La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, viajará el lunes a Colombia con una agenda de seguridad que ella misma calificó de emergencia: evitar que los grupos narcotraficantes desplazados por los operativos colombianos redirijan sus operaciones hacia territorio costarricense.
“Muy bien que Colombia esté combatiendo el narcotráfico y los sembradíos de cocaína en ese país, pero eso no significa que yo quiero que los que expulsan de allá se me vayan a venir para acá”, dijo Fernández este viernes durante un acto oficial en Sarapiquí, provincia de Heredia.
PUBLICIDAD
La declaración resume la preocupación central que llevará a Barranquilla el próximo martes, cuando se reúna con el presidente colombiano Abelardo de la Espriella, según informó la agencia EFE.
El primer viaje al exterior de Fernández, centrado en el narcotráfico
El encuentro en Barranquilla —sede alterna del Gobierno colombiano desde el inicio de la administración De la Espriella— será la primera salida al exterior de Fernández desde que asumió la presidencia en mayo pasado.
Las reuniones entre ambas delegaciones están programadas para el 22 y 23 de septiembre. La mandataria viajará acompañada por el ministro de Seguridad, Gerald Campos; el de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar; el de Comunicación, Arnold Zamora; y el jefe de la Dirección de Inteligencia y Seguridad, Pablo Martínez.
PUBLICIDAD
La reunión fue acordada durante una conversación entre los dos mandatarios, en la que también “plantearon la necesidad de reforzar la cooperación frente a las organizaciones criminales transnacionales que operan en la región”, según informó la Presidencia colombiana el miércoles.
Costa Rica: siete de cada diez homicidios vinculados al narco
El narcotráfico se convirtió en el principal problema de seguridad de Costa Rica, un país de 5.2 millones de habitantes cuya posición geográfica lo hace estratégico para el tránsito, almacenaje y reexportación de cocaína proveniente de Suramérica, principalmente de Colombia.
La tasa de homicidios llegó a 17.2 por cada 100,000 habitantes en 2023 —el doble de la registrada una década atrás— y se mantuvo en niveles similares en 2025, con 873 asesinatos, el tercer peor año en la historia del país, según datos de Reuters y el Tico Times.
PUBLICIDAD
Las autoridades judiciales atribuyen alrededor de dos tercios de esos crímenes a ajustes de cuentas entre grupos vinculados al tráfico de drogas.
En lo que va de 2026, la tendencia muestra una leve mejora: los homicidios cayeron 14% en el primer semestre respecto al mismo período del año anterior, aunque provincias como Cartago, Puntarenas y Limón registraron aumentos.
Organizaciones locales con nexos a carteles mexicanos y colombianos
En los últimos años, las autoridades costarricenses desarticularon organizaciones narcotraficantes locales con vínculos directos a carteles mexicanos y colombianos. Entre los detenidos figuran ciudadanos de esas nacionalidades, algunos de ellos naturalizados costarricenses.
PUBLICIDAD
Solo el 38% de los homicidios termina en condena, según datos del Ministerio de Seguridad citados por Reuters. El ministro Campos lo resumió con precisión: “El problema aquí no es la falta de un ejército... el problema es la falta de condenas en los tribunales”.
Esa brecha entre crimen y castigo es parte del contexto que Fernández llevará a la mesa con De la Espriella.
Intercambio de inteligencia y coordinación operativa en la agenda de Barranquilla
Durante el encuentro, los dos mandatarios abordarán mecanismos para profundizar la coordinación entre sus instituciones de seguridad, el intercambio de información y el fortalecimiento de capacidades operativas frente a estructuras dedicadas al tráfico internacional de drogas, según la Presidencia colombiana.
PUBLICIDAD
La reunión forma parte de la estrategia del Gobierno de De la Espriella para consolidar alianzas regionales contra el crimen organizado. El 8 de septiembre, el mandatario colombiano recibió en Barranquilla al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, con quien también trató asuntos de seguridad y narcotráfico.
Fernández fue contundente al describir el sentido político del viaje: “Hay algunos grupos que quieren robarnos la paz, desde el crimen organizado y el narcotráfico”, dijo ante la comunidad de Sarapiquí.
PUBLICIDAD