La actividad sísmica desencadenada por el poderoso terremoto de magnitud 7,7 que sacudió Panamá el pasado viernes 9 de octubre continúa bajo vigilancia de las autoridades costarricenses, después de que el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori-UNA) contabilizara más de 300 réplicas, algunas de las cuales pudieron sentirse en comunidades cercanas a la frontera entre ambos países.
Según el informe divulgado por la institución, hasta el mediodía del domingo 11 de octubre, su red de estaciones sismológicas había registrado más de 300 movimientos secundarios, de los cuales 46 alcanzaron magnitudes superiores a 4,5.
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El dato refleja la intensa actividad que permanece en la zona donde se originó el terremoto, cuyo epicentro se ubicó en la península de Azuero, Panamá, y que provocó movimientos prolongados en varias provincias costarricenses.
Aunque las réplicas tienen su origen principalmente en territorio panameño, los equipos de vigilancia instalados en Costa Rica han logrado captar una cantidad considerable de estos eventos, especialmente los de mayor magnitud.
Los especialistas explicaron que algunos movimientos secundarios pudieron ser percibidos nuevamente por habitantes del sur del país, debido a su proximidad con la región donde se mantiene la actividad tectónica.
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“Es muy probable que algunas hayan sido percibidas en comunidades de Costa Rica cercanas a la frontera con Panamá”, explicó Wálter Jiménez, sismólogo del Ovsicori.
Réplicas disminuyen, pero actividad sísmica continúa
Pese a la elevada cantidad de temblores, los especialistas señalaron que el comportamiento registrado durante el fin de semana corresponde a un proceso esperado después de un terremoto de gran magnitud.
El Ovsicori identificó que la cantidad y magnitud de las réplicas siguen una tendencia decreciente, un fenómeno que suele presentarse a medida que transcurre el tiempo desde el movimiento principal.
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De acuerdo con el análisis técnico, la secuencia sísmica está siguiendo una curva exponencial decreciente, lo que significa que los temblores secundarios tienden a producirse con menor frecuencia conforme avanza el proceso de reajuste de la zona de falla.
El observatorio describió este comportamiento como “algo normal y de esperar en este tipo de eventos de gran magnitud”.
No obstante, los expertos aclararon que una disminución progresiva de la actividad no implica que hayan terminado las réplicas ni descarta que se registren nuevos movimientos capaces de sentirse en territorio costarricense.
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¿Cuánto tiempo podrían continuar los temblores en Costa Rica<b>?</b>
La posibilidad de que se registren nuevos movimientos durante las próximas semanas fue abordada por especialistas de la Red Sismológica Nacional (RSN) de la Universidad de Costa Rica (UCR).
El sismólogo Leopold Linkimer explicó que, después de un terremoto de gran magnitud, la actividad secundaria puede prolongarse durante días, semanas e incluso meses, aunque normalmente tiende a disminuir de manera gradual.
El experto también señaló que la ubicación del epicentro, fuera del territorio costarricense, representa una dificultad para los sistemas nacionales de monitoreo.
Esto ocurre porque las estaciones sismológicas están distribuidas principalmente dentro de Costa Rica, mientras que la mayoría de las réplicas se origina a una distancia considerable de estos instrumentos.
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Por esa razón, los especialistas pueden localizar con mayor facilidad los eventos más fuertes, mientras que los movimientos pequeños resultan más difíciles de identificar con precisión.
Las autoridades enfatizaron que no es posible predecir con exactitud cuándo ocurrirá una nueva réplica ni cuál será su magnitud.
Sin embargo, el comportamiento observado hasta ahora permite identificar una reducción progresiva de la actividad más intensa.
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