Apenas cinco días después de recibir a sus primeros reclusos, el Centro de Alta Contención y Crimen Organizado (CACCO) de Costa Rica registró sus primeros decomisos de armas artesanales y otros objetos prohibidos. Una revisión realizada por la Policía Penitenciaria permitió descubrir utensilios modificados, fragmentos metálicos y artículos improvisados dentro de uno de los dormitorios de la nueva cárcel de máxima seguridad.
El hallazgo se produjo durante una inspección en uno de los dormitorios de la nave cuatro del complejo penitenciario, ubicado en San Rafael de Alajuela.
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Los resultados fueron divulgados por el Ministerio de Justicia y Paz, que confirmó que se trata de la primera supervisión de espacios efectuada en ese sector de la prisión, inaugurada recientemente para albergar a personas vinculadas con delitos de alta peligrosidad.
¿Qué encontraron las autoridades dentro del CACCO?
Durante la inspección, los oficiales descubrieron siete cucharas plásticas afiladas, utensilios originalmente destinados al consumo de alimentos que habían sido modificados para convertirlos en objetos punzocortantes.
Otro de los hallazgos fue un arma blanca artesanal fabricada con un trozo de vidrio, al que se le había colocado una empuñadura elaborada con papel.
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También se decomisó un fragmento angular metálico desprendido de uno de los camarotes, lo que evidencia que parte del mobiliario del centro penitenciario había sido alterado.
La revisión permitió localizar un frasco de vidrio que aparentemente contenía un medicamento, aunque las autoridades no precisaron qué sustancia había en su interior.
Entre los artículos adicionales decomisados figuran 10 almohadas confeccionadas de manera artesanal, varias tiras de cobijas y una aguja improvisada con alambre, que presuntamente era utilizada para realizar labores de costura.
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Los materiales fueron retirados del dormitorio como parte de los procedimientos destinados a impedir la permanencia de objetos no autorizados dentro del establecimiento penitenciario.
Decomisos ocurren días después del ingreso de los primeros reclusos
Los hallazgos se producen durante los primeros días de funcionamiento del CACCO, considerado uno de los principales proyectos del Gobierno costarricense para reforzar el control sobre personas privadas de libertad de alta peligrosidad.
El centro comenzó a operar el lunes 26 de octubre, cuando el Ministerio de Justicia y Paz trasladó a los primeros 123 reclusos.
Entre los primeros internos se encuentran tres sospechosos del homicidio del oficial de la Fuerza Pública Gerson Rosales Cascante, quienes fueron ubicados en una de las celdas del complejo.
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La cárcel tiene capacidad para albergar hasta 5,100 personas, distribuidas en cinco módulos, cada uno con espacio para 1,020 privados de libertad.
Cada módulo cuenta con 17 celdas, diseñadas para alojar hasta 60 personas por dormitorio.
El proyecto representó una inversión aproximada de ₡16.774 millones (USD 33,1 millones) y dispone de sistemas de videovigilancia permanente, puestos de control y personal policial encargado de supervisar las instalaciones.
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Autoridades mantendrán controles estrictos
El Ministerio de Justicia y Paz explicó que las inspecciones forman parte de las acciones permanentes destinadas a mantener el orden y la seguridad dentro de los centros penitenciarios.
La institución destacó que los oficiales realizan recorridos constantes por los pasillos y pasarelas del complejo para detectar objetos no permitidos y prevenir situaciones que puedan comprometer la integridad de los funcionarios y las personas recluidas.
Sin embargo, hasta el momento no se ha detallado cómo fueron elaborados o introducidos los materiales encontrados, ni si las autoridades han identificado a los responsables de modificar los utensilios y desprender piezas del mobiliario.
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Tampoco se han informado sanciones disciplinarias relacionadas específicamente con estos primeros decomisos.
La situación ocurre mientras el Gobierno continúa implementando un modelo penitenciario que contempla restricciones sobre las pertenencias personales, vigilancia constante y mayores controles sobre los movimientos de los internos.
Por ahora, la Policía Penitenciaria mantendrá las revisiones y rondas de vigilancia en el CACCO, con el objetivo de impedir que se acumulen objetos prohibidos dentro de una instalación diseñada precisamente para reforzar la seguridad y el control sobre la población penitenciaria de mayor riesgo.
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