones eran La Habana, Artemisa, Matanzas, Santiago de Cuba y Holguín. El problema combina los apagones, las fallas de equipos de bombeo, el deterioro de las redes y la sequía en algunas provincias.
El director general de la empresa estatal Aguas de La Habana, Yosvany Rubí, calificó de “muy complejo” el abastecimiento durante septiembre. Según explicó, las dificultades alcanzaron a más de 577,000 personas.
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La falta de agua, electricidad, gas y alimentos condiciona la vida diaria de las familias cubanas y dificulta medidas como hervir el agua, lavarse las manos con frecuencia, refrigerar la comida y preparar alimentos de forma segura.
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