El inicio del curso escolar en Cuba quedó marcado por una exhibición de represión frente a niños de primaria en una escuela de La Habana, en un contexto de escasez, apagones y falta de personal docente que, según se informó en el reporte televisivo de NTN24, acompaña la vuelta a clases de 1,4 millones de estudiantes.
El dato más crítico del sistema aparece en la proyección del próximo ciclo: para 2026-2027, más de 25% de las plazas docentes no pudieron cubrirse. La carencia de maestros se suma a la falta de uniformes, alimentos y condiciones básicas en las escuelas.
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La escena ocurrió en la Escuela Primaria Amistad Cuba-México, en la comunidad de El Fanguito, municipio Plaza de la Revolución. Allí, de acuerdo con el medio, tropas especiales realizaron tácticas de reducción física y uso de la fuerza a escasos metros de los alumnos durante el primer día de clases.
El Fanguito fue presentado como un barrio donde viven numerosas familias sin recursos y donde hubo protestas contra el régimen en los últimos meses. En ese marco, la demostración de fuerza fue descrita como un acto de intimidación dirigido a una comunidad golpeada por los apagones, el hambre y la precariedad.
Un ciudadano citado por la señal sostuvo que la presencia de las fuerzas represivas transmitía una amenaza directa a los vecinos. “Fueron a intimidarlos, a aterrorizarlos, a decirle: ‘Así los vamos a golpear a ustedes si siguen manifestándose contra los apagones, contra el hambre, contra la miseria, contra la opresión de la tiranía castrocomunista’”.
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Las familias afrontan el curso con salarios de cerca de USD 10 y gastos escolares extra
La vuelta a clases también expuso el deterioro material del sistema educativo. El informe indicó que uno de los principales obstáculos para las familias fue conseguir uniformes, hasta el punto de que muchos padres recurrieron a talleres de costura privados.
Cada prenda cuesta entre 1.500 y 3.500 pesos cubanos, equivalentes a entre dos y cinco dólares. Ese gasto se vuelve más pesado en una economía donde, según el reporte, el salario promedio ronda los USD 10.
A ese desembolso se agregan costos de alimentación, productos de limpieza para las escuelas y necesidades derivadas de problemas de abastecimiento de agua en algunos centros educativos. El medio señaló que varios padres consideran que no existen condiciones mínimas para enviar a sus hijos a clase.
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Una madre cubana resumió esa dificultad cotidiana con una referencia directa a los cortes de energía. “Bueno, realmente es bien difícil. Realmente es bien difícil. Hoy mismo, amanecimos sin corriente toda la madrugada y se hace difícil por las meriendas, se hace difícil, se echan a perder mucha comida”.
Los apagones prolongados aparecen así como un factor que desborda el hogar y alcanza a la escuela: complican la conservación de alimentos y condicionan la preparación diaria de los estudiantes. El mismo reporte añadió que el año escolar comenzó además con horarios reducidos.
Díaz-Canel defendió el inicio de clases mientras persistían la escasez y los actos oficiales
Frente a ese escenario, el presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel reivindicó el comienzo del curso escolar con un mensaje de respaldo político al sistema. “Es un abrazo al optimismo y es una expresión de la decisión que tiene la revolución y el país de seguir defendiendo una conquista social tan sublime, tan paradigmática. Es darle derechos a nuestros hijos, a nuestros nietos, a nuestros jóvenes y niños de educarse”.
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La intervención del mandatario contrastó, según NTN24, con la situación descrita por las familias y con los actos organizados por el régimen con música, recreación y asistencia masiva de dirigentes oficialistas. Esa diferencia quedó subrayada por la combinación de ceremonias públicas y presencia de fuerzas especiales en una escuela primaria.
La pregunta central que deja la jornada es qué ocurrió en el primer día de clases en la isla: en una escuela de El Fanguito, un barrio de La Habana atravesado por la pobreza y las protestas recientes, niños de primaria presenciaron una demostración de fuerza de tropas entrenadas para reprimir manifestaciones, mientras el sistema educativo abría el ciclo con déficit de maestros, escasez de insumos y familias obligadas a cubrir gastos que exceden sus ingresos.
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