Agregar Infobae enGoogle

La minería ilegal en Crucitas concentra el 88% de los casos locales de malaria en Costa Rica

Reportes del Ministerio de Salud revelan que la zona limítrofe acumula casi ocho de cada diez contagios nacionales, en medio de vertidos de mercurio y riesgos biológicos para las comunidades fronterizas

Una zona de extracción minera a cielo abierto presenta excavaciones en tierra rojiza, pozas de agua y estructuras de plástico junto a la selva. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Ministerio de Salud de Costa Rica identificó al enclave de extracción minera en Crucitas, ubicado en el distrito de Cutris del cantón de San Carlos, como el principal foco de transmisión activa de malaria en el país al concentrar el 88% de los contagios locales registrados en el informe epidemiológico oficial.

La persistencia de esta actividad no regulada en la Región Huetar Norte mantiene una circulación continua del parásito en campamentos informales, lo cual compromete la estrategia nacional para la erradicación de la enfermedad.

PUBLICIDAD

Según los datos consignados en el Boletín Epidemiológico N° 37 de 2026, la Región Huetar Norte acumula el 78% de la totalidad de casos de malaria notificados en territorio costarricense.

Dentro de esa demarcación geográfica, el foco localizado entre Crucitas y Llano Verde registró 34 infecciones de transmisión local en la semana epidemiológica 37, correspondientes a 19 casos autóctonos y 15 introducidos. Informes de las autoridades sanitarias confirman que este punto limítrofe acumula más de 1,800 contagios desde 2017, impulsados por la falta de saneamiento y las excavaciones a cielo abierto.

El riesgo de contraer malaria al trabajar o residir en un entorno minero informal radica en la alteración radical del ecosistema y las precarias condiciones de vida. Las excavaciones a cielo abierto, la tala de vegetación y las zanjas abandonadas acumulan agua estancada, lo cual genera criaderos óptimos para la reproducción del mosquito del género Anopheles, vector transmisor del parásito Plasmodium.

PUBLICIDAD

Comportamiento de la transmisión local de malaria en Costa Rica de 2023 a 2026, donde se observa la curva de casos acumulados y el monitoreo de los focos activos en el país (Cortesía: Ministerio de Salud de Costa Rica).

A este factor ambiental se suma la jornada laboral de los mineros, extendida habitualmente durante la noche y la madrugada, horario de mayor actividad de picadura del insecto. La falta de vivienda adecuada, el uso de campamentos improvisados sin mosquiteros ni mallas de protección y la ausencia de saneamiento básico multiplican la exposición directa de las personas.

La movilidad en la frontera norte sostiene el flujo de contagios entre ambos países

Esta vulnerabilidad física se entrelaza con una intensa dinámica poblacional transfronteriza que refuerza el ciclo infeccioso. El desplazamiento constante de trabajadores informales entre Costa Rica y Nicaragua dificulta el seguimiento médico y el diagnóstico oportuno en la zona. De los 49 casos importados detectados en el reporte oficial, el 98% de los pacientes presentó un antecedente directo de exposición en Nicaragua, con traslados frecuentes hacia los yacimientos de San Carlos.

El impacto de la explotación aurífera en la franja fronteriza trascendió el ámbito infeccioso para convertirse en una emergencia ambiental y de salud pública. Para el procesamiento del mineral, las redes de minería ilegal vierten sustancias químicas de alta toxicidad en los cursos hídricos de la zona.

En el marco de los operativos de contención en la localidad, las fuerzas de seguridad decomisaron y destruyeron 16 toneladas de cianuro utilizadas en estos planteles clandestinos.

Los análisis del Ministerio de Salud en las fuentes de agua potable revelaron niveles de mercurio que superan de manera crítica el límite máximo admisible de 0,001 miligramos por litro.

Un gráfico superpuesto sobre agua estancada en un pozo minero ilustra la presencia de parásitos de malaria y otros microorganismos en el ambiente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La contaminación del recurso hídrico llevó al Gobierno de Costa Rica a decretar el 15 de marzo de 2023, Emergencia Nacional en las comunidades de Crucitas, El Roble, Chamorro, Chorreras, Llano Verde y El Jocote.

Ante la imposibilidad de consumir agua de los acueductos locales, el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) mantiene el suministro de agua segura mediante camiones cisterna para evitar cuadros de intoxicación química en los habitantes.

En paralelo, los equipos de la Dirección de Vigilancia de la Salud continúan con las intervenciones de diagnóstico rápido, distribución de medicamentos antimaláricos y control de vectores en la Región Huetar Norte.

PUBLICIDAD

Más Noticias

Costa Rica contabiliza 5,302 casos de dengue y 104 pacientes con signos de alarma grave

El reporte epidemiológico oficial confirmó un incremento sustancial frente a 2025, concentrando la provincia de Alajuela más de la mitad de las personas infectadas en el territorio nacional

Suspenden del cargo a proveedora interina del Poder Judicial en Costa Rica por presuntos sobreprecios y anticipos ficticios

La investigación apunta a supuestas irregularidades en contrataciones, obras y mantenimientos, así como a una eventual sustracción de fondos mediante adelantos de caja chica que no corresponderían a gastos reales

Costa Rica insta a aumentar la presión regional para recuperar garantías democráticas en Nicaragua

La vicecanciller Adriana Bolaños pidió ante la OEA acciones sostenidas frente a la situación nicaragüense y reclamó la liberación de detenidos por razones políticas y la restitución de derechos civiles

Aeropuerto Juan Santamaría incorpora códigos QR para reforzar seguridad de turistas estadounidenses en Costa Rica

La iniciativa permite a los viajeros acceder desde su llegada al país a alertas consulares, recomendaciones de seguridad y herramientas de contacto en caso de emergencia

Hacienda sanciona a 10 casinos en Costa Rica con USD 788 mil tras detectar irregularidades tributarias

Las inspecciones realizadas en San José, Alajuela, Heredia y Puntarenas encontraron negocios que no emitían comprobantes electrónicos, declaraban impuestos en cero o no reportaban todas sus mesas y juegos de azar