Un total de 8,000 estudiantes de escuelas públicas de Costa Rica recibieron capacitación para identificar riesgos en internet, prevenir el ciberacoso, el grooming y el sexting, así como utilizar responsablemente las herramientas tecnológicas y la inteligencia artificial, mediante una iniciativa educativa desarrollada por Kölbi en comunidades de distintas regiones del país.
El programa, denominado Gira Educativa Kölbi–Ecomonstruos, concluyó a finales de octubre de 2026, después de un recorrido que comenzó en abril y permitió llevar actividades formativas a 32 centros educativos de cinco regiones costarricenses.
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La iniciativa estuvo dirigida a estudiantes de cuarto, quinto y sexto grado, con especial atención a escuelas ubicadas en comunidades vulnerables y lugares donde el acceso a la tecnología es limitado.
De acuerdo con la información suministrada por Kölbi, las actividades se desarrollaron en las regiones Pacífico Central y Norte, Brunca, Huetar, Metropolitana Este y Metropolitana Oeste, mediante dinámicas diseñadas para enseñar a los menores a reconocer posibles amenazas en los entornos digitales.
Ciberacoso y contacto con desconocidos: los riesgos abordados
Uno de los principales objetivos de la campaña fue enseñar a los estudiantes a identificar situaciones que podrían comprometer su seguridad mientras utilizan internet, redes sociales y otras plataformas tecnológicas.
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Entre los temas abordados estuvo el ciberbullying o ciberacoso, relacionado con comportamientos de hostigamiento, intimidación o humillación mediante herramientas digitales.
También se incluyó el grooming, una práctica mediante la cual una persona adulta establece contacto con un menor de edad, generalmente por internet, para ganarse su confianza con fines de abuso o explotación sexual.
Las actividades incorporaron información sobre el sexting, así como los riesgos asociados con compartir contenido íntimo y el uso indebido de herramientas de inteligencia artificial.
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Isaac Vargas, director de Estrategia Comercial Kölbi, destacó la necesidad de proporcionar conocimientos prácticos a los escolares para que puedan desenvolverse con mayor seguridad.
“Estamos frente a una generación que crece conectada, pero no siempre preparada para enfrentar los riesgos del entorno digital”, señaló Vargas.
El representante agregó que el proyecto pretende contribuir a reducir las diferencias en el acceso a formación tecnológica, especialmente en comunidades donde los estudiantes disponen de menos oportunidades educativas en esta materia.
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Estudiantes aprendieron mediante juegos y retos interactivos
La campaña incorporó una experiencia denominada “Guardianes del Mundo Digital”, que permitió a los escolares participar en actividades similares a situaciones que podrían enfrentar en su vida cotidiana.
Mediante los personajes Pixy, Blink y Zippy, los estudiantes debieron resolver retos relacionados con la identificación de peligros, la toma de decisiones seguras y el acompañamiento a otras personas ante posibles amenazas digitales.
La estrategia buscó que los menores adquirieran conocimientos de manera participativa, en lugar de limitar la capacitación a explicaciones teóricas.
Giselle Cordero, docente de cuarto grado de la Escuela Pedro Pérez Zeledón, destacó la importancia de complementar la educación tradicional con actividades prácticas.
“Esta campaña refuerza el trabajo que realizamos en la escuela para enseñar a los niños y las niñas a utilizar la tecnología de manera responsable”, expresó.
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La educadora también señaló que las familias deben involucrarse en la orientación sobre el uso de redes sociales y el tiempo que los menores dedican a estas plataformas.
Formación también incluyó reciclaje y sostenibilidad
Además de la prevención de amenazas digitales, los estudiantes recibieron conocimientos sobre reciclaje de dispositivos móviles, sostenibilidad y ciudadanía digital.
Las actividades incorporaron habilidades vinculadas con las áreas STEAM, que comprenden ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas.
El objetivo fue promover un uso responsable de la tecnología y motivar a los participantes a compartir los conocimientos adquiridos con sus familias y comunidades.
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La iniciativa concluyó después de siete meses de actividades educativas, con la participación de miles de escolares de diferentes regiones del país.
Según Kölbi, el programa buscó fortalecer la preparación de los estudiantes frente a los riesgos de internet y proporcionar herramientas para que puedan utilizar los recursos tecnológicos de forma más segura y responsable.
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