Residentes de La Habana Vieja bloquearon este fin de semama la intersección de Lamparilla y Aguacate, detuvieron una pipa de agua y exigieron abastecimiento tras pasar casi un mes sin suministro en sus viviendas. La protesta se produjo en medio de apagones, falta de gas para cocinar y denuncias de una distribución desigual del recurso, según Martí Noticias.
Durante agosto se registraron 1.185 protestas, denuncias y expresiones críticas en Cuba, de las cuales 291 fueron clasificadas como “desafíos al Estado policial”. El Observatorio Cubano de Conflictos, organización de seguimiento de la conflictividad en la isla, también contabilizó más de 30 protestas presenciales y 236 reclamos vinculados a servicios públicos, la principal causa de descontento, de acuerdo con CubaNet.
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La manifestación reunió a vecinos del Consejo Popular Plaza Vieja, que cerraron la vía pública cuando llegó el camión cisterna. La demanda fue que el reparto alcanzara a las calles que llevaban semanas sin agua corriente.
Agua sin red, cisternas y apagones prolongados
Una vecina de la calle Aguacate, cuya identidad Martí Noticias reservó para evitar represalias, afirmó que llevaba “veintipico de días” sin recibir agua. “Es demasiado. Llevamos veintipico de días sin agua. La que va a protestar hoy soy yo, porque cuando hay que votar a mí me llaman de primera y estoy yo en la urna de primera. Entonces hoy no me pueden resolver el problema”.
La mujer sostuvo que la escasez no afecta por igual a todas las cuadras. Aseguró que, mientras su zona permanecía sin suministro, el agua se derramó por la calle Amargura, situada a una cuadra de su casa. La residente también cuestionó el reparto mediante cisternas y acusó a la delegada de su circunscripción de priorizar su propia cuadra.
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La falta de agua tiene consecuencias adicionales para los hogares que no pueden trasladar recipientes desde la calle. La vecina vive en un primer piso alto, cuida a su madre de 83 años y a un hijo con hepatitis, por lo que dijo no poder pagar los 3.000 pesos que cobra un repartidor informal.
Los cortes eléctricos agravan el problema porque afectan el bombeo y la distribución hacia las viviendas. La mujer denunció que su zona sufrió apagones nocturnos durante dos meses, mientras en la calle Merced y detrás del Capitolio mantenían el servicio, y atribuyó la situación a la falta de una rotación equitativa de Aguas de La Habana.
Colapso eléctrico y vigilancia policial
Los vecinos acumulaban al menos 36 horas continuas sin electricidad cuando bloquearon la calle, indicaron fuentes consultadas por CubaNet. Esas fuentes señalaron que la protesta se desarrolló bajo vigilancia y despliegue policial mientras los residentes aguardaban la llegada de una pipa.
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Los apagones en La Habana Vieja ocurren tras el octavo colapso total del Sistema Electroenergético Nacional en lo que va del año. La desconexión generalizada paralizó infraestructuras en el país y redujo la capacidad de bombear agua potable.
La falta de energía también dificulta la conservación de alimentos y medicamentos en medio de la inseguridad alimentaria que atraviesa la isla. Para la residente de Aguacate, la protesta respondió a necesidades básicas y no a una motivación política: “El problema no es Estados Unidos, el problema es aquí, la organización... Eso, pero es demasiado abuso con la población”.
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