La economía de Costa Rica continúa creciendo, pero a un ritmo considerablemente menor que el registrado un año atrás. El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) alcanzó una variación interanual del 2.2% en agosto de 2026, lo que representa una desaceleración de 3.4 puntos porcentuales respecto al mismo mes de 2025, según los datos publicados por el Banco Central de Costa Rica (BCCR).
El informe evidencia un comportamiento desigual entre los distintos sectores productivos del país. Mientras actividades como la construcción, el comercio y los servicios financieros mantuvieron resultados positivos, la manufactura registró cifras negativas y las empresas que operan bajo regímenes especiales experimentaron una marcada pérdida de dinamismo.
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De acuerdo con el Banco Central, la producción nacional acumuló un crecimiento medio interanual del 3,4% hasta agosto, aunque el resultado del último mes analizado se ubicó por debajo de ese promedio.
La principal explicación de la desaceleración se encuentra en el comportamiento de los regímenes especiales, que incluyen empresas beneficiarias de incentivos y condiciones particulares de operación, entre ellas las ubicadas en zonas francas.
Estas compañías registraron un crecimiento interanual de apenas 0.7%, frente a resultados considerablemente superiores durante 2025.
En contraste, las empresas pertenecientes al régimen definitivo, que agrupa buena parte de las actividades productivas orientadas al mercado interno, crecieron un 3.2%.
Esta diferencia refleja el contraste entre el debilitamiento de determinadas actividades manufactureras vinculadas al comercio exterior y el mayor dinamismo de sectores como la construcción, el comercio y los servicios nacionales.
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Zonas francas y regímenes especiales pierden dinamismo
Uno de los datos más significativos del informe corresponde al comportamiento de las empresas que operan bajo los regímenes especiales (RE).
Su producción registró un incremento interanual de solamente 0.7% en agosto, lo que representa una desaceleración de 15.3 puntos porcentuales en comparación con el mismo mes de 2025.
Según el Banco Central, este comportamiento se explica principalmente por una reducción en la actividad manufacturera, particularmente en la producción de implementos médicos y componentes electrónicos.
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Durante 2025, la industria de dispositivos médicos había experimentado un crecimiento excepcional en sus exportaciones, lo que generó una base de comparación elevada para las cifras de este año.
A ese efecto se sumó el cese de operaciones de empresas dedicadas a la fabricación de componentes y tableros electrónicos, cuyos efectos comenzaron a reflejarse en el indicador económico desde el último trimestre de 2025.
El resultado provocó que los regímenes especiales aportaran únicamente el 4.7% del crecimiento total de la producción nacional registrado en agosto.
Construcción crece un 11% y se convierte en uno de los principales motores económicos
En medio de la desaceleración general, la industria de la construcción sobresalió como una de las actividades con mejor desempeño.
El sector registró un crecimiento interanual del 11%, impulsado principalmente por proyectos privados y, en menor medida, por obras de infraestructura pública.
La construcción con destino privado aumentó un 11.7%, favorecida especialmente por proyectos no residenciales, entre ellos naves industriales, plazas comerciales y edificios de oficinas.
También se registró un comportamiento positivo en la construcción de viviendas de interés social, aunque el resultado fue parcialmente moderado por una disminución en la ejecución de edificios residenciales.
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Por su parte, la infraestructura pública creció un 9%, gracias al avance de obras relacionadas con energía eléctrica, proyectos de transporte y mejoras en el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría.
Manufactura entra en terreno negativo y cae un 1,1%
Mientras la construcción registró cifras positivas, la industria manufacturera enfrentó un escenario menos favorable.
La producción del sector disminuyó un 1.1% interanual, lo que representa una desaceleración de 10 puntos porcentuales respecto a agosto de 2025.
En los regímenes especiales, la actividad manufacturera se contrajo un 0.8%, afectada por la reducción del 0.7% en la fabricación de implementos médicos.
