Cuba padece un repunte de contagios de dengue que supera en más de nueve veces los niveles promedio habituales, en un escenario signado por la interrupción de informes estatales que ocultaría la verdadera dimensión de la crisis sanitaria.
De acuerdo con los registros consolidados por el Observatorio Global del Dengue, la isla se posiciona como uno de los territorios con mayor gravedad epidemiológica de la región caribeña.
PUBLICIDAD
El balance acumulado en lo que va del año asciende a 11,235 casos de dengue, un volumen que representa cerca de 9.2 veces el nivel esperado de acuerdo con la media del último quinquenio.
Durante el mes de septiembre se contabilizaron 4,102 contagios, una cifra que contrasta con los patrones históricos de la temporada y que mantiene una tendencia ascendente con respecto a los 3,214 casos notificados en agosto.
Los análisis y gráficos del centro de monitoreo internacional indican que las cifras sobre los meses de julio, agosto y septiembre corresponden a cálculos estimativos. Esto ocurre debido a que el régimen cubano no proporciona datos oficiales sobre la evolución de la enfermedad.
PUBLICIDAD
El informe de la entidad internacional señala que la transmisión atraviesa actualmente su punto álgido. En la nación caribeña, la mayor afluencia de infectados suele registrarse tradicionalmente durante el mes de octubre, cuando las variables climáticas favorecen la proliferación de los vectores. Sin embargo, las mediciones del presente año muestran un comportamiento por encima de los promedios previos durante casi todo el curso.
Los constantes apagones y la falta de combustible paralizan las tareas de fumigación
La crisis energética que atraviesa el país, caracterizada por prolongados y sistemáticos cortes de electricidad cotidianos, agrava la exposición de la población. Los extensos apagones obligan a las familias a mantener ventanas y puertas abiertas durante las noches para paliar las altas temperaturas, lo que facilita el ingreso de los vectores a las viviendas y eleva el riesgo de picaduras.
A la interrupción de la corriente eléctrica se suma la escasez de combustible, factor que provocó la parálisis de las brigadas de vectores. Sin combustible para abastecer a las camionetas ni para activar las termo fumigadoras, las campañas comunitarias de prevención y entregas de abate quedaron suspendidas.
PUBLICIDAD
Como consecuencia, las larvas del mosquito Aedes aegypti se multiplican sin control en depósitos de agua acumulada y en sectores urbanos con deficiencias estructurales de saneamiento.
La escasez de medicamentos y de insumos de laboratorio impide el seguimiento médico
La infraestructura hospitalaria atraviesa un desabastecimiento generalizado de insumos médicos básicos. Las farmacias y los consultorios locales carecen de analgésicos y antipiréticos de uso habitual como el paracetamol, por lo que miles de personas deben atravesar los cuadros febriles en sus hogares sin asistencia ni paliativos farmacológicos.
La falta de reactivos de laboratorio impide además la realización de pruebas de monitoreo sanguíneo, tales como los recuentos de plaquetas indispensables para identificar variaciones asociadas al dengue hemorrágico. La carencia de diagnósticos clínicos oportunos dificulta la detección temprana de complicaciones graves antes de que deriven en emergencias vitales.
PUBLICIDAD
El impacto combinado de la escasez de fármacos, los cortes eléctricos y la ausencia de controles vectoriales perfila un escenario donde la cantidad real de pacientes atendidos de manera informal excede con creces las estimaciones internacionales. El Observatorio Global del Dengue ubica a Cuba en una situación sanitaria de vulnerabilidad extrema mientras persiste la falta de informes oficiales por parte del gobierno.
PUBLICIDAD