El tráfico de materiales nucleares y el riesgo de que esos recursos sean utilizados con fines bélicos estuvieron entre las principales preocupaciones expuestas por los estudiantes durante la cuarta simulación de una sesión de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Los participantes propusieron reforzar la cooperación entre aduanas, organismos reguladores y autoridades de seguridad. También plantearon mecanismos de trazabilidad para materiales peligrosos, análisis radiológicos en planes nacionales de emergencia y controles fronterizos con asistencia técnica de la OIEA.
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El estudiante de Relaciones Internacionales Aarón Montero consideró que la posible utilización de recursos nucleares con fines militares constituye “un peligro latente para nuestra realidad”.
Kevin Loza, estudiante de tercer año de la misma carrera, se refirió a la existencia de un mercado ilícito de material nuclear. El alumno señaló diferencias entre las declaraciones públicas contra la proliferación y las condiciones de seguridad sobre esos recursos.
“Existe una dicotomía entre la diplomacia pública de estos países en contra de la proliferación de armas nucleares y las fugas de un mercado ilícito”, indicó Loza a UNA Comunica. El estudiante también cuestionó la eficacia de los controles fronterizos en distintas regiones.
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La Base de Datos sobre Incidentes y Tráfico Ilícito de la OIEA registró desde 1993 4,600 incidentes anuales de materiales nucleares o radiactivos fuera de los controles reglamentarios, según la información presentada durante la simulación.
Durante 2025 se informaron 236 accidentes, una cifra superior a los registros anuales contabilizados entre 2019 y 2023. Los datos fueron parte de la discusión sobre las medidas que los países podrían aplicar frente al traslado irregular de material sensible.
América Latina y el uso pacífico de la energía nuclear
La estudiante Jennifer Dennis, del Politécnico Calasanz La Romana de República Dominicana, consideró que América Latina y el Caribe pueden promover el uso pacífico de la energía nuclear para favorecer la ciencia y la investigación.
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La región cuenta con 33 países firmantes del Tratado de Tlatelolco, que estableció una zona libre de armas nucleares. Dennis señaló que el acuerdo otorga una posición regional dentro de la discusión mundial sobre esta materia.
“Muchos países no quieren abrirse a nuevas negociaciones por miedo a que se utilice la energía nuclear en su contra”, afirmó Dennis ante UNA Comunica.
Los conflictos y la falta de comunicación entre países
Las deliberaciones también abarcaron los conflictos armados y las tensiones internacionales. Montero mencionó los casos de Ucrania, Rusia e Irán, además de situaciones en África y América Latina que, según indicó, deberían recibir respuestas multilaterales.
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“Lo que pasa en África o en América Latina, con el tema de los cárteles, es algo que debería ser tratado multilateralmente”, expresó el estudiante.
La estudiante de Relaciones Internacionales María Isabel Araya señaló que la limitada comunicación entre países y regiones puede dificultar la construcción de diálogo.
“La violencia ocupa espacios relevantes dentro de la sociedad, y de maneras en las que no se hubiera previsto que ocurriera”, dijo Araya. La alumna vinculó esa preocupación con el ascenso de posiciones de extrema derecha y los efectos que pueden tener sobre los derechos de las mujeres.
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Ashley McField sostuvo que las discusiones mundiales sobre seguridad y rearme pueden desplazar inversiones destinadas a educación, ciencia y tecnología. También propuso ampliar la participación de mujeres en organismos multilaterales con capacidad efectiva de negociación.
La simulación convocó a estudiantes de Costa Rica, Guatemala y República Dominicana
La cuarta simulación de una sesión de la OIEA fue organizada por la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional. La actividad se desarrolló en el auditorio Cora Ferro Calabrese del Centro Universitario Emilia Prieto Tugores.
Según UNA Comunica, participaron estudiantes de los campus Omar Dengo, Benjamín Núñez y Sarapiquí de la Universidad Nacional, la Universidad de Costa Rica, 10 centros de secundaria públicos y privados, la Universidad de San Carlos de Guatemala y el Politécnico Calasanz La Romana.
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La académica Kristy Crawford, responsable de la actividad, señaló que el objetivo de la simulación trasciende las discusiones desarrolladas durante las jornadas.
“El verdadero éxito de nuestra simulación no se medirá solo por lo que ocurra en las salas, sino también por lo que nuestras juventudes decidan hacer con lo aprendido”, afirmó Crawford a UNA Comunica.
Ruth Barrientos, docente del Colegio Vocacional Monseñor Sanabria de Desamparados, valoró la participación de estudiantes de secundaria. La educadora consideró que estos espacios pueden contribuir al desarrollo de habilidades sociales y competencias para la vida universitaria y laboral.
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