Este resultado contrasta con el crecimiento del 38.1% que había registrado esa misma actividad durante agosto del año anterior.
Otro de los indicadores más llamativos fue la caída del 45.5% en la fabricación de productos metálicos dentro de los regímenes especiales, particularmente componentes y tableros electrónicos.
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En el régimen definitivo, la manufactura presentó una disminución todavía mayor, del 1,4%.
Comercio y servicios sostienen parte de la actividad económica
El informe también muestra que el comercio mantuvo un crecimiento interanual del 2.8%, impulsado principalmente por la venta de productos alimenticios, artículos de ferretería y equipos eléctricos.
Entre los productos que contribuyeron al resultado figuran materiales básicos de hierro y acero, artículos plásticos destinados a la construcción y electrodomésticos.
Por su parte, el conjunto de actividades de servicios creció un 2.9%, aunque también mostró una moderación frente al desempeño observado un año antes.
Dentro de este grupo, los servicios financieros y de seguros aumentaron un 4.1%, principalmente por mayores ingresos por comisiones relacionadas con tarjetas de crédito y el crecimiento de los depósitos a la vista de hogares y empresas.
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Los servicios de información y comunicación registraron una expansión del 3.8%, favorecida por actividades de conectividad, transmisión de datos, telecomunicaciones y servicios digitales.
La actividad de electricidad y agua creció un 5.7%, impulsada por un mayor consumo eléctrico en comercios, hoteles, instituciones educativas, establecimientos de salud y hogares.
Asimismo, hoteles y restaurantes registraron un crecimiento del 2.6%, explicado principalmente por la demanda de servicios de alimentación y, en menor medida, por las actividades de alojamiento.
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En conjunto, la construcción, los servicios profesionales y administrativos, el comercio y los servicios financieros y de seguros explicaron el 63.3% del crecimiento total de la producción nacional durante agosto.
Agricultura muestra un crecimiento mínimo y las lluvias afectan al banano
La actividad agropecuaria registró un crecimiento interanual del 0.4%, un resultado positivo, aunque considerablemente inferior al observado en otras actividades.
El Banco Central explicó que el desempeño estuvo impulsado por una mayor producción de piña, relacionada con el incremento de la demanda externa, y por el inicio de la cosecha cafetalera 2026-2027.
En el caso del café, el informe señaló que el cultivo atraviesa una etapa de mayor productividad asociada con el ciclo bienal de la planta.
De acuerdo con las estimaciones del Instituto del Café de Costa Rica (ICAFE) citadas por el Banco Central, se anticipa un aumento del 16.7% en la recolección de café durante el nuevo ciclo productivo.
Sin embargo, estos resultados fueron parcialmente contrarrestados por una reducción en la producción de banano, afectada por las intensas lluvias registradas durante julio y agosto.
Según el informe, las precipitaciones superaron la capacidad de absorción de los suelos cultivados en varios cantones de la vertiente caribeña.
Esta situación afectó la calidad de la fruta, favoreció la proliferación de plagas y aumentó los costos logísticos y de transporte.
¿Qué significa la desaceleración para la economía costarricense?
El resultado de agosto evidencia que Costa Rica continúa aumentando su producción, pero a un ritmo menor que el registrado durante 2025.
La variación interanual del 2,2% representa una expansión económica, no una contracción generalizada. Sin embargo, muestra una pérdida de dinamismo que resulta especialmente visible en la industria manufacturera y los regímenes especiales.
El comportamiento de estas actividades contrasta con el desempeño de sectores más vinculados al mercado interno, como la construcción, el comercio y los servicios financieros.
De hecho, las empresas del régimen definitivo aportaron el 95,3% del crecimiento del IMAE, una proporción que refleja su importancia en el resultado económico del mes.
El Banco Central también identificó señales preliminares de recuperación en los regímenes especiales, aunque será necesario observar los próximos meses para determinar si esa mejoría se consolida.
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