La caída de visitantes internacionales y la crisis económica en Cuba golpearon a los emprendimientos turísticos de Viñales, donde propietarios y trabajadores buscan alternativas para sostener sus negocios antes del inicio de la próxima temporada alta, previsto para noviembre.
El municipio de Viñales, en la provincia de Pinar del Río, depende en buena parte de la actividad privada vinculada al turismo. En el valle, reconocido por la Unesco como Patrimonio Natural de la Humanidad, las grandes cadenas hoteleras tienen una presencia reducida.
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La falta de viajeros se percibe en restaurantes, bares y servicios de excursiones con poca actividad, además de locales que cerraron. Según informó EFE, agencia de noticias española, en el poblado de unos 28.000 habitantes se estima que cerca del 80% de la población obtiene ingresos ligados al turismo.
Comercios abiertos para no perder presencia
Yolexis Romero, trabajador del bar privado Tapas 3J, señaló que el sector aún no logró ajustarse al deterioro de las condiciones económicas. “A la crisis no nos hemos adaptado todavía. Estamos sobreviviendo poco a poco”, dijo en declaraciones recogidas por EFE.
Romero explicó que varios emprendimientos conservaron sus locales abiertos para no desaparecer del circuito comercial, aunque sus dueños o empleados recurrieron a otras actividades.
Entre ellas, mencionó las ventas de productos en los portales de las viviendas, una modalidad conocida en la zona como ventas de garaje.
La baja disponibilidad de electricidad y combustible también afectó al empleo y al funcionamiento de los comercios. Para parte de los habitantes, la agricultura se convirtió en una salida frente a la falta de ingresos vinculados a los visitantes.
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Del restaurante al trabajo en el campo
Elieser Duarte, de 41 años, trabajó cuatro años como jefe de cocina en un restaurante de Viñales. Tras perder su puesto por la retracción del turismo, se trasladó a una vivienda de madera con techo de palma en las afueras del pueblo y comenzó a cultivar la tierra.
“La clase obrera, como nosotros, que ganábamos para subsistir nada más, ahora no tenemos nada”, afirmó Duarte, quien tiene una hija de diez años.
El exjefe de cocina relató que la escasez de transporte obliga a la niña a caminar unos ocho kilómetros tres veces por semana para asistir a la escuela. Según indicó, un viaje en triciclo eléctrico cuesta 500 pesos cubanos, equivalentes a unos 60 centavos de dólar al tipo de cambio informal.
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Viñales ajusta tarifas ante la ausencia de extranjeros
Cuba recibió 450.353 turistas internacionales entre enero y agosto, un 64,4% menos que en el mismo período de 2025, de acuerdo con las cifras oficiales citadas por la agencia.
La disminución de visitantes llevó a varios negocios de Viñales a reducir precios, enfocarse en el turismo nacional o transformar sus actividades. Lázaro Mena, responsable del proyecto privado Mogote Adventure, dedicado a deportes de aventura, afirmó que su emprendimiento no registra ingresos desde hace más de seis meses.
Mena sostuvo que la competencia y la falta de demanda redujeron los valores de los servicios. “Me atrevo a decir que ahora mismo Viñales prácticamente es el destino con los precios más baratos de toda Cuba”, declaró.
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Durante un recorrido de EFE por el poblado no se registró la presencia de turistas internacionales. Mena atribuyó esa ausencia a la escasez de productos, las dificultades de transporte y la falta de combustible, factores que limitan la llegada de visitantes a uno de los destinos más reconocidos de la isla.
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