Costa Rica continúa consolidándose como el refugio predilecto de las mayores celebridades del planeta, y en esta ocasión fue el turno de una auténtica leyenda de la música global.
El ocho veces ganador del premio Grammy y referente indiscutible del R&B contemporáneo, Usher, regresó a territorio costarricense para protagonizar una escapada de ensueño cargada de sofisticación, descanso y una profunda conexión con el entorno natural. Durante varios días, la estrella estadounidense se entregó al encanto salvaje y paradisíaco de Guanacaste, compartiendo los mejores momentos con decenas de millones de seguidores en todo el mundo.
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De acuerdo con los registros de la Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica, el intérprete de clásicos como Yeah!, Burn, U Got It Bad y My Boo permaneció en el país del 20 al 24 de octubre de 2026.
Esta visita tuvo además un matiz íntimo y festivo, ya que el artista viajó acompañado por su esposa y familiares cercanos pocos días después de celebrar su cumpleaños número 48.
Para su estancia en el Pacífico norte, el astro musical eligió la privacidad de la Península de Papagayo, uno de los destinos turísticos de ultra lujo más reconocidos del continente. Usher y su familia se hospedaron en un exclusivo complejo hotelero que abrió sus puertas en febrero de 2025 marcando un precedente histórico al ser el primer establecimiento de la prestigiosa línea Ritz-Carlton Reserve en Centroamérica y Sudamérica.
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El resort goza de gran prestigio internacional: en septiembre de 2026 fue galardonado con tres llaves por la Guía Michelin, la máxima distinción otorgada a hoteles de excelencia superior.
Con suites y villas privadas orientadas hacia el océano Pacífico y el bosque seco tropical, el lugar ofreció al cantante el entorno idóneo para alternar entre el descanso junto al agua, rondas de golf y momentos de relajación en terrazas con piscinas panorámicas que dominan el paisaje costero.
Un reencuentro esperado tras más de una década
El paso del artista por suelo costarricense revivió recuerdos de su anterior visita a finales de 2012, cuando llegó el 30 de diciembre para celebrar las fiestas de fin de año y recibir el 2013 en una conocida discoteca de Escazú, acompañado por amigos y colegas de la industria como el ejecutivo Scooter Braun.
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Casi catorce años después, su regreso a Costa Rica subraya el atractivo que mantiene Guanacaste entre las grandes figuras del entretenimiento. A través de sus fotos y videos, el cantante proyectó ante el público internacional la combinación perfecta entre hospitalidad de alto nivel y respeto por la riqueza natural de una de las zonas más biodiversas y cautivadoras de Centroamérica.
Más allá de las comodidades del resort, el verdadero protagonista del viaje fue el entorno biológico de Guanacaste. La Península de Papagayo destaca internacionalmente por albergar una riqueza ecológica singular, donde el océano Pacífico converge directamente con el bosque seco tropical.
El artista no dudó en explorar esta biodiversidad a través de diversas actividades al aire libre: compartió videos lanzándose en tirolesa sobre el dosel de los árboles, contemplando la inmensidad del bosque desde las alturas y apreciando la imponente topografía de la región.
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Las publicaciones en sus redes sociales también retrataron la serenidad de las playas locales. En sus postales se le observa disfrutando de atardeceres dorados sobre el mar, bailando sobre la arena con espontaneidad y sumergido en el agua junto a su esposa mientras caía el sol.
Esta combinación entre costa virgen, vegetación tropical y fauna silvestre demostró la riqueza ambiental que hace de la costa guanacasteca un destino privilegiado para desconectar de la rutina diaria.
